Hoy se ha presentado la programación cultural con la que la Fundación Archivo Manuel de Falla, con el apoyo del Ministerio de Cultura, la Junta de Andalucía, el Ayuntamiento de Granada y la Universidad de Granada, celebrará el 150 aniversario del nacimiento del compositor Manuel de Falla. A la celebración de este Año Falla se han sumado asimismo numerosas instituciones públicas y privadas de todo el territorio.
Lo encontramos encima de la tecla del número 6, en un gran número de logotipos –desde firmas de abogados hasta marcas de ropa– y lo garabateamos en muchas ocasiones sin pensar –y como podemos– cuando tomamos notas.
Réplika Teatro sigue consolidándose como la sala que le cambia la cara a la escena de Madrid. Sigue acercándonos la vanguardia internacional, especialmente europea, que se centra en el movimiento y el cuerpo, individual y colectivo. La segunda parte de su Temporada 2025/2026 será un viaje por Grecia, Londres, Ucrania y Berlín, con las artistas Fotini Stamatelopoulou, feed, Heinali & Andriana-Yaroslava Saienko, Ewa Dziarnowska y, como bonus track, Secret Guests y Ha Kyoon. Para varias de ellas será su debut en España, en lo que constituirá una oportunidad única de conocer, sin movernos de la capital, estas propuestas performativas que desafían también la narrativa artística contemporánea de sus propios países. Lo hacen desde la el cuerpo, la poesía y la música, el folclore. Desde lugares que revisitan la noción tradicional de la performance, y combinan palabra hablada, objetos simbólicos y estados físicos de alta intensidad.
Aranjuez acogerá el próximo sábado 9 de mayo la Fiesta del Jazz 2026 con un concierto de Ariel Brínguez, en formato de trío. El músico cubano estará acompañado por Roberto Pacheco y Javier Sánchez, trombón y guitarra respectivamente, con quienes versionarán música en contexto de jazz de compositores renacentistas españoles. También se llevará a cabo una jam session intelectual entre los escritores Ana Iris Simón y Juan Soto Ivars.
En un contexto donde el éxito suele medirse en cifras y reconocimiento inmediato, BS. Fiscal irrumpe con una obra que pone el foco en lo esencial: la integridad. Ser humano es lo más profesional no es solo una novela, sino una reflexión crítica sobre el mundo laboral contemporáneo y sus contradicciones.
Sara Yagüe reúne en Casi nadie sueña un conjunto de poemas escritos a lo largo de varios años, en los que traza un recorrido íntimo por las contradicciones del mundo contemporáneo y la experiencia emocional del individuo. Con una trayectoria poética que se remonta a comienzos de los años 2000, la autora presenta ahora un poemario que combina mirada crítica y sensibilidad personal.
El pasado 3 de abril vio la luz uno de los lanzamientos más esperados dentro del panorama electrónico: “Estamos locos o qué?” el nuevo proyecto de Fernando Cremades, conocido artísticamente como Marchin, junto a una figura icónica como Fernandisco.
Durante décadas, la vida en México parecía detenerse cada domingo. Las familias buscaban sintonizar a Xavier López Rodríguez, “Chabelo” (el programa En familia con Chabelo permaneció 48 años en antena), o reír con las peripecias de El Chavo del 8, creación de Roberto Gómez Bolaños.
El 8 de abril se fallará la primera edición del premio Aena Narrativa, en el que se premiará el mejor libro publicado en 2025 escrito en español (o en lenguas cooficiales en España). En esta primera edición, los finalistas son: “Ahora y en la hora”, de Héctor Abad Faciolince; “Marciano”, de Nona Fernández; “Los ilusionistas”, de Marcos Giralt Torrente; “El buen mal”, de Samanta Schweblin; y “Canon de cámara oscura”, de Enrique Vila-Matas.
Con este evento como excusa, le hemos pedido a cinco autores expertos en literatura que valoren cada una de las obras.
Ahora y en la hora, de Héctor Abad Faciolince
La guerra no solo deja a su paso horror. Deja también un lenguaje herido que ya no basta para contar.
En Ahora y en la hora, Héctor Abad reconstruye su vivencia del ataque ruso a una pizzería de Kramatorsk que acabó con la vida de su guía y compañera de viaje, la escritora ucraniana Victoria Amélina, junto a otros doce civiles, instantes después de haber intercambiado sus asientos.
Lo hace a través de un testimonio desgarrador y valiente que, tras el espanto, deambula entre los géneros en busca de una forma de decir lo indecible, mientras reflexiona sobre el azar, la culpa, la vida y la muerte, y el vínculo entre padres e hijos ante la pérdida violenta.
Fiel a su poética previa, el texto teje una constelación de voces –propias y, en ocasiones, ajenas– para articular una memoria coral de vidas truncadas por la invasión rusa. Entre ellas, la de Volodímir Vakulenco, el “Lorca ucraniano”, las gemelas adolescentes del restaurante y, sobre todo, la de Victoria Amélina: el relato se construye como homenaje y se sostiene en su recuerdo.
Por Virginia Capote, de la Universidad de Granada.
En Marciano, Nona Fernández vuelve a escenificar una estética y política de la memoria de Chile. Allí, la autora oye con sutileza los ecos de la biografía terrorista y revolucionaria de Mauricio Hernández Noranbuena, alias M, Ramiro o Marciano, protagonista del atentado a Pinochet y otros sucesos posteriores en los años noventa.
N es una narradora fantasmal que despliega una no ficción biográfica cargada de hechos, entrevistas, cartas, fichas y lecturas literarias, anáforas y aliteraciones, y silencios de páginas en blanco. Fantasea y estructura ideas sobre contar e imaginar escenas y vacíos de una revolución fallida. Muestra el dolor y el horror de una historia no inocente.
La novela disloca con destreza los puentes de la no ficción y la ficción. Nos recuerda la pregunta sobre cómo narrar lo acontecido. Nona Fernández sabe mirar la historia y contar desde el detalle marciano de otro mundo, o desde el vuelo mínimo de una alondra, para esbozar la figura de un personaje, sin duda, paradojal.
Por Luis Valenzuela Prado, de la Universidad Andrés Bello
Los ilusionistas, de Marcos Giralt Torrente
La familia como sustancia literaria se enriquece en Marcos Giralt Torrente bajo las definidas direcciones que adquieren sus elementos constitutivos.
En Los ilusionistas se adentra en la memoria personal, en el retrato del entorno familiar materno que comienza con sus abuelos (el escritor Gonzalo Torrente Ballester y su primera mujer, Josefina Malvido) y se cierra con un hermoso tributo a su madre. Sin embargo, lo íntimo no excluye un tangencial bosquejo de épocas, hechos históricos y mentalidades.
El ritmo sostenido entreteje lo epistolar, lo biográfico, obituarios periodísticos y un relato introspectivo honesto de las herencias que constituyen al ser, que modelan su vida y sus formas de habitar la realidad.
Con conciencia de la significación de la escritura y con notorias alusiones literarias, lo humano memorable aflora en experiencias universales, conductas, sentimientos e ideas, en los porqués que marcan cada destino y que construyen lo que somos, así como en la ambivalencia de las identidades, de los deseos y de los afectos.
Por Natalia Álvarez Méndez, de la Universidad de León.
El paradójico título de El buen mal, de Samanta Schweblin, descubre que el bien y el mal se necesitan mutuamente para existir. Los seis cuentos integrados en el volumen, tan precisos como minimalistas, en los que poco importa el acontecimiento narrado y mucho la atmósfera que los vincula, lo descubren como una obra maestra del cuento contemporáneo, signada por la estética de la indeterminación y la desestabilización de lo real en contextos cotidianos.
En la obra, los silencios y los gestos resultan más significativos que las palabras para retratar la condición humana contemporánea, en la que el aislamiento y el deseo de vínculo se dan la mano. La distancia y la dificultad de conectar con los otros –parejas, hijos, padres, comunidad– a pesar de nuestro común deseo de apego se descubre clave en unos relatos plagados de llamadas telefónicas y viajes por carretera, entre los que destacan verdaderas joyas como “Bienvenida a la comunidad” y “El ojo en la garganta”.
Por Francisca Noguerol, de la Universidad de Salamanca.
Canon de cámara oscura, de Enrique Vila-Matas
Canon de cámara oscura es el título de la última novela de Enrique Vila-Matas, autor de una brillantísima trayectoria a la que esta se suma contribuyendo una vez más a ensanchar un personalísimo mundo estético muy reconocible.
En este caso lo hace a través de la voluntad del protagonista de construir un canon literario que, por supuesto, se sitúa al margen de todos los cánones oficiales, algo así como “una atmósfera de canon” capaz de trasportar a los personajes y a nosotros, los lectores, “fuera de aquí, a las afueras de todo y sin retorno posible”. Es, como todas las suyas, una obra literaria que ante todo habla de la gran literatura y de lo que esta es capaz de hacer por nosotros y nuestras vidas.
Pero, además, se acentúa en esta obra otra faceta del escritor, que ya venía asomando en sus últimas novelas: un extraordinario sentido del humor que, en este caso, nos hará enfrentarnos de forma menos solemne a ese debate social, ya un tanto tedioso, sobre las posibilidades y límites de la inteligencia artificial. Y ello porque, para sorpresa de los fieles lectores de Vila-Matas, en esta ocasión el personaje y narrador de la obra parece ser un androide o replicante que vive infiltrado entre los seres humanos.
Por Mª Teresa Gómez Trueba, de la Universidad de Valladolid.
Los vinilos han vuelto. No es un gesto nostálgico aislado. Podemos considerarlo un objeto cultural que hoy convive sin complejos con Spotify, TikTok y algoritmos que recomiendan música mejor que cualquiera de nuestros amigos más culturetas.
El ritual para utilizarlo es sencillo: sacar el disco de la funda, colocarlo con cuidado en el tocadiscos, bajar la aguja y… aceptar algo que hemos dejado de asumir en la era digital, que la música tiene límites físicos.
La verdad es que la coincidencia estuvo, cuando menos, simpática. Hace un mes edité para The Conversation una entrevista con la historiadora del arte Estrella de Diego en la que ella consideraba que, de un tiempo a esta parte, se habían superado muchos de los prejuicios del público general hacia el arte abstracto. Y decía, textualmente: “Ahora ya sabemos que no, que su niño no puede pintar un Miró. Ojalá”.
«Plantar el techo - Sabaia landatu» es una instalación artística concebida por Virgina Santos Itoiz y realizada colectivamente por un total de 500 personas de la comunidad del CP San Francisco de Pamplona: alumnado, claustro, familias y personal no docente. Santos Itoiz, que realiza esta obra dentro del programa de residencias de LABEA – Laboratorio de arte, ciencia y naturaleza, busca hacer frente a la ceguera vegetal acercando esta reflexión al entorno escolar y a la infancia, para que las niñas y niños perciban las plantas de su entorno y aprendan a valorar su importancia.
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