Mis conversaciones filosóficas por WhatsApp
- Escrito por Juan Antonio Tirado
- Publicado en Opinión
(Diálogo mantenido el miércoles con mi primo Juan Ramón Tirado Rozúa, profesor de Filosofía en un instituto de Málaga. Empiezo yo: el burro, y lo pongo a él en negritas).
- ¿Conoces el programa de la 2 “This is Philosophy”? Está muy bien.
- Sí, lo conozco. De hecho, en mi aula virtual tengo todos los videos enlazados en su tema correspondiente, con otros muchos materiales complementarios (vídeos, por ejemplo, de un programa similar que hizo Savater para la televisión argentina… más los materiales que yo mismo he ido elaborando durante años). La pena es que son materiales que casi ningún alumno suele mirar si no van vinculados a alguna actividad.
- Qué lástima, porque en general en Youtube hay cosas espléndidas de lo que quieras: filosofía, ciencia, historia, literatura. ¿Qué más hubiéramos querido nosotros? Yo soy habitual y desordenado navegante por esos fantásticos mares.
- Sí, en los meses más duros de pandemia me dediqué a buscar materiales útiles, hacer alguna audio-lección... La verdad es que llevo años complementando las clases con materiales audiovisuales para que el aprendizaje sea más acorde con estos tiempos.
- Eso demuestra que Internet engloba el bien y el mal, el milagro de la biblioteca de Babel y el infierno de los insultos y las mentiras. Si quieres y sabes (para eso se requiere una preparación previa, una formación) puedes aprender y deleitarte.
- Así es. Seleccionar bien entre el prolijo y confuso maremágnum existente es fundamental.
- Seleccionas y una vez buscas y encuentras, se necesita concentración y paciencia, porque hay tantas cosas, que te puedes perder en el bazar del continuo picoteo. Pero, hecho el escrutinio, la red es prodigiosa: puedes ver (en mi caso) una memorable conferencia de Borges en Buenos Aires, un divertido mano a mano filosófico entre Javier Gomá y Fernando Savater o una primorosa lección sobre el cine de Bergman.
- El problema es que la concentración y la paciencia no se les suelen dar muy bien a la mayoría de los jóvenes, educados en el picoteo continuo de tan gran cantidad de estímulos y en el deseo constante de nuevas sensaciones. Un gran problema, sin duda, para aprovechar tan valioso material.
- Ese es un problema, como bien dices, y como tal problema puede tener solución, aunque sea incompleta y parcial, pero no debemos ser pesimistas. Con ser realistas basta.
- Los hábitos adquiridos durante años ante las pantallas, para los que han crecido con ellas desde su primera infancia, tienen consecuencias. Pero sí, seamos realistas. La realidad ya es suficientemente inquietante.
- Seamos realistas, pidamos lo posible… no vayamos tan lejos como los del mayo del 68, jajaja. Por cierto, Alicia me recomendó el otro día la serie “Merlí”, sobre un profesor de filosofía, y estamos viéndola en familia. Ella tiene 13 años y le interesa mucho la filosofía y la psicología.
- Buenos gustos, jaja. Merlí está bien, aunque se parezca a una clase de filosofía como una serie policiaca a una comisaría real, pero es cierto que saca temas interesantes para reflexionar.
- Sí, estos profesores televisivos tienen mucho gancho y fomentan vocaciones.
No sé si te acuerdas de Lucas Tanner, el profesor de literatura de la serie norteamericana de los setenta. Por no hablar de la película “El club de los poetas muertos”.
- “El club de los poetas muertos” es memorable. Durante años usé alguna cita suya en mis clases.
- “No olviden que a pesar de todo lo que les digan, las palabras y las ideas pueden cambiar el mundo. Les contaré un secreto: no leemos y escribimos poesía porque es bonita. Leemos y escribimos poesía porque pertenecemos a la raza humana y la raza humana está llena de pasión. La medicina, el derecho, el comercio, la ingeniería son carreras nobles y necesarias para dignificar la vida humana. Pero la poesía, la belleza, el romanticismo, el amor son cosas que nos mantienen vivos”.
- Exactamente esa. La usaba para mostrar las insuficiencias de la razón para explicar todo lo humano. Siendo algo importante, con lo que no pocos filósofos han estado obsesionados, la razón no lo es todo. Menos, esa razón instrumental y matematizante por la que algunos han apostado. Somos mucho más.
- Tú no te acordarás, pero esa cita me la diste tú a mí, la imprimí en una hoja de papel muy bonita y la puse en un marco. Cuando vimos la película, Alicia tenía 9 años y le impactó. Al terminar descolgué el cuadro, le dije: mira, lee esto y le encantó ver que yo tenía registrada esa parte del Club de los poetas que a ella le había impresionado.
- Quedo muy mal diciendo que no me acuerdo, pero esa es la realidad, jaja. En cualquier caso, me alegro de que te gustara tanto como para enmarcarla.
- Por cierto, como profesor de literatura de instituto desde hace más de 25 años me gustaría que me contaras hasta qué punto en el aula se puede llevar a cabo el ideal romántico de profesor de literatura y también si te has encontrado con muchos alumnos con los que se sintoniza de una manera muy especial.
- Soy de filosofía, jajaja. Antes, en el pueblo, era más fácil sintonizar. El perfil del alumnado era distinto y casi todos iban a la pública. Eso permitía tener una parte de los alumnos muy interesados e inquietos, con los que se disfrutaba mucho. El problema con la competencia desleal de la educación concertada (y privada, aunque esa se la paga cada cual libremente) es que en ciudades como Málaga, con una imagen tan deteriorada la educación pública, para la pública suele quedar un alumnado bastante apático. Las razones que explican esto son largas de abordar por WhatsApp. Es la forma de distribuir el alumnado, que suele dejar en la pública al más desmotivado y con origen más modesto. Eso hace que sintonizar sea más difícil. Son menos los que sienten curiosidad.
- Ay, perdona, se me ha ido la mano y he puesto literatura donde quería decir filosofía… voy a confesarte una cosa: hace un momento se me ha ocurrido que este diálogo puede ser mi artículo de esta semana de “El Obrero”. De ahí mi última intervención que sonaba supongo a entrevista.
- ¡Anda, vaya sorpresa! Si te digo la verdad, pensaba que llevabas una conversación con varias personas y alguien sería de literatura y te limitabas a repetir lo mismo. Hagas lo que hagas, sabes darle una forma muy literaria y atractiva a todo lo que escribes. Así que quedará bien, si es que finalmente decides convertir la charla en artículo.
No solo Youtube puede ser un vehículo extraordinario de conocimiento. Cualquier red nos ofrece fantásticas posibilidades de comunicación. Esta charla, ahora convertida en artículo, no es nada excepcional. Mi primo y yo acostumbramos a hablar distendidamente sobre estas y otras cuestiones, y a veces a discrepar de manera abierta y educada.
Juan Antonio Tirado
Juan Antonio Tirado, malagueño de la cosecha del 61, escribe en los periódicos desde antes de alcanzar la mayoría de edad, pero su vida profesional ha estado ligada especialmente a la radio y la televisión: primero en Radiocadena Española en Valladolid, y luego en Radio Nacional en Madrid. Desde 1998 forma parte de la plantilla de periodistas del programa de TVE “Informe Semanal”. Es autor de los libros “Lo tuyo no tiene nombre”, “Las noticias en el espejo” y “Siete caras de la Transición”. Aparte de la literatura, su afición más confesable es también una pasión: el Atlético de Madrid.