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Derecho canónico medieval y delito de sodomía

Aunque la sodomía durante gran parte de le Edad Media no fue una de las mayores preocupaciones de la Iglesia Católica, cuando sus miembros se referían a ella se debatían entre el término pecado o crimen. El primero se refería a un tema que afectaba a los creyentes, el segundo intentaba influir en las leyes de los reinos medievales. Con los siglos la Iglesia oriental se fue decantando por el pecado, la occidental por el crimen.

Es Agustín de Hipona en primer pensador cristiano que habla de crimen sodomítico, antinatural y contrario a la ley de Dios. Por el contrario  Tomás de Aquino o Ramón de Penyafort  hablan de pecado, nefando en el caso del predicador catalán quien también lo acabó considerando un crimen. El de Aquino añade el término "vicio". Las leyes que elaboraron los reinos fueron siempre mucho más duras, no siempre gracias a la influencia religiosa. 

Mientras los ministros ecleiásticos de Carlomagno intentaban hacer de la ciudad de Aquisgrán la Nueva Atenas, incluso en el terreno sexo-afectivo, las leyes del nuevo Sacro Imperio era de extrema dureza contra los pecados contra natura. En Bizancio la emperatriz Teodora fue protectora y amiga de mujeres, homosexuales y prostitutes; paralelamente las leyes los condenaban. ¿Cual fue la causa? Los historiadores consideran que fueron leyes pensadas más en desacreditar enemigos molestos, que no en querer moralizar las sociedades contemporáneas. Yo me decanto por otra hipótesis: estas leyes eran recopilación y actualización de las viejas leyes romanas, las últimas de las cuales fueron las de Teodosio, que sí tenían una intención de persecución de los crímenes anti-natura. Algo parecido podíamos encontrar con la Lex Visogothorum. No hay constancia de grandes persecuciones motivadas por estas normativas recopiladas. 

Tras los graves incidentes provocados por un Papa golfo y adolescente, Benito IX, algunas voces se levantaron para que la iglesia persiguiera y condenara el pecado nefando. El monje benedictino Pedro Damián acuñó el término sodomía, pero no consiguió el apoyo papal, aunque si persiguió a los clérigos bajo su responsabilidad que vivían "amancebados" y practicaban la "sodomía" para evitar dejar embarazadas a sus amantes. El concepto sodomía iba ligado a relaciones sexuales no procreativas.

En años posteriores se prohibió que en los monasterios monjes o monjas durmieran con otros miembos/as de los centros en los que estaban recluídos. Pero no fue hasta finales del siglo XII en que el derecho canónigo afrontó este tema.

En 1179 se celebró el tercer concilio de Letrán. En este concilio se llamó a la cruzada contra los "albigenses", a los que se acusó de sodomitas. También se prohibió a los clérigos de que recibieran a las mujeres en sus casas, o frecuentaran los monasterios de monjas. También se refirió a los sodomitas eclesiásticos. 


En el canon XI, el Concilio presidido por Alejandro III, estableció que los eclesiásticos pillados en flagrante delito de sodomía (incontinencia contra natura)   fueran degradados y recluidos permanentemente en un monasterio, donde se encargarían de los trabajos mas humillantes. Si era laico sería excomulgado, hecho que en la Edad Media significaba la muerte civil. El derecho canónigo no entraba en penas corporales que supusieran derramamiento de sangre. No hacía falta, las leyes civiles con gran influencia religiosa ya se encargaban de ello. 

Raimon de Penyafort dio un paso adelante en la denuncia de la sodomía. Con la ayuda de un Papa sádico llamado Gregorio IX, este predicador elaboró el concepto “pecado nefando” señalando lo como un crimen contra Dios, este delito fue incluído en las leyes decretales del Papa, de obligado cumplimiento para todos los reinos cristianos.. Muerto este Papa, sus sucesores no le hicieron excesivo caso, Pero algunos reinos lo utilizarían pasa sacarse de encima de enemigos incómodos, como ocurrió con los templarios. Al final del siglo XIV empezaron a recrudecerse las persecuciones a los sodomitas, pero fueron los siglos XVI y XVII cuando estas se generalizaron en el llamado mundo cristiano.


Así cuando los tribunales eclesiásticos condenaban a un reo, lo entregaban al brazo seglar para su relajación, un eufemismo que significaba su ejecución en hoguera o garrote y hoguera.  Pero si el reo era clérigo no era entregado a las autoridades civiles, sino a las eclesiásticas para que ejercieran pena según el derecho canónico.   
 


Bibliografía:

Jaume Riera, Sodomites Catalans. Editorial Base. 


Tercer concilio de Letrán: http://ec.aciprensa.com/wiki/Tercer_Concilio_de_Letr%C3%A1n