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EL PERIÓDICO
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40 años LGTBI: 1980-2020. La Legalización


El 16 de julio de 1980 -hace ahora 40 años- fue legalizado de Front d'Alliberament Gai de Catalunya (FAGC). Un hito histórico que permitió ampliar las libertades de las personas lgtbi, legalizar sucesivamente al resto de frentes de liberación y consolidar los locales de ambiente.

Este avance tuvo varios protagonistas que hubo que relacionar de alguna manera, pues no existía diálogo entre el mov.lgtbi y el Gobierno de la UCD. El ministro de Interior, Martín Villa, había denegado la legalización del FAGC y eso conllevó presentar un recurso contencioso-administrativo del que se ocuparon gratuitamente la abogada Magda Oranich y el abogado Pere Comas. En Barcelona el FAGC organizó varios festivales de masiva asistencia para recaudar fondos con que pagar las costas del proceso judicial.

En aquellos años se instauró ya una dinámica de críticas desde los sectores más “revolucionarios”, que denostaban la legalización como integración al capitalismo. Una dinámica esencialista que perdura hasta el presente. Todo debate es necesario si suma, pero no fue el caso de Catalunya. Siempre ha primado la descalificación de quienes no pensamos en clave de un radicalismo de salón, alejado de las necesidades y problemas de la gente.

El proceso hasta la legalización fue parecido al que concluyó con la retirada de la homosexualidad de la Ley de Peligrosidad Social (26 de diciembre de 1978). Tras esa primera victoria, las personas lgtb quedamos en un limbo legal que era preciso superar.

En 1979 y 1980 ya hubo manifestaciones en varias ciudades importantes del estado ( Barcelona, Bilbao, Madrid, Sevilla y Valencia ) y los medios de comunicación e intelectuales seguían apoyando esta causa. Faltaba pues un puente de dialogo con el Gobierno central. En el FAGC tuvimos el acierto de ser anfitriones de la II Conferencia mundial de la Asociación Gay Internacional, (luego ILGA), durante pascua de 1980 (Golf Hotel de Santa Cristina d'Aro en Girona). El evento fue portada de la prensa y se incidió mucho en reclamar la legalización del FAGC. Indirectamente fue una amenaza de campañas internacionales contra el turismo si seguíamos siendo alegales. Es decir, seguimos acumulando puntos a nuestro favor. Además, en las elecciones al Parlament de Catalunya de marzo de 1980, cuatro partidos llevaron candidatos gays en sus listas en apoyo a la legalización (NE, PSC, PSUC y Unitat pel Socialisme), todos éramos militantes del FAGC: respectivamente Armand de Fluvià, Germà Pedra, Jordi Petit y Curro Collado.

De nuevo, como en 1978, me correspondió coordinar a tres diputados que a título personal insistieron ante Adolfo Suárez en dar ese paso. Creo que es de justicia recordar a estas tres personas que -entre pasillos- hicieron de puente en el Congreso de los Diputados, J.Mª Bandrés (EE), Rudolf Guerra (PSC) y J.Mª Riera (PSUC). Sin esta mediación y sin la gente en la calle, no habríamos conseguido la meta. Finalmente, el ministro del Interior accedió a mantener una entrevista con representantes del FAGC, Armand de Fluvià, (co-fundador y Coordinador General) y yo mismo. Una amenaza de bomba en el aeropuerto del Prat retrasó nuestro puente aéreo. Llegamos tarde a Madrid, el ministro ya no estaba, pero el diputado J.Mª Riera nos esperó para darnos la buena noticia, la legalización era cuestión de días. Exactamente la notificación de registro legal de los estatutos del FAGC se produjo el 16 de julio.

De inmediato toda la prensa se ocupó de la noticia en portada, al tiempo que convocamos un concurrido baile de celebración en el Salón Cibeles de BCN el 18 de julio, conjuntamente con el GLAL (Grup en Lluita per l'Alliberament de les Lesbianes), liderado por Mercè Fornells. Esa nueva victoria terminó de vaciar los frentes de liberación gay, básicamente por dos razones. Los militantes desertaron para llenar las pistas de baile de las discotecas del ambiente y aquella generación lgtb, pocos años antes perseguida, ya tuvo bastante. Quería divertirse como nunca antes.

Como siempre recuerda el abogado Ricard de la Rosa, el cese de toda actuación policial represiva terminó del todo en 1988, ya con gobierno socialista. Cambió el redactado del Código Penal heredado del franquismo. Los términos del delito de “escándalo público” se re-definieron de manera que ya no podían usarse como pretexto para redadas y detenciones de personas lgtbi.

Nadie podía sospechar entonces, que poco después la fiesta terminaría abruptamente. Llegó el vih/sida. Pero esa ya es otra historia.