Novalis, el poeta del deslumbramiento y la flor azul
- Escrito por Mercedes Peces Ayuso
- Publicado en Cultura
«Es un hecho especialmente desgraciado el que la poesía tenga un nombre determinado y que los poetas formen un gremio especial. La poesía no es nada especial. Es el modo de actuar propio del espíritu humano»
Enrique de Ofterdingen, 1802, Novalis (Friedrich von Hardenberg)
Obra maestra del Romanticismo alemán, pretendía ser una respuesta a los postulados racionalista de la obra de Goethe Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister, pero quedó inconclusa y sería publicada por sus amigos L. Tieck y F. Schlegel tras la temprana muerte del autor a los 29 años ̶ como no podía ser de otra manera, por tuberculosis, la más romántica de las enfermedades. Ambientada en la Edad Media, es la novela del viaje iniciático de Enrique para su conversión en poeta, la más sublime de las profesiones, y consta de dos partes: La espera y La consumación, esta última tan simbólicamente inconclusa.
Para el intelectual de la segunda mitad del siglo XVIII ya no había un punto de referencia ni fiable ni inmanente. Estamos en una Europa subyugada por el racionalismo y Napoleón, en la que, por contraposición rebelde, aparece el dinamismo, el genio individual, y surge el anhelo por el reencantamiento de los pueblos antiguos y la visión unigénita hacia el interior. Se trata de lograr aprehender la sustancia del sueño y la del mundo, en perfecta combinación simbolizada por otro anhelo de difícil cumplimiento pero en perpetua búsqueda: la rosa azul (hay una antigua leyenda china sobre ella y una novela inglesa reciente que abundan en el tema). Este símbolo encarna la búsqueda incesante de la verdad, la persecución de la ley universal perfecta, de la palabra perdida pero siempre buscada. Puro Sehnsucht del que muchos escritores posteriores hablarían (desde Eichendorff, pasando por CS. Lewis, W. Benjamín o T. Williams), y que el mundo sigue necesitando para poner un poco de cordura a tanto desorden y realidad dislocada, para recordarnos que el sueño es el puente entre la verdad aparente y la conciencia, capaz de volverse un espejo para, desde esta inversión, traer al presente una realidad completa que reconstruya lo real absoluto, pues a pesar de que el común denominador de la raza humana no haya dejado de estar en la realidad, su valor sí se ha esfumado. Se ha quedado en un plano visible empobrecido e incompleto, envuelto en discrepancias, luchas, deseos y poderes alejados del sentimiento de comunidad y transcendencia que es, o que nos hace ser, la mejor versión de nosotros mismos. Por eso, hoy, más que nunca, necesitamos entender y practicar que formamos parte de un todo, que no solo estamos vinculados por la red, sino por el tejido que compone la naturaleza de todo ser vivo que habita este planeta. Por el respeto hacia el otro, por el sueño de paz y concordia a los que nos debemos como iguales, por el ideal de lo sublime.
Con Enrique de Ofterdingen, el autor elabora un estandarte de prosa poética pura sobre el que coronar el idealismo mágico por el cual «El mundo se hace sueño; el sueño, mundo», sostiene Novalis. «I have a dream», dijo M. L. King. Un sueño que hoy seguimos leyendo en miles de pancartas, pero no oyendo su clamor, tapado con silbidos de balas y truenos de bombas. Matando el cielo azul. Luchando sobre un campo en el que ya no quedan rosas azules, palabra de origen árabe. Un rosaleda teñida de rojo que, como por mandato de una malvada Reina de corazones, estamos convirtiendo en un auténtico estercolero.
Mercedes Peces Ayuso
Licenciada en Filología Hispánica (1984-89) y en Filología Alemana (2001-04) por la universidad de Salamanca, con diplomaturas en italiano y portugués. Vivió 10 años en Alemania, donde dio clases en la VHS (universidad popular) de Gütersloh, Renania del Norte-Westfalia, desde 1993 a 2000.
Posteriormente, ya en España, decide dedicarse a la traducción y corrección de libros y textos de diversa índole, labor que sigue ocupando a día de hoy.
Es miembro de la AEPE (Asociación Europea de Profesores de Español), de ASETRAD (Asociación Española de Traductores e Intérpretes) y otras entidades relacionadas con la traducción.
Asimismo, colabora como traductora honoraria para diversas ONG.
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