La derrota de Orbán acelera la caída de Trump
- Escrito por Ana Noguera Montagud
- Publicado en Opinión
Nunca había visto sonreír tan abiertamente a la presidenta de la Unión Europea Ursula Von der Leyen. Y no le faltan motivos. Porque la tremenda pérdida electoral de Víktor Orbán es una magnífica noticia para Europa, para los europeístas y, sobre todo, para los demócratas.
Más allá de analizar quién es Péter Magyar, el primer paso y fundamental es saber por qué lo han votado los húngaros derrotando de forma tan estrepitosa a quien ha sido líder indiscutible durante 20 años Víktor Orbán. Y para ello hay que contemplar las imágenes de los húngaros gritando “rusos fuera” y ondeando banderas de Europa.
La primera gran beneficiada del triunfo de Magyar es la Unión Europea que ha encontrado por fin en Hungría a un socio más de la Unión. Orbán se había convertido en el gran obstáculo de las políticas internacionales, sociales y de derechos de Europa.
¿Cómo ha podido Orbán ser al mismo tiempo el infiltrado de Putin y el caballo de Troya de Trump? Porque lo que hemos visto en este siglo es la superación de las ideologías políticas democráticas, para agruparse en torno a la ideología ultraconservadora, cuyo objetivo primordial es cambiar el régimen democrático por unas autocracias.
Orbán fue el primero en desmontar el sistema democrático para introducir medidas y leyes represivas, que iban desde la restricción de derechos como restricción de libertad de reunión o limitación de la homosexualidad, al control de los medios de comunicación o el control del sistema educativo, a reformas judiciales para impedir su imparcialidad, o reformas electorales para imponer su control político. En definitiva, Orbán puso en marcha lo que él mismo llamó “democracia iliberal”.
Por eso, su posición política era un choque frontal con el constitucionalismo democrático y de derecho de la Unión Europea y, en cambio, resultaba ser amigo y socio de personajes tan siniestros y dictatoriales como Putin o autócratas soberbios y delirantes como Trump.
Sin embargo, pese a todas las trabas que Orbán ha puesto a la democracia, ha sido esta quien le ha vencido. El voto de una amplísima mayoría de húngaros y húngaras que ha “destronado” a Orbán, pese a sus chanchullos y presiones.
La segunda gran triunfadora es la Democracia, que ha sabido resistir -como diría Daniel Innerarity- “el paso de los malos gobernantes”. Porque, pese a que su presidente no era demócrata y sus instituciones habían sido atacadas desde dentro, Orbán no ha podido doblegar la voluntad democrática del pueblo húngaro.
Por eso mismo, los dos primeros compromisos del nuevo presidente Péter Magyar han sido: la vuelta a Europa y derrumbar el régimen de Orbán para reconstruir la democracia.
Los perdedores son fundamentalmente dos: Putin y Trump.
Putin ha dejado de tener un “espía” en la Unión Europea que le contaba de primera mano e inmediatamente las conversaciones internas, al mismo tiempo que le servía de escudero para bloquear las ayudas a Ucrania.
Sin embargo, la gran derrota la ha sufrido Trump, que se ha convertido en el indeseado que nadie quiere tener cerca. Ni siquiera los que presumiblemente podrían ser sus socios europeos de la ultraderecha como Meloni o la propia Le Pen quienes hace tiempo que, ante sus bravuconadas y amenazas, se desmarcan públicamente, incluso ante la invasión en Irán. A su lado, solamente han quedado Milei y Abascal, a quienes presumiblemente les pasará factura su alianza.
Trump está cayendo en picado en valoración entre sus conciudadanos. Una gran mayoría de republicanos ya silencian su apoyo al presidente y otros le critican abiertamente alegando que está enfermo mental. Sus decisiones, entre extravagantes y soberbias, están generando gran malestar entre los MAGA. Y sólo faltaba su enfrentamiento abierto con el Papa León XIV, a quien no solamente acusa de no caerle bien, sino que además ironiza con imágenes de IA imitando ser él el propio Jesucristo. Hasta el Papa es capaz de decir públicamente “no tengo miedo a Trump”.
Lo cierto es que, a raíz de las declaraciones que hace, hemos pasado de pensar que Trump era un soberbio ignorante a que tiene problemas de demencia y delirios.
No sabemos cuánto le ha supuesto en la derrota a Orbán ser el protegido de Trump y JD Vance, pero evidentemente ha sido negativo. Trump resta, ya no es un gran líder. Ha perdido toda la confianza internacional, ha jugado con el crédito de EEUU que ha dejado de ser una brújula moral, ha hecho descender a su país en los niveles democráticos, y, lo que es peor, está enriqueciendo a un entorno autócrata y antisocial a costa del bienestar de los americanos y de miles de vidas humanas con las que está jugando como si el mundo fuera un monopoly.
Cuando Trump caiga, su derrota no será tan “suave” como la de Orbán. Aparecerán sus “enemigos” hasta en los círculos más íntimos. Nadie querrá ser considerado “trumpista”.
La derrota de Orbán junto con la pérdida de credibilidad de Trump son muy malas noticias para Vox.
Y, sin duda, el triunfo de Péter Magyar es buena noticia para el PP, pues gana el Partido Popular Europeo. Ahora bien, Feijóo y su dirección deben de dejar sus “patologías enfermizas” a un lado para hacer política de derechas democrática. Y eso quiere decir dos cosas: saber qué van a hacer con Vox en sus pactos autonómicos, pues la ultraderecha crece a base de las incoherencias y la falta de discurso del PP; y, dos, dejar de hacer el ridículo con sus acusaciones a Sánchez de cualquier cosa, incluida la derrota de Orbán.
Hace falta un poco de altura de miras, coherencia ideológica conservadora pero democrática (que también existe), discurso sólido fuera de los chascarrillos y metidas de pata, y proyecto de Estado. De momento, el PP de Feijóo carece de todo ello.
Ana Noguera Montagud
Doctora en Filosofía por la Universidad de Valencia.
Tutora de Sociología en la UNED (Valencia)
Miembro del consejo de redacción de la revista Temas para el Debate, y crítica de libros de la revista Sistema.
Articulista en la revista digital Sistema Digital.
Miembro de las asociaciones literarias Concilyarte y Clave.
Ha codirigido cursos de la UIMP (Valencia)
Miembro de varias ONG Greenpeace, Médicos Sin Fronteras, Cruz Roja, Amnistía Internacional y Fundación Hugo Zárate.
Coordinadora de actos culturales: mesas redondas, presentaciones de libros, encuentros literarios y exposiciones.
Varias publicaciones: artículos de prensa, críticas de libros, artículos de reflexión filosófica, antologías poéticas, novela y ensayo.