Adiós 2024. Por un 2025 más humano y democrático
- Escrito por Ana Noguera Montagud
- Publicado en Opinión
Hacer un balance del 2024 resulta deprimente.
Seguimos con las guerras abiertas que destrozan vidas, familias, ciudades, países, y el presente y futuro de generaciones, sin que nadie sepa por qué ocurren, salvo por la locura, la ambición, la venganza, el odio, las ansias de poder de unos psicópatas enfermos, dispuestos a asesinar sin ningún tipo de escrúpulo.
Ahí sigue Vladimir Putin, con la mayor amenaza bélica sobre Europa en su enloquecida conquista de Ucrania, que lleva ya más de 1000 días, con la devastación de una parte importante de Ucrania, y con más de un millón de personas muertas o heridas por ambas partes, según las estimaciones oficiales.
También sigue impasible Benjamín Netanyahu cometiendo contra la población palestina el mayor genocidio desde la II Guerra Mundial. Como señala el periodista israelí Gideon Levy, Netanyahu no podrá asistir a la ceremonia del 80 aniversario de la liberación de Auschwitz por temor a ser arrestado por crímenes de guerra. Israel es el pueblo que ha sufrido como ningún otro la barbarie de un holocausto, por ello resulta incomprensible que no se levanten contra un presidente tan sangriento como Netanyahu.
Las guerras no se circunscriben a estas dos. Lamentablemente, existen 56 conflictos abiertos en el mundo, algunos con consecuencias salvajes para la población civil.
Recuerdo los versos del escritor Max Aub: “Yo no mato a nadie, tú no matas a nadie, él no mata a nadie, nosotros matamos a todos, vosotros nos matáis, ellos se entrematan solos. Nadie sabe por qué”.
2024 ha sido el año más triste para la inmigración. Estos últimos días y horas siguen llegando barcas y pateras a las costas españolas. Según los últimos informes, la llegada de migrantes ha marcado un récord histórico en España: más de 57.000 personas, más de un 14% que en 2023. Se estima que han fallecido unas 10.500 personas, lo que supondría casi 30 al día.
Este es el problema más grave que tenemos en nuestro planeta. No es solo un problema nacional. Tiene muy difícil solución, pero hablamos de vidas humanas. Son personas que, desde su nacimiento, están condenadas a la pobreza, el hambre y la miseria. Emigran en busca de una oportunidad para sobrevivir.
Seguramente la solución no es que toda África venga a Europa. Pero la solución tampoco es llenar las fronteras de concertinas, o campos de refugiados, o devoluciones a la miseria.
Es un debate complejo que necesita de mucha racionalidad y políticas globales. Sin embargo, lo que observamos es que a la ultraderecha le funciona el discurso anti-inmigración: el odio al extranjero, al otro, buscando la constante culpabilidad y alimentando falsas esperanzas en un “patriotismo deshumanizado”.
Se utiliza el doble y falso discurso: primero, que no vengan; segundo, que no les permitamos desarrollar agricultura, ganadería, o fábricas. Y eso sirve para atacar a la Unión Europea y todas sus políticas: da igual si son de acogida, de expulsión, o de ayudas para la compra de productos. Da lo mismo. Lo que funciona es el mensaje simple, contundente y cargado de odio.
Como dice la filósofa Adela Cortina: “las puertas de la conciencia se cierran ante los mendigos sin hogar, condenados mundialmente a la invisibilidad …. Es el pobre, el áporos, el que molesta”.
2024 ha sido también un año de catástrofes medioambientales en todas las partes del mundo. Se agrava cada vez más los efectos devastadores de los incendios, las Danas, las heladas, las inundaciones, el calor sofocante y extremo, los huracanes, la brutal sequía de América Latina …
El aumento de la temperatura no es igual en todo el mundo. Europa se calienta al doble de velocidad que la media global; y la zona más preocupante es la costa mediterránea que se define como “zona crítica”.
Lo hemos comprobado en la Comunidad Valenciana con la terrible DANA de la que se han cumplido dos meses y tardará mucho en recuperar cierta normalidad en los municipios, los comercios, las industrias, y los hogares. Sin contar los que no podrán recuperarse nunca ni volver a abrir sus puertas. Y sin olvidar a los 223 fallecidos.
Si terribles han sido los efectos de la Dana, más terrible está siendo la respuesta del gobierno valenciano con Carlos Mazón a la cabeza. Parece haber enterrado su conciencia, su vergüenza y su responsabilidad frente al pueblo valenciano con la intención de salvar los muebles de su partido y los suyos propios.
A él, le mando un mensaje en palabras de nuestro filósofo español Ortega y Gasset: “con la moral corregimos los errores de nuestros instintos, y con el amor los errores de nuestra moral”.
