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Las leyes de pareja, vía para el matrimonio igualitario. I (1987-1991)

La crisis del vih/sida generó una serie de injusticias crueles. En las parejas gays, porque al morir uno de los dos el otro quedaba totalmente desprotegido ante la familia del difunto y sin ningún derecho.

En BCN se dieron varios casos que ya hicieron posicionar a los partidos políticos a favor de estos derechos. En octubre de 1987 dos gays de Manlleu pretendieron casarse, pero el Juzgado de Solsona se opuso.

Obtuvieron el apoyo del movl.gtb y cuatro partidos políticos ya se posicionaron a favor del matrimonio homosexual: ENE, PSC, PSUC y Unitat pel Socialisme (LCR y MCC). Se realizó incluso una concurrida fiesta de apoyo en el local La Paloma de BCN, con participación solidaria de La Cubana, organizada por la Coordinadora Gai-Lesbiana (recién fundada) y una manifestación en Vic, convocada por el FAGC, que reunió a más curiosos que participantes.

La Audiencia de Barcelona también falló en contra de la reivindicación de Jesús y Richard. Adujo la fiscalía que -en todo caso- sería necesaria una modificación de las leyes. Finalmente, ellos dos desistieron.

Por aquel entonces, la abogada Magda Oranich y yo mismo publicamos el primer artículo en prensa reclamando el matrimonio gay. Fue el 13 de octubre de 1987 en el diario “El País”, con el título, “La cuestión del matrimonio civil entre gays”. Un artículo que ya recogió entonces casos de reconocimiento a parejas del mismo sexo.

En torno a aquellas fechas se ganó un caso de custodia para Montserrat Gallart, quien estaba acusada por su ex-pareja de ser lesbiana y por ello reclamaba la custodia de la hija habida entre ambos. Montserrat se quedó con la custodia de la niña, una batalla en la que puso mucho empeño la recién fundada Coordinadora d'Iniciatives Gais, que pronto sería la Coordinadora Gai-Lesbiana de Catalunya (CGL).

No fue hasta 1989 que saltó a los medios catalanes el caso de Juan Reina. Su compañero trabajaba en una guardería municipal, enfermó de vih/sida y Juan estuvo a su lado hasta el final. Así lo testimoniaron las enfermeras del Hospital Clínic de BCN a la prensa. Entonces existía todavía miedo a esa enfermedad, aunque ya se conocían las pautas de prevención. Ellas añadieron como otras personas con la misma enfermedad no recibieron las atenciones que Juan deparó a su compañero. Como funcionario del Patronato municipal de guarderías de Barcelona, -cuyo convenio laboral ya contemplaba una indemnización en caso de muerte, para las parejas de hecho-, Juan Reina reclamó pues esa suma tras la defunción de su compañero, pero le fue denegada.

Desde la CGL pusimos en marcha una campaña a favor de Juan A. Reina, para que, como pareja de hecho del difunto, pudiese cobrar esa cantidad. La respuesta municipal fue negativa. Gobernaba la ciudad una coalición del PSC y del PSUC que mantenía una fluida relación con la CGL por las campañas de prevención del vih/sida. Me correspondió entrevistarme con las concejales titulares de Educación y de Servicios Sociales. A las dos ya las conocía desde hacía años y existía una relación de simpatía mutua. Sin embargo, sendas reuniones fueron un fracaso. Argumentaron que el convenio laboral reconocía a las parejas de hecho, pero no especificaba a las del mismo sexo y que por tanto no había lugar a reclamación alguna. Decían que dar ese paso sería calificado de prevaricación. En la CGL, a pesar de la excelente relación con el Ayuntamiento, no nos callamos y denunciamos de inmediato esa discriminación. La prensa siguió a nuestro lado.

Creo necesario destacar la independencia de la CGL que, a pesar del apoyo municipal que recibía, no dudó ni un momento en llevar el Ayuntamiento a los tribunales.

La causa de Juan Reina, durante dos años fue de tribunal en tribunal. De forma desinteresada se ocupó la abogada Mª José Varela. Todo fueron negativas. El TC desestimó esta demanda y ahí terminó este largo recorrido que sensibilizó a gran parte de la sociedad.

En la CGL estuvimos reflexionando como presionar y hacer pedagogía en torno a los partidos políticos. El Pride en Barcelona era una exigua manifestación por causa de la división excluyente de determinados grupos “revolucionarios” y el inmenso Orgullo de Madrid estaba muy lejos de nacer. Así que nos inventamos el “Vota Rosa”. La estrategia consistió en formular un programa de varias reivindicaciones, enviarlo a los candidatos de todas las formaciones y convocar luego rueda de prensa con cada cual, para conocer si apoyaba o no esos compromisos. Según la respuesta, que la prensa ya se encargaba de difundir, la CGL hacía una llamada a la comunidad lgtb para votar o no a unos u a otros. Obviamente ahí figuraba la petición de la ley de parejas de hecho y temas como mayores recursos para la lucha contra el vih/sida. La campaña despegó estupendamente con las elecciones europeas de 1989 y en las generales de 1990. Apareció una nueva demanda, la destrucción de las fichas por homosexualidad archivadas desde la época de la ley de Peligrosidad Social. El diputado del PSUC, Ramón Espasa ya lo reclamó en 1987 ante el Congreso de los Diputados.

El rostro del Vota Rosa fue el de Daniel Gabarró y el de Isabel Castro, de la CGL. A tenor del Informe Kinsey, nuestro argumento era que, siendo un 10% de la población y como el voto es secreto, se podía favorecer o perjudicar los resultados de una u otra formación. Indefectiblemente recomendábamos votar CDS, PSC/PSOE y PSUC/IU. Pedíamos no votar al PP. El arranque de esta campaña fue clamoroso. Alejo Vidal Quadras, candidato del PP por Barcelona al Parlamento Europeo, recibió a los representantes de la Campaña Vota Rosa y a la prensa para proclamar a los cuatro vientos que rechazaba todas las propuestas de la CGL. Eso fue recogido a toda plana por los medios de comunicación y nos facilitó el encuentro con el resto de candidaturas, que se apresuraron a distanciarse del PP. Así despegó el Vota Rosa. La campaña, desde Barcelona, se extendió a varios puntos del estado: Madrid, Valencia, Málaga...

Juan Reina en defender su dignidad y la de su fallecido compañero fue admirable, clave para abrir un largo camino. Dio la cara por todas las personas homosexuales en unos tiempos difíciles.

A veces Mª José Varela me pregunta por Juan y yo le respondo, pues está muy bien. De tarde en tarde nos encontramos en algún pub del ambiente gay y charlamos.

Prestó su imagen para infinidad de entrevistas y ruedas de prensa, pero luego ya prefirió seguir su vida personal.

Juan Antonio Reina, muchísimas gracias.