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EL PERIÓDICO
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Las leyes de pareja, vía para el matrimonio igualitario 2 (1991-1994)


El primer gran impulso para el reconocimiento de las parejas se hecho se lo debemos al alcalde de Vitoria, Angel Cuerda (PNV), quien abrió el primer registro municipal en 1994. De inmediato muchos ayuntamientos crearon sus respectivos registros de parejas no casadas. Además, el 8 de febrero de ese mismo año, el Parlamento Europeo recomendó a los países de la UE la equiparación de derechos de las parejas homosexuales con las matrimoniales.

La dinámica del mov.lgtbi en Catalunya, hasta muy entrados los años 90's, transcurrió bastante al margen del resto del estado a causa de problemas y polémicas entre entidades. Diferencias que incluyeron constantes ataques por parte grupos “revolucionarios”, a la federación de entidades Coordinadora Gai-Lesbiana (CGL), junto a la imposibilidad de realizar un Pride masivo e inclusivo en Barcelona. Mientras, en Madrid el Orgullo no paraba de crecer al calor de Chueca, de COGAM y de la FELGTB.

En 1991 la CGL inaugura una asesoría jurídica, fruto de las numerosas consultas recibidas. Además, edita una Guía Antidiscriminatoria donde -ante el vacío legal para las parejas del mismo sexo-, se recogían una serie de consejos para evitar dentro de lo posible, esa discriminación. La redacción de la guía correspondió a la abogada Mª José Varela y fue subvencionada por el Ministerio de Asuntos Sociales. La guía contemplaba cómo redactar un testamento mutuo, pasando por las facturas y recibos a nombre de ambas personas y la creación de diversos tipos de sociedades integradas por la pareja, como la de bienes gananciales, etc etc.

Para asegurar la demostración de la convivencia se aconsejaba realizar acta notarial conforme las dos personas eran pareja y compartían su vida. Estábamos en tierra de nadie, pero era importante llenar todos los huecos legales posibles.

El veterano activista Germà Pedra, co-fundador del FAGC, dijo entonces que esa guía, con el aval del Ministerio de Asuntos Sociales, -se usara o no-, constituía un reconocimiento muy importante respecto de las parejas homosexuales, y de la dignidad de gays y lesbianas en general. Entrados los 90's ya se reclamaba una ley de parejas, pero los sujetos de la misma variaban según la percepción de las entidades. La CGL no quiso asumir un proyecto de ley de “convivientes”, por alejarse demasiado del matrimonio.

En 1992, se aprobó por mayoría absoluta de la asamblea del personal y el respaldo de todos los sindicatos, incluir la equiparación de las parejas homosexuales con las heterosexuales en el convenio laboral del Ayuntamiento de Sabadell.

Se trataba de que la indemnización por fallecimiento a la persona unida por matrimonio a una persona empleada en ese ayuntamiento, y otras ventajas, contemplase también a las parejas del mismo sexo. Me correspondió, como trabajador laboral de este ayuntamiento, presentar la propuesta asumida a partir de ese convenio. Ese ejemplo sirvió de modelo para muchísimos otros convenios laborales e incluyó los 15 días de permiso por matrimonio o por formación de pareja de hecho. De ahí la necesidad de presentar el acta notarial de convivencia. Tuvo gran repercusión en la prensa y tv. Muchísimas gracias a aquella asamblea y a los sindicatos CCOO, UGT y CSIF.

Meses después de este convenio laboral que se extendió progresivamente, me contactó un líder sindical muy preocupado. Me dijo que si las parejas gays eran tan promiscuas y que se hacían y se deshacían a cada momento, si esos 15 días de permiso no se iban a convertir en un “cachondeo”. Incluso podrían ser parejas falsas. Le repliqué que no había problema pues el obstáculo fundamental era que dar ese paso significaba hacerse visible, entonces era todavía difícil, (¡lo es todavía hoy en día!). Además, demostrar una relación estable requería del acta notarial, así que, si las parejas se refundaban a cada momento, según sus prejuicios, no irían el notario a cada momento. Simple sentido común, pero es que hablamos de unos años con escasa presencia homosexual en los medios de comunicación, en la vida laboral y en la vida cotidiana... Más adelante, cuando llegaron los registros de parejas no casadas, esa “preocupación” quedaba cubierta por ese trámite y nadie podía hacer fraude de ley. Se pedía el certificado del registro y listos.