Sin embargo, parece que el PP ha enterrado la moral y el amor en aras de una oposición crispada y crispante, con el único objetivo de “derrocar al gobierno”, como ellos dicen. Da igual la razón, el diálogo democrático, el bien común, el entendimiento entre todos, la construcción de una sociedad pluralista, el compromiso y la responsabilidad, las reglas democráticas. Todo da igual porque lo único que vale es tener el poder, aunque sea a costa de difamar, insultar, falsear la realidad, manipular, tergiversar la verdad.
Porque 2024 ha sido el año en que se está poniendo en riesgo la democracia representativa.
Y no solo por las actuaciones infames de los dirigentes del PP, que, al fin y al cabo, son marionetas del gran circo. Sino porque la ultraderecha se está haciendo fuerte en muchos países democráticos desde EEUU a Argentina, Francia, Italia, Hungría, Alemania, etc.
Hay quienes piensan que la llegada de Trump no será tan nefasta porque el sistema tendrá suficiente fuerza como para frenar sus envites. Ojalá sea así.
El problema es que con Trump ha llegado al poder el hombre más rico del mundo: Elon Musk. La última de las noticias es que su patrimonio ha alcanzado un techo histórico: los 500.000 millones de dólares, una fortuna sin precedentes.
Elon Musk ha llegado para seguir haciendo negocios privados: con los automóviles, con la neurociencia, con la conquista del espacio, que llegará incluso a satélites con fines militares. Nuestro capitalismo de “libre mercado” es una falacia. Lo cierto es que todo está en venta: desde la tierra al cielo. El capitalismo actual tiene dos graves consecuencias: la privatización de todos los bienes comunes y la creciente desigualdad.
Y Musk, no solo se enriquecerá más y más, sino que además moverá los hilos del poder desde la trastienda y también a cara descubierta, como ha hecho recientemente con su opinión sobre las próximas elecciones alemanas y su apoyo a la ultraderecha.
Porque a la ultraderecha le ha salido el más potente de todos los aliados: el hombre más rico y soberbio del mundo.
¿Quién parará los pies a los negocios y caprichos de Musk? Enfrente solo queda China, la otra gran súper potencia que apuesta por la discreción diplomática y los valores de “la armonía” frente a la libertad. China no es ejemplo de democracia y defensa de derechos humanos, pero sí de eficacia económica y prosperidad a cambio de la libertad de expresión y pensamiento.
Con estos mimbres, la democracia anda muy mal de salud.
Conclusión. Los demócratas tenemos dos opciones: o cruzarnos de brazos y dar la batalla por perdida o alzar nuestras voces y pensamientos para defender la democracia.
Esa es nuestra batalla, nuestra misión y nuestro compromiso en 2025.No va de broma. La ofensiva contra la democracia está sobre la mesa y sus oponentes están dispuestos a jugar con todas las estrategias, especialmente con el poder del dinero.
Nuestras armas son la convicción, la razón, los derechos humanos, la solidaridad y el amor, la capacidad de empatizar, la utopía.
No lo olviden nunca: la historia está llena de tropiezos y de errores, de malas personas, de ambiciones y guerras de poder, pero también de triunfos, de éxitos, de legislación, de ética, de convivencia, de muestras de solidaridad, de organizaciones sin ánimo de lucro, de personas desinteresadas, de quienes no se resignan, de quienes no pierden la memoria histórica, de quienes siguen hablando en vez de gritar, de quienes encuentran belleza cada día, de quienes saben amar “aquí y ahora”.
Mi deseo para 2025 ya lo cantó León Gieco:
“Solo le pido a Dios que el dolor no me sea indiferente / Que la reseca muerte no me encuentre / Vacía y sola sin haber hecho lo suficiente”
Nos vemos en 2025 con la energía renovada, el ánimo alto y la utopía esperando en el horizonte.
Ana Noguera Montagud
Doctora en Filosofía por la Universidad de Valencia.
Tutora de Sociología en la UNED (Valencia)
Miembro del consejo de redacción de la revista Temas para el Debate, y crítica de libros de la revista Sistema.
Articulista en la revista digital Sistema Digital.
Miembro de las asociaciones literarias Concilyarte y Clave.
Ha codirigido cursos de la UIMP (Valencia)
Miembro de varias ONG Greenpeace, Médicos Sin Fronteras, Cruz Roja, Amnistía Internacional y Fundación Hugo Zárate.
Coordinadora de actos culturales: mesas redondas, presentaciones de libros, encuentros literarios y exposiciones.
Varias publicaciones: artículos de prensa, críticas de libros, artículos de reflexión filosófica, antologías poéticas, novela y ensayo.