Cuarta semana entre fango y sin salir del túnel
- Escrito por Ana Noguera Montagud
- Publicado en Opinión
Espero que los lectores y lectoras de Fundación Sistema no se sientan abrumados con la serie de artículos que, cada semana, les traigo sobre la DANA sufrida en la Comunitat Valenciana.
Pero necesitamos que nadie se olvide todavía, que los medios de comunicación sigan teniendo su foco sobre nosotros, que los miles de personas afectadas no se desesperen más de lo que ya están, que sepamos que la herida sufrida aún está sangrando.
Cuando no se ve o no se habla de un problema, este parece que ya no exista. Les pongo un ejemplo dramático: existen unos 56 conflictos armados en el mundo, pero lógicamente solo conocemos aquellos que salen en los medios de comunicación.
Hay problemas gravísimos. Pero los efectos devastadores de esta DANA también lo son: por las pérdidas de vidas, por las pérdidas materiales, por la completa destrucción de pueblos, porque aún no se ha quitado todo el barro, los escombros y los miles de vehículos destrozados, porque se han perdido viviendas, porque se han destruido empresas y negocios, porque hay quien no sabe cómo ir a trabajar, porque hay quien no tiene trabajo. Se necesita dinero, mucho dinero, ayuda, mucha ayuda, …
Pero no piensen que la reconstrucción ya ha comenzado, aunque así quiera hacerlo creer el señor Mazón, para con ese cántico salvarse de lo que la mayoría de los valencianos le gritan: ¡dimita por incompetencia, dimita por responsabilidad, dimita si le queda algo de dignidad!
No, no estamos todavía en la reconstrucción. Aún hay garajes por vaciar de agua y fango, casas por apuntalar, y, sobre todo, desaparecidos por encontrar sus cadáveres.
Sabemos que es necesario un Plan de Reconstrucción, pero este no puede servir como cortina de humo para tapar la indignación, la rabia, la impotencia, el dolor, la frustración, el sentimiento profundo de desamparo.
A ello hay que sumar la primera medida tomada como “Decreto Ley de Medidas Extraordinarias” para la gestión, organización y movilidad de los empleados públicos como consecuencia de la DANA, que se ha aprobado al mismo tiempo que el nuevo gobierno ha tomado posesión.
La medida consiste, ni más ni menos, en suprimir el tope salarial para que los funcionarios y militares de su Gobierno puedan cobrar más de 92.000 euros, es decir, tener retribuciones que superen a las del presidente.
No voy a abrir el debate aquí de si los cargos públicos cobran poco o mucho, de si es difícil atraer el talento privado porque en las empresas los salarios son mayores. No es el momento de un debate que necesita calma, sosiego y responsabilidad.
Pero igualmente digo, que este no es el momento para tomar esta medida, calificada de excepcional, que busca así incorporar personal técnico especializado. No es ni ético ni es estético.
Hay miles de voluntarios que han quitado barro, ayudado con sus manos, que hemos aportado y aportamos donaciones económicas y materiales, que estamos todos colaborando como podemos: desde jóvenes a ancianos, desde profesionales a mileuristas. Hay afectados que lo han perdido todo, y las ayudas vendrán, no del pueblo, sino del Estado que es la suma de las instituciones y de la ciudadanía que, a través de los impuestos, contribuimos a la solidaridad social.
Y, como primera medida, hay una subida salarial para que los consellers y secretarios autonómicos «que reúnan la condición de personal funcionario, incluido el personal de las fuerzas armadas y de los cuerpos de seguridad del Estado», aunque se hallen «en situación de reserva o retiro», puedan alcanzar un salario superior a los 92.000 euros.
¿De verdad no es suficiente en estos momentos el salario actual de consellers, cuando la emergencia es claramente otra?
¿Dónde queda el sentimiento “patriótico” por el que militares y también civiles, que van a desempeñar cargos públicos honorosos y bien cobrados, necesitan aún así más complemento salarial?
Por cierto, ¿cuánto cobra un militar retirado o en la reserva?
No, no es el momento. No ha habido ni ética ni estética ni moral ni patriotismo en una decisión que, en cualquier otro momento, hubiera abierto un debate plural, pero que hoy se convierte, en mi opinión, en una afrenta.
Ana Noguera Montagud
Doctora en Filosofía por la Universidad de Valencia.
Tutora de Sociología en la UNED (Valencia)
Miembro del consejo de redacción de la revista Temas para el Debate, y crítica de libros de la revista Sistema.
Articulista en la revista digital Sistema Digital.
Miembro de las asociaciones literarias Concilyarte y Clave.
Ha codirigido cursos de la UIMP (Valencia)
Miembro de varias ONG Greenpeace, Médicos Sin Fronteras, Cruz Roja, Amnistía Internacional y Fundación Hugo Zárate.
Coordinadora de actos culturales: mesas redondas, presentaciones de libros, encuentros literarios y exposiciones.
Varias publicaciones: artículos de prensa, críticas de libros, artículos de reflexión filosófica, antologías poéticas, novela y ensayo.