Cuando las organizaciones matan. Las causas del suicidio entre los trabajadores
- Escrito por Angel Olaz
- Publicado en Opinión
Entre 2006 y 2008 en France Telecom https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional- 48951043 – en la actualidad conocida por Orange- se suicidaron 19 personas y otras 12 más lo intentaron. Esa situación coincidió con un complejo proceso de privatización en la que cerca de 22.000 personas (y sus familias) podían ir a la calle.
Siguiendo en nuestro vecino país, en 2023, 13 personas siguieron el mismo camino y en 2024 otras 9 más en la Administración Pública https://elpais.com/internacional/2025-07-10/una-ola- de-suicidios-conmociona-una-direccion-general-del-ministerio-de-economia-de- francia.html .Muchas de estas muertes se produjeron en el mismo espacio laboral, lo que hizo pensar al igual que en el caso anterior que las condiciones laborales pueden estar detrás de estos suicidios.
Durkheim - para muchos uno de los padres de la sociología - escribió en 1897 “El suicidio” https://sociologia1unpsjb.wordpress.com/wp-content/uploads/2008/03/durkheim-emile-el- suicidio.pdf analizando los factores que, a tenor de los datos recogidos y en su interpretación, concurrían en tal fatal desenlace para muchas personas. Incluso, propuso una taxonomía que contribuía a su clasificación y de entre ellos mencionaba el suicidio fatalista https://www.aacademica.org/of/15.pdf caracterizado por darse en aquellos lugares donde las reglas a las que se debían someterse las personas eran tan extremadamente penosas que propiciaban la desesperanza y el amor por la vida.
Parece evidente que las condiciones de trabajo pueden condicionar y hasta determinar la salud mental y física de las personas. Sin llegar a estos extremos, el absentismo laboral https://www.randstadresearch.es/absentismo-laboral-cuarto-trimestre-2024/ se convierte en un singular síntoma que constata el que las organizaciones no funcionan como era de esperar en lo que a un clima laboral positivo se refiere.
Y es que el clima laboral es algo complejo de explicar https://www.apostadigital.com/revistav3/hemeroteca/aolaz6.pdf por las muchas variables y elementos que lo componen. Aun con todo, podría describirse como el ambiente o ¡aire que se respira” en una organización. Diagnosticarlo y medirlo https://www.esic.edu/editorial/producto/como-lograr-un-buen-clima-laboral tampoco es tarea sencilla, pero siempre es posible realizar una buena aproximación al estado de salud de una organización https://factorhuma.org/attachments_secure/article/421/c300_protocolo.pdf
Por todo ello y si se admite que las organizaciones son “seres vivos” que nacen, crecen y, muchas veces, también desaparecen, no es menos cierto que pueden verse alteradas en su estado de salud. Razones las hay de todo tipo, culturales, organizativas, formativas, relacionadas con el liderazgo directivo y hasta con el entorno socioeconómico, legal, político y geoestratégico que las envuelve.
Por todo este conjunto de factores puede darse una diversidad de patologías organizativas que inevitablemente podrían trasladarse a los trabajadores. Son las siguientes:
a) Autismo: Desde el punto de vista organizacional, el autismo se evidencia cuando la falta de comunicación ha normalizado, “encapsulando” a sus miembros y motivando la convivencia de “mundos paralelos” entre los trabajadores.
b) Paranoia: Muy posiblemente influida por el tipo de cultura organizativa y los estilos de dirección, los comportamientos paranoicos provocan el recelo y desconfianza hacia los demás, al creer que la organización posee objetivos ocultos hacia la persona lo que provocaría el aislamiento progresivo y fatal del individuo.
c) Esquizofrenia: En términos organizativos, este trastorno se caracteriza por una doble visión de las cosas y de la realidad. Las consecuencias más cercanas para los trabajadores son la desorientación y, en algunos casos, la paralización de las actividades y la polarización perceptiva, al tener que interpretar y convivir en un espacio reducido con dos formas antagónicas de hacer las cosas.
d) Estrés: En el mundo laboral y concretamente en el ámbito de las organizaciones, el estrés es una patología que cada vez se reconoce en un mayor número de ellas, acostumbrando a los trabajadores a estar en un permanente estado de alerta. Este ritmo inusitado, asociado al cumplimiento de objetivos, puede provocar pérdida de concentración, desmotivación y errores importantes en el desarrollo de las actividades.
e) Depresión: La depresión desde un punto de vista organizativo puede tener diferentes representaciones en el ambiente y clima laboral de los trabajadores. La falta de alegría y el abandono de sus quehaceres, como resultado de una total ausencia de motivación, es el comienzo del fin en una organización. Estos aspectos promueven una falta de sintonía con el mundo exterior que rodea a la organización y la incapacidad de procesar señales y signos del exterior (clientes, proveedores, competencia…) ante situaciones en las que se hace evidente que las cosas no suceden conforme a ciertos patrones de normalidad.
f) Sadismo: En el mundo de las organizaciones la representación más “refinada” del sadismo es el mobbing que de algún modo recuerda a la violencia simbólica. El mobbing es un término que define un tipo de acoso cuya principal dificultad estriba en que sus víctimas no son conscientes o ignorantes de que lo padecen, hasta que es demasiado tarde para encontrar una solución satisfactoria. Cuando el mobbing se encuentra perfectamente “diseñado”, se consigue aislar al individuo – en este caso víctima – de sus compañeros, haciéndole sentirse invisible y criticado sistemática y destructivamente por las tareas que desempeña.
Durante largo tiempo, los científicos sociales y estudiosos de las organizaciones se han ocupado y preocupado por buscar vías que impidan, limiten o disminuyan la degradación del clima organizativo como expresión de la cultura de las empresa o institución de la que se está hablando.
En este sentido, tanto la cultura de la organización como el liderazgo directivo son dos elementos claves en este proceso, pero no por ello se puede permanecer ajeno a los aspectos psicosociales, donde el individuo se convierte en un sujeto en proceso.
Es necesario poner en el foco del análisis a las personas y favorecer un entorno culturalmente cercano donde estás tengan el reconocimiento personal y, también, económico con el que puedan desarrollar una motivación estable y compartida con el resto de las personas que forman parte de la organización. De otro modo, solo cabe esperar sacar lo peor de uno mismo y ya saben - que llevado al extremo - hasta el suicidio, como estúpida manera de resolver unilateralmente un problema que no es de uno sino de todos.