"Se encuentra en todas las casas un gran salón, con dos gabinetes colaterales, que ocupan los dos tercios y algo más de la superficie del edificio, que monopolizan toda la luz y todo el aire y que tienen a su disposición todos los balcones de la fachada principal. Estas habitaciones, que son las que dan tono y las que determinan la categoría del cuarto y valor del inquilino no faltan en ninguna de las casas de la corte. Verdad es que en ellas no se alojan ni el jefe de la familia, ni la mujer, ni los hijos, pero se guardan los muebles más de lujo y las alhajas (...) ¿Qué importa que la señora de la casa dé a luz al primogénito de la familia en la oscuridad de un estrecho catre de hierro, si en la alcoba principal que da vista al gabinete, hay luz de sobra y en el estucado de las paredes se reflejan los dorados de una gran cama, que costó 4.000 reales y cuya colgadura y adornos valen otro tanto dinero?"
A. Flores, Ayer, Hoy y Mañana, 1863