El capitán Richard F. Burton. Entre los ismaelíes. III
Las batallas subsiguientes demostraron que el joven agha khan Mahallati (del que escribimos en el artículo anterior), no era, ni por asomo, un genio en el campo de batalla, aun cuando hubiese comenzado a recibir ya, abundantes armas de la Compañía de las Indias Orientales. A pesar de lo cual fue derrotado en varias batallas. Uno de los generales del sha de Persia, pudo informar a Teherán, que habían capturado “buen número de cañones de fabricación británica”. De nuevo la ciudad de Kerman, se libró de las manos del agha khan. En medio de la locura sembrada por la guerra, en plena derrota de su líder, los peregrinos “khojas” (de los que ya hemos escrito) volvieron a encontrar con vida a su imam, agha khan, y le ofrecieron, una vez más, su “zakat, en aras de su propio beneficio material y espiritual.
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