“Como una ola”…pensando y creciendo en pandemia (vacacional)
- Escrito por María Pilar Úcar Ventura
- Publicado en Opinión
Según la RAE el enfado se define como ‘enojo o movimiento del ánimo que suscita ira. El enfado es una emoción. Una de las emociones que no gustan y se tiende a evitar’.
Por lo general, el enfado genera malestar. Dolores sin ser “viernes”.
Pues bien: esa es la impresión con la que escribo estas líneas. Estoy enfadada y me malicio que no resulta el mejor estado para redactar.
Como una ola…La primera.
Cuánto se ha hablado y se ha escrito sobre la pandemia. Programas, noticias, canciones, mensajes, chistes, vídeos, frases, palabras, palabras y vuelta a empezar. Efecto bucle. Argumentos rizomáticos. Televisión, radio, redes, prensa escrita digital y fungible.
A punto de empezar un nuevo tramo vacacional, nos devanamos los sesos hasta su derretimiento en modo quijotesco para adivinar la forma y la fórmula de trampear y buscar atajos: conseguir salvoconductos más o menos “legales”, aducir excusas ambiguas, esgrimir razones sentimentaloides, acudir a la comprensión y auxilio ajenos.
Que no, y punto. Estamos en pandemia. Perimetrados. Pero se nos olvida pensar.
Cruzar los mares…
Claro que queremos salir y ver, conocer y viajar. Estar y disfrutar. Hacer lo de siempre, lo que tantas veces hemos realizado por esta época. Pero no toca. Es lo que hay. Desde hace algún tiempo, no dejo de repetirme y por supuesto, intentar aplicar la frase de “adaptarse como el agua a la superficie”.
Hartura. Por supuesto: mascarillas, sin abrazos, distancia social y personal, sin besos ni achuchones, tan nuestros, por eso de la “afección pública” incomprensible para la extranjería que visita nuestro país, pasea y disfruta, se supone que con la PCR al día, sin manipular, no sé yo…
El corazón preso…
Se nos encoge el alma cada vez que escuchamos cifras y vemos gráficas de pastel, barras e histogramas llenos de porcentajes. Y subiendo. Enfermos, síntomas, fallecidos, pruebas, llamadas, mensajes. Esperamos. Temor e incertidumbre.
Como una ola…la segunda.
Y (nos) seguíamos preguntando cuándo va a pasar esto. De repente pego un salto a ese marzo de 1348 y me voy a Florencia. Vaya la que se armó en aquella próspera ciudad con la peste negra. Población asolada y diezmada, y en medio de la pandemia, a Boccaccio le dio por escribir su Decameron.
El timón…
Alguien tiene que tomar las riendas antes de que se descontrole la situación. Cierre, toque de queda, restricciones, burbujas familiares, máximos y mínimos, límite de actividades dentro y fuera de recintos privados y públicos. Disgusto.
Como una ola…la tercera.
Viajes exóticos, vuelta al mundo para llegar al destino peninsular, visitas y quedadas de turistas internacionales, aeropuertos que reciben vuelos completos de nacionalidades foráneas, despreocupados y tranquilos, sin miedo.
Aumenta la incidencia. Llamadas a la responsabilidad y a la calma. Endurecimiento de medidas. Paradoja y contradicciones.
Una estrella…
Pasará. Planeamos nuevas fechas con el deseo de retomar y cumplir ilusiones y proyectos pospuestos. Calma y serenidad aunque el impulso sea dar un golpe en la mesa.
Pronto nos tocará lucir brazo y pinchazo, seguro. Nuevas investigaciones en marcha. Actitud proactiva y prevenir. Añadir valor a nuestras acciones.
Como una ola…La cuarta.
Nuevos repuntes, menos movilidad. Cancelar reuniones: masificadas y minoritarias. Precaución, cuidado, educar y aprender hábitos, que tiempo ya hemos tenido. Parece que volvemos a la situación pre-covid.
No hemos crecido, nada, al revés, estamos menguando: líderes políticos y ciudadanos. Permisos desbaratados, aperturas arbitrarias, pisos turísticos, fiestas clandestinas.
Voces en el viento…
¿Salvar? Aplaudir. Comprender, empatizar. Pensar y pensar… en el otro, que no deja de ser uno mismo proyectado en sociedad. Civismo.
Que no nos ciegue la luz de desencanto…actuemos con fuerza desmedida, con ganas e intención convencida. Paciencia y poco a poco. Pensar y crecer.
Amapola, espuma, caracolas, cielo…Como una ola: Rocío Jurado, “la más grande”.
María Pilar Úcar Ventura
Doctora en Ciencias de la Educación, Licenciada en Filología Hispánica y Diplomada en Filología francesa. Actualmente Profesora de Lengua Española en la Universidad Pontificia Comillas (Madrid) donde ha desarrollado distintas responsabilidades de gestión.
Ha impartido cursos de doctorado y Máster en Didáctica de Segundas Lenguas en la Escuela Diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores de España y en universidades extranjeras, entre otras: Wharton College, en la School of Law de Seattle University, Université de Strasbourg, y desde 2002, es profesora invitada en la Copenhagen Bussiness School de Dinamarca, en el Tecnológico de Monterrey (México), en la UNAM de DF (México) y en la Universidad de Ginebra (Suiza). Forma parte del claustro de la Universidad de Maroua en Camerún.
Destacan entre sus publicaciones, Con eñe, Lengua y Cultura españolas; Cuadernos didácticos para el guión de cine (C.D.G.); En el aula de Lengua y Cultura; Idea y redacción: Taller de escritura, y ediciones críticas de diferentes obras literarias enfocadas a la enseñanza: La tesis de Nancy, El conde Lucanor, Romancero, Fuenteovejuna…
Asiste como ponente invitada a congresos internacionales, entre los que destaca el último celebrado en La Habana sobre Lingüística y Literatura. Ha participado en la Comisión para la Modernización del lenguaje jurídico del Ministerio de Justicia y en diferentes Jornadas de Innovación docente. Dicta conferencias y publica artículos sobre la interconexión lingüística en traducción.
Su investigación se centra en la metodología de la enseñanza del español (lenguaje para fines específicos) y análisis del discurso.
Actualmente coordina el proyecto de investigación Violencia y Magia en el cuento infantil y forma parte del programa Aglaya sobre la investigación en mitocrítica cultural.
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