Afganistán. La ocupación soviética (II)
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Opinión
La justificación del Kremlin, que argumentaba que la invasión de Afganistán, se había llevado a cabo, para proteger a ese país de una agresión extranjera, se demostró rápidamente falsa y, por el contrario, enseguida se apreció claramente, la instauración de un régimen que favorecía los intereses soviéticos. Siguiendo el ejemplo, desarrollado medio siglo antes en sus repúblicas de Asia Central, Moscú impulsó una política de sovietización de la sociedad afgana: el sistema educativo y los servicios públicos y sociales, adoptaron el modelo soviético. Y las instituciones, ya fueran culturales o políticas, estaban bajo control del ocupante. El adoctrinamiento se iniciaba en la escuela, continuaba en la universidad y, en ambos casos, alumnos y profesores, estaban sometidos a vigilancia política. El ruso desplazó al inglés, como primera lengua extranjera de la enseñanza. Los estudios de Humanidades, vieron incorporados cursos sobre historia del comunismo. Y la literatura mundial, se dedicó exclusivamente al estudio de textos de Marx, Lenin, Castro, y destacados escritores comunistas europeos y latinoamericanos. Los departamentos de lengua rusa y española (castellano), esta última enseñada por profesores cubanos, se vieron favorecidos, y ambos idiomas se convirtieron en obligatorios.
Las acciones represivas y la sumisión de Kabul a la URSS, no hicieron sino acrecentar, la aversión tradicional de los afganos al poder central, y ahora al ocupante soviético, que era quien llevaba el peso principal de la lucha, en vista de la debilidad del Gobierno de PDPA. Sin embargo, a pesar de su superioridad en armamento, Moscú no podía competir con la resistencia afgana, en conocimiento del terreno y en apoyo de la población. Además, la guerra de guerrillas que llevaba a cabo la resistencia, era muy diferente de la guerra de tipo clásico, para la que estaba preparado el Ejército Rojo. Las emboscadas eran constantes, y dañaban la moral de las tropas soviéticas. El control de las rutas terrestres era imposible, y los convoyes de todo tipo, debían ser protegidos por unidades militares. Algo que los españoles aprendimos bien, en la llamada Guerra de la Independencia, frente a las eficientes divisiones napoleónicas. Las unidades del KGB, por su parte, estaban entrenadas para la insurrección urbana, pero no para los altercados en las zonas rurales, escenario general de los enfrentamientos con la resistencia.
Las presiones del Kremlin para lograr avances en el escenario bélico, conllevaron en ocasiones ofensivas precipitadas. Además, existían tensiones en las fuerzas armadas soviéticas en Afganistán. Por ejemplo, las tropas que llevaron a cabo la invasión en 1979, procedían sobre todo, de unidades desplegadas originalmente, en las repúblicas soviéticas de Asia Central, y en ellas había muchos soldados, emparentados étnicamente con la población afgana (tayikos, uzbecos…) lo que hizo levantar sospechas de colaboración con el enemigo, y provocó la división entre militares de rigen ruso y centroasiáticos. Estas unidades fueron reemplazadas, más tarde, por otras procedentes de otros lugares de la URSS. Por otro lado, la realidad de la guerra hacia que, a veces, los mandos locales tomaran sus propias decisiones, y que las unidades tendieran a actuar autónomamente, lo que debilitaba las acciones de represalia. La consecuencia fue una práctica bélica brutal, sobre todo en el campo, donde se concentraba la mayoría de la población, y donde la resistencia tenía sus principales apoyos. Los soviéticos y el PDPA, no tuvieron reparos en recurrir a las armas químicas (napalm y gases nerviosos) para aniquilar a sus enemigos y sus fuentes de apoyo.
Los soviéticos y el gobierno del PDPA, jamás dominaron el país en su totalidad. En la práctica, lograron controlar el territorio de Mazar-i Sharif y Kabul, así como las principales ciudades (Kandahar, Herat… ). Sin embargo, a excepción de Kabul, donde las organizaciones de la resistencia fueron desmanteladas sin grandes problemas, las otras ciudades, nunca estuvieron bajo el control total de los comunistas. Al contrario, las grandes áreas rurales estuvieron siempre fuera del alcance del PDPA y de las tropas de la URSS. Se puede afirmar, por tanto, que el 90% del territorio afgano escapó al control soviético y de los comunistas afganos, durante la mayor parte del conflicto.
Pues eso.
(En la foto, entrada en Afganistán de las tropas de la URSS)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.