El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry, ilustrado por María Hesse
- Escrito por Francisco Nieto
- Publicado en Cultura
El 26 de marzo fue la fecha escogida para la publicación por parte de la editorial Salamandra de una nueva edición ilustrada del famoso cuento El Principito de Antoine de Saint-Exupéry, esta vez reinterpretado por la ilustradora onubense María Hesse. Un lanzamiento muy esperado que promete dar nueva vida a este clásico atemporal con una perspectiva claramente contemporánea.
Galardonada y reconocida internacionalmente, María Hesse se ha consolidado como una de las ilustradoras más destacadas de su generación. En 2020, Taschen la seleccionó entre las 100 mejores ilustradoras del mundo, y su obra ha sido traducida a numerosos idiomas, como inglés, italiano y alemán. Su universo artístico, a la vez delicado y profundamente expresivo, fusiona poesía, emoción y una marcada libertad creativa.
En esta edición especial, los lectores redescubren la historia que ya conocen… pero como nunca antes habían tenido oportunidad de leerla. Los temas esenciales del cuento —la amistad con el zorro, la responsabilidad hacia la rosa y la búsqueda de sentido a través de los diferentes planetas— adquieren una nueva dimensión visual.
Las ilustraciones de María Hesse ofrecen una interpretación sensible y personal, sin perder la esencia poética de la obra original.
Su trazo inconfundible y sus ilustraciones a la aguada y tinta —sus compañeras de viaje— destilan una ingenuidad y sensibilidad propias de una generación que creció entre revistas, VHS y casetes, rodeada de ídolos e iconos. Sin embargo, este espíritu ingenuo se ve a veces empañado en su obra por pequeñas dosis de realidad que Hesse incorpora, mediante metáforas y alegorías, al despertar de la adultez, donde el dolor y la decepción, al igual que en el papel, alcanzan su máxima expresión.
Cada página se convierte así en una invitación a la imaginación. El estilo inconfundible de la ilustradora enriquece el texto sin alterar su esencia. Al contrario, revela nuevos matices, ofreciendo a los lectores una experiencia a la vez familiar y completamente renovada. Por poner un ejemplo, y tal y como ha comentado la misma ilustradora en algunas entrevistas, en sus dibujos de el protagonista de la historia intentó centrarse en que su mirada transmitiera algún tipo de emoción (¡y damos fe de que lo ha conseguido con creces), y más concretamente que ésta destilara melancolía. Una mirada melancólica a la par que curiosa, ya que por su edad (a caballo entre la infancia y la adolescencia) siente fascinación por todo y por todos los que le rodean.
De la obra en sí poco podemos añadir a todo lo que se ha dicho de este clásico de la literatura en general y de la literatura infantil en particular. Una obra inigualable increíblemente profunda, repleta de moralejas, metáforas y significados (¡fíjense en la aliteraciónes!). Siempre descubres algo nuevo con cada lectura. Hay una gran apreciación por la imaginación en este libro. También por las estrellas y las flores, dos de las cosas que hacen que la vida valga la pena. Y los libros, por supuesto. ¡Y este libro ES un libro!.
En definitiva, una edición que destaca como una obra en sí misma, en la confluencia de la literatura y las artes visuales. Conecta tanto con los lectores habituales de El Principito como con quienes descubren su universo por primera vez.
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