‘Circus Ronaldo’: De padres a hijos en el ‘clown’ y la comedia del arte
- Escrito por Manuel Espin
- Publicado en Cultura
Dos personajes en escena: un padre (Danny Ronaldo) y un hijo (Pepijn), un artista de circo maduro y su descendiente en un relevo generacional cargado de matices en la comedia de 'gags' 'Sono Io' que se ha podido ver en los Teatros del Canal de la capital de España. Bajo el apelativo 'Circus Ronaldo' se engloba una compañía teatral con antecedentes en el mundo circense que vienen del XIX, cuya trayectoria reciente es un cruce de caminos entre el arte de las carpas, las disciplinas circenses en todas sus variedades, y el teatro puro de la comedia del arte. De esa mescolanza surge esta producción belga que utiliza un italiano macarrónico para que sus protagonistas expresen onomatopeyas más allá de la mímica, el gesto corporal, el funambulismo o la acrobacia que ofrece el mundo del circo.
Lo novedoso es que 'Circus Ronaldo', que es una compañía teatral capaz de combinar grandes espectáculos con obras tan minimalistas como la que se ofrece en escenarios españoles estos días, tiene una amplia trayectoria teatral contemporánea en el mundo de la escena con giras por diferentes lugares del mundo. En esta ocasión utiliza una anécdota mínima, el mutuo descubrimiento entre un padre y un hijo y sus vivencias respectivas para construir un relato basado casi en exclusividad en la acción corporal, la mímica y la expresión corporal.
Un joven que descubre a su padre sumergido en una vieja bañera con agua (a la que finalmente él también acaba por caer) en un decorado que simula un viejo desván cargado de 'objetos inútiles' como un viejo y enorme magnetofón o un piano que juega papel semejante al del plafón de la luz al que finalmente se encarama el hijo mostrando una gran habilidad en la acrobacia. Todo ese recorrido por objetos diversos da pie para jugar a lo largo de hora y media con situaciones cómicas a lo largo de un argumento en el que el maduro trata de aparecer orgulloso ante su hijo aprendiz que finalmente destaca en sus habilidades con respecto a su progenitor.
El espacio escénico y fundamentalmente la iluminación a veces con una sensación lúgubre contribuyen a dar un aire melancólico al espectáculo que ofrece un depurado y detalladísimo trabajo en la creación de finas situaciones de humor con apuntes de ironía, lejos de cualquier brochazo o de las viejas 'tartas a la cara' de los antiguos payasos. Lo que hay aquí con pequeños 'gags' sobre las situaciones más insólitas sin que ninguno de los personajes recurra al menor gesto de exageración. Todo fluye con una cadencia sin aspavientos, dejando que las situaciones de humor crezcan desde la normalidad: véase las situaciones en las que se utilizan o contrastan instrumentos de viento muy habituales en las carpas como los trombones o las trompetas.
El resultado final es un trabajo de creación teatral cuyo público no son los niños más pequeños (a quienes probablemente no enganche un espectáculo tan refinado e irónico) pero si al entusiasta público adulto que ríe de manera desbordante ante el constante juego de objetos y situaciones que se marcan en escena (y en la platea) entre padre e hijo, público que ha abarrotado los Teatros del Canal en sus actuaciones madrileñas.
Manuel Espin
Doctor en Sociología y licenciado en Derecho, CC Políticas y CC de la Información es escritor de ficción y no ficción, periodista y autor audiovisual para cine y tv.
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