La Constitución para nosotros, mientras sea ley, tal como está, es sagrada. No nos estorba ningún artículo de la Constitución. Nosotros no haremos bandera de su revisión. Mantenemos la separación de la Iglesia y del Estado. Acordó la Constitución la disolución de una de las órdenes religiosas. Ya está disuelta. Ya está hecho. Acatarlo y cumplirlo. Pero persecución religiosa, no. [...] Mi vida personal y de mi hogar, por ventura, es absolutamente laica. Pero yo digo que los hombres que hemos perdido la fe religiosa no podemos haber perdido la obligación de respetar aquello que en las conciencias de nuestros semejantes tiene un culto, ni podemos tampoco perder el respeto que merecen aquellas instituciones que en el pasado contribuyeron a la obra de progreso espiritual. [Ante la reforma agraria] el partido radical se interpone entre la ilusión excesiva y la realidad. La reforma agraria es una cosa en el fondo tan compleja, tan llena de dificultades, que no podrá ser la obra de un Parlamento, ni de tres, ni de una generación, ni de varias..., y no se puede realizar por la ponencia de un Gobierno ni por la ponencia de unas Cortes Constituyentes. [...] Demos a Cataluña toda aquella autonomía que es indispensable para el desenvolvimiento de la libertad individual y colectiva. [...] El partido radical no siente apresuramiento ni ambición por gobernar.
Alejandro Lerroux en el Mitín de la plaza de toros de Madrid, el 21 de febrero de 1932