Rebelión en la granja
- Escrito por Mercedes Peces Ayuso
- Publicado en Cultura
1. Todo lo que camina sobre dos pies es un enemigo.
2. Todo lo que camina sobre cuatro patas, nade, o tenga alas, es amigo.
3. Ningún animal usará ropa.
4. Ningún animal dormirá en una cama.
5. Ningún animal beberá alcohol.
6. Ningún animal matará a otro animal.
7. Todos los animales son iguales.
Rebelión en la granja, 1945, George Orwell.
Salvando las distancias, se parece a la fábula de Las ranas pidiendo rey de Esopo, porque en ambos relatos los animales que viven libres y despreocupados buscan un dirigente que instaure la ley y el orden. En la obra de Orwell, el paradigma es la Revolución rusa y la posterior tiranía estalinista, pero en realidad es una fábula atemporal sobre la corrupción del poder; aquí en forma de cerdos dirigentes con el jefe máximo Napoleón y sus cancerberos (perros, por supuesto) que elaboran los siete mandamientos de arriba para ir incumpliéndolos uno a uno. Y a pesar de poder pasar por una alegoría infantil, el autor tuvo serias dificultades para poder publicarlo, porque no interesaba una rebelión de las masas, y menos aludiendo a gorrinos como la casta dirigente, hasta que alguien se dio cuenta de que resultaba un arma muy potente durante la Guerra fría para atacar al comunismo y de paso al socialismo, para que no cayera en los extravíos del nazismo aún tan presente. Pero acabó siendo más de lo mismo.
En el relato, todo pasa por estas fechas, en la noche de San Juan, cuando los animales se rebelan contra su dueño, el señor Jones. Y así tenemos a dos cerdos a la cabeza: Bola de Nieve, un gran orador, y Napoleón, que se limita a oponerse a todo y que a base de berridos logra imponerse a la razón y hacerse con el poder absoluto. A partir de aquí, se instala una dictadura que llegará a minar los propios recuerdos de los demás animales, retorciéndolos con habilidad para que la historia quede reescrita en su beneficio. Ya se sabe, «el líder siempre tiene razón» ⎼dice Bóxer, el caballo que quiere a Bola de Nieve pero que sirve a Napoleón. Pongámosles los nombres nombre actuales que queramos.
Claro que ahora las tornas están cambiando y es muy posible que Rebelión en la granja vuelva a ser un cuentecito incómodo y propagandístico para uno y otro bando y el arma arrojadiza perfecta en el mundo de las burbujas de los tan mal llamados, llevados y traídos bulos, lodos fangosos y demás desinformación según convenga. Todo muy orwelliano, digamos, término con el que el autor que ha logrado adjetivar su nombre con categoría de advertencia contra el control y la propaganda para subvertir la verdad y la libertad, algo que según él es el derecho a decirles a los demás lo que no quieren oír. Y miedito da hacerlo, so pena de ser defenestrado y encasillado, de ser admitido o expulsado de uno u otro lado del paraíso, o peor aún: de convertirnos en piara. Y en esas estamos.
Mercedes Peces Ayuso
Licenciada en Filología Hispánica (1984-89) y en Filología Alemana (2001-04) por la universidad de Salamanca, con diplomaturas en italiano y portugués. Vivió 10 años en Alemania, donde dio clases en la VHS (universidad popular) de Gütersloh, Renania del Norte-Westfalia, desde 1993 a 2000.
Posteriormente, ya en España, decide dedicarse a la traducción y corrección de libros y textos de diversa índole, labor que sigue ocupando a día de hoy.
Es miembro de la AEPE (Asociación Europea de Profesores de Español), de ASETRAD (Asociación Española de Traductores e Intérpretes) y otras entidades relacionadas con la traducción.
Asimismo, colabora como traductora honoraria para diversas ONG.
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