Los tiempos corrían y con cada convocatoria electoral Vota Rosa volvía a exigir la ley de parejas. La CGL se inventó todo tipo de actos reivindicativos, como el baile del Día de los Enamorados (en Catalunya el 23 de abril) y hasta la expedición simbólica de libros de familia entre parejas del mismo sexo. Incluso amenazamos con organizar matrimonios cruzados entre gays y lesbianas. Todo era seguir dando eco a esta reivindicación.

Durante el primer trimestre de 1993 tuvo lugar la campaña antidiscriminatoria “Democracia es igualdad”, ideada por la CGL. Entre otros colectivos, fue muy pedagógica respecto a la discriminación de las personas homosexuales. Al margen de la infinidad de actividades locales de esta campaña, destacó el spot resumen del vídeo didáctico que fue emitido 255 veces en todas las televisiones del estado. Fueron once las ong's estatales organizadoras, con financiación a cargo del irpf por parte del Ministerio de Asuntos Sociales, dirigido por la ministra Matilde Fernández. A nivel autonómico, se sumaron las asociaciones de lesbianas y gays, Xega de Asturias y Lambda de Valencia...

El año 1994 fue crucial para en avance hacia la ley de parejas, no solamente gracias al registro municipal de Vitoria. El 8 de febrero de ese año el Parlamento Europeo aprobó el llamado informe Roth, elaborado por la diputada verde alemana Claudia Roth e inspirado directamente por la ILGA (International Lesbian & Gay Association), me correspondió ser consultor del contenido, junto a otras representaciones de ILGA.

Algo que al paso de los años me sorprende, fue una cierta discusión interna respecto a la inclusión o no, del término “familia”, que no gustaba a las asociaciones nórdicas de ILGA, pero que finalmente permaneció. En 1994, la idea de familias homoparentales era una utopía. Un texto que el Parlamento Europeo recomendó a todos los estados de la UE para equiparar los derechos de las parejas homosexuales al matrimonio, incluidas la adopción y educación de menores. No fue una directiva de obligado cumplimiento, sino una llamada de atención, una recomendación que legitimó las luchas en cada país europeo en pos de las leyes de pareja. Dudo sinceramente si ahora -en 2020- ese texto saldría adelante, vista la deriva autoritaria de varios nuevos estados miembros de la UE. Cuando entraron acataron la Carta de DDHH de la UE, ratificada en la Cumbre de Lisboa de 2004 y donde aparecen claramente los derechos de las personas homosexuales, pero en esos países del este los gobiernos han cambiado mucho.

Bueno es recordar los votos del estado español en el Parlamento Europeo que apoyaron ese triunfo: a favor: CDC, IU y PSOE. En contra PP y UDC. Ahí empezó el divorcio de CiU, que gobernó Catalunya por décadas con Jordi Pujol. CDC votó a favor con los liberales y UDC votó en contra con los democristianos. Una división -en esta cuestión- que se repitió en sucesivas ocasiones. Ese texto sirvió de base para posteriores recomendaciones y debates en esa cámara para seguir adelante con los derechos de las parejas del mismo sexo.

La gran campanada que dio gran impulso al reconocimiento las parejas de hecho fue la inesperada decisión de 28 de febrero del alcalde de Vitoria, José Ángel Cuerda (PNV) que en marzo de 1994 abrió el primer registro municipal de parejas de hecho. Ese tremendo avance se propagó por muchos ayuntamientos progresistas de todo el estado. Supuso, además un importante paso adicional a la visibilidad gay-les, pues pasábamos de sociedades particulares o actas notariales digamos que más o menos anónimas, a una inscripción oficial. Cualitativamente algo primordial.

El ahora actual alcalde de Badalona, García Albiol (PP), se opuso en 1994 a que se abriese un registro municipal de parejas en ese Ayuntamiento, lo consideraba un “nido de homosexuales”. Una de sus habituales provocaciones que cayó en saco roto y mereció grandes críticas. Luego se retractó.

El año 1994 fue más pródigo en avances pro-ley de parejas, hitos del próximo y tercer capítulo final.