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Civilización o barbarie: progreso frente a retroceso en clave de investidura


  • Escrito por Carmen Barrios
  • Publicado en Opinión
(Tiempo de lectura: 4 - 7 minutos)

Civilización o barbarie, este era el dilema de una mayoría de los y las españolas con derecho a voto el pasado 23 de julio. Esa mayoría salió a votar para que el PP no pudiera consolidar un gobierno en el Estado con la extrema derecha dentro, que, tal como apuntaban los pactos postelectorales en municipales y autonómicas, significaba arrasar con derechos consolidados en España y retroceder a un tiempo espeso, de recuerdo negro y experiencia áspera como lija de pedernal.

Y la mayoría, palabra a palabra, paso a paso, voto a voto optó por la Civilización, por darle una oportunidad a la alegría, a la esperanza, optó por cuidar esos derechos que tanto esfuerzo costó conseguir en ese darse la mano de una generación a otra de personas que han luchado y luchan por ensanchar la democracia en este país tan peculiar y lleno de benditas diferencias que es España. La mayoría optó por darle una oportunidad al progreso, para seguir dibujando derechos para todas las personas.

“Tengo alegría dentro, ver la concordia en la izquierda me sube la moral y me da la sensación de que estamos en un momento importante, en el que se pueden hacer grandes cosas, aún con las dificultades que existen”, me confesaba con los ojos llenos de una risa libre una querida amiga tras firmarse el acuerdo entre el PSOE y Sumar, que ratificaron Pedro Sánchez y Yolanda Díaz, en representación de sus formaciones políticas. Ese acuerdo fue el pistoletazo de salida para la conformación de un Gobierno de coalición progresista, que finalmente ha contado con el apoyo de toda la cámara parlamentaria excepto las extremas derechas.

12.506.682 votos

Esa mayoría de 12.506.682 votos (con una movilización del voto femenino paradigmático) están representados en los 179 diputados y diputadas, que han dado su apoyo en la investidura a Pedro Sánchez para que forme Gobierno. La mayoría parlamentaria que ha investido a Sánchez suma más votos en las urnas que las que hicieron presidente a Rajoy, Aznar, González o Suárez (según destacaba muy acertadamente Público en un artículo del 14 de noviembre de 2023 firmado por Julia G. Morales y Miguel Muñoz).

Me parece importante destacar este dato y valorarlo. Nunca antes en la historia de la democracia española se ha dado una circunstancia de tanto compromiso democrático plural para sacar el país adelante y evitar que caiga en el pozo de mezquindades que ofrecen los ultras. Todas esas personas ejercieron su derecho al voto en libertad y eligieron. Y no es nada desdeñable. Como señalaba Yolanda Díaz, en su alocución durante la investidura, en una frase que me guardo por su enorme significado, “la libertad es un compromiso con la convivencia”, algo que en este caso se puede decir que ha sido determinantemente y bello en su literalidad.

Estos 179 diputados electos, que han dado la presidencia a Pedro Sánchez, conforman un parlamento plural (que va desde el PCE, hoy dentro de la coalición Sumar, hasta Junts y el PNV), plurinacional, plurilingüístico, rico en su diversidad y amante de la palabra como solución a los problemas. Esa mayoría social que votó por los consensos democráticos, por solucionar los conflictos con el arte de la política, por la palabra y no por los gritos, en definitiva, que votó por los avances de país con todos dentro es la mayoría de progreso que va a poner a este país de países diverso, que es España, en una posición de transformación social que es muy necesaria para afrontar los enormes retos que tenemos delante: territoriales, sociales, económicos, tecnológicos, medioambientales, de reducción de las desigualdades…en definitiva, cabe resaltar que esa mayoría social está conminada a llevar a cabo la segunda Transición de España, la segunda gran modernización de este país y esa incluye (de nuevo) al PCE y a las derechas industriales hijas de la Modernidad, frente a las derechas premodernas, que no son capaces de situarse en la realidad de su propio país y solo saben torpedear los avances y el progreso de los comunes.

Lo posible es caminar el presente

La mayoría parlamentaria que ha investido a Pedro Sánchez como presidente, que permite que eche a andar el segundo Gobierno de coalición de la democracia, conformado por el PSOE y Sumar, probablemente no va a ser una mayoría cómoda. Los actores políticos van a estar conminados a trabajar los problemas que vengan uno por uno, partido a partido, en la jerga futbolística acuñada por el Cholo Simeone. Porque, en definitiva, lo posible es caminar el presente, se hace camino al andar, poniendo a toda máquina el arte de la política con valentía, determinación y juicio.

El debate parlamentario ha sido rico, los grupos han fijado sus posiciones, explicando sus apoyos con todas las matizaciones, las advertencias, los avisos reiterados de que no daban un cheque en blanco, expresados con más o menos elegancia, y la vez con la contundencia expresiva que declaraba evitar a toda costa un gobierno con la ultraderecha dentro. Así se han expresado los portavoces de ERC, Junts, EH Bildu y PNV. Coalición Canaria lo ha hecho “por la agenda canaria”. El resumen es que toda la cámara, menos las derechas ultras y las ultraderechas, ha dado su apoyo a la Investidura de Pedro Sánchez para que forme el segundo Gobierno de coalición progresista. Y la foto fija ha sido de una gran dureza para el Partido Popular, que se ha visto más solo y desnortado que nunca, con su socio –Vox– ausente del debate y echado al monte, porque está más cómodo intentando incendiar las calles de Madrid.

A los grupos que apoyaron a Sánchez los ha unido el avance que supone de facto la predisposición al diálogo y la propuesta ilusionante de país moderno de las dos fuerzas políticas que conformarán el Gobierno de coalición. Una predisposición, además, que tal como están las cosas, nunca pueden obtener de un PP encadenado a los ultras de Vox. Y es que juntos se sitúan en el extremo irreal de una idea de España reducida al tamaño de una cabeza de jíbaro, que grita en los papers de “la Corte” su ira de magro grupo de rentistas, que cabe en el perímetro de la M30 madrileña, que no quiere cambios que alteren su fórmula especulativa de economía de cortijo de vivir de rentas. Una forma de vida que exprime a sus vecinas de la Villa con políticas económicas que de facto vacían las rentas de la gente trabajadora para llenar más aún los bolsillos de algunas “familias”, y que está convirtiendo Madrid en uno de los lugares de mayor concentración de la riqueza en menos manos. Tienen la desfachatez de llamarlo “vivir a la madrileña”.

Las gentes progresistas de este país estamos de enhorabuena. Este Gobierno de coalición, que ha recibido un SÍ mayoritario con la Investidura del 16 de noviembre de 2023, significa avances para la mayoría trabajadora, progreso y apuesta de futuro con la gente dentro. Como se desprendía de las palabras del presidente Pedro Sánchez y de la vicepresidenta segunda Yolanda Diaz, el Gobierno de coalición ha trabajado y continuará haciéndolo para impulsar cambios en el modelo económico, que refloten la industria, con perspectiva medioambiental, con más democracia en las empresas y más derechos para los y las trabajadoras. En palabras de Sánchez en la tribuna “La Justicia Social es la condición misma de la vida en sociedad, eso es justamente patriotismo” o como afirmó Díaz igualmente en su turno en la tribuna “Esta será la legislatura del Estatuto de los trabajadores del siglo XXI”. Dos frases que bien valen un impulso para la esperanza en una España que, lejos de romperse, apuesta por la Civilización, los avances, los derechos, la democracia y el progreso justamente para combatir la barbarie.

*Agradezco las sugerencias del historiador Enrique Corredera Nilsson, que me han ayudado a afinar este texto.