Pues sí, envejecer es un rollo, aunque la alternativa tampoco es excitante. Se te olvidan las cosas, no recuerdas los nombres, las fechas se te borran… te cuesta mucho entender las novedades, las modas, las costumbres, los estilos y las nuevas ideas que se van imponiendo. Y es que no envejeces al ritmo natural/biológico de tu cuerpo y tu cerebro, lo haces mucho más rápido, por la velocidad increíble en que se mueve tu entorno: la tecnología, la ciencia, la filosofía, las ideologías… jamás la historia, me parece, había fluido a tal velocidad. Golo Mann afirmaba en sus memorias “Una juventud alemana”: “La vida también es larga, observada retrospectivamente. Son los cambios los que la alargan, los cambios en quien la vive y en el mundo en derredor”. A Schiller, en algún momento, parece que la muerte le pareció un reposo más apetecible, que la vida “envuelta en negro velo”. Es su conocida obra sobre Wallenstein, le hace decir a éste, recordando a su amigo Max: