Sánchez desencadenado
- Escrito por Gaspar Llamazares Trigo
- Publicado en Opinión
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, muestra un gráfico durante el Debate sobre el Estado de la Nación. / La Moncloa.
Todo hacía prever que el gobierno iba a afrontar el debate del estado de la nación con la lógica defensiva del manual de resistencia frente al fatalismo del cambio de ciclo hacia la derecha propiciado por los resultados electorales, las encuestas y por las últimas tensiones en el gobierno y con la mayoría parlamentaria como consecuencia de acontecimientos recientes como la cumbre de la OTAN, el asalto a la valla de Melilla y el incremento en el gasto militar. Sobre todo, teniendo en cuenta que tan solo hace unas semanas el gobierno había aprobado el real decreto del nuevo paquete de medidas contra la inflación por más de dieciséis mil millones de euros, donde además de las iniciativas prorrogadas se incorporaban nuevas reducciones en el precio del transporte público y el impuesto sobre los beneficios caídos del cielo de las compañías energéticas.
Tampoco ayudaba el catastrofismo de la oposición que ha venido aprovechando el malestar de la subida de precios de combustibles y alimentos para retorcer y falsear los datos incontestables de mejora de la calidad del empleo y del crecimiento de la economía, ni el fracaso del último intento de desbloquear la renovación de los órganos institucionales del Estado ni las insinuaciones trumpistas sobre los cambios en empresas públicas como Indra de cara a la manipulación las próximas elecciones.
Además, el escenario del debate sin la presencia como portavoz del líder de la oposición, parecía el más favorable para aprovechar la atención sobre el mismo para hacer ostentación de los éxitos de la gestión europea ante la ciudadanía y por otro lado buscar la recomposición de las alianzas con los propios y con los socios de investidura antes del comienzo de las vacaciones parlamentarias. Si acaso, también para un gesto de acercamiento a la difícil situación de muchos españoles como consecuencia del fuerte incremento de los precios de sus principales productos de consumo.
Sin embargo, el presidente Sánchez, después de las dudas y los giros de los últimos meses, en particular en política exterior, de defensa y migraciones, se ha decidido a convertir el primer y único debate del estado de la nación de la legislatura en un verdadero debate de relanzamiento de la orientación política en el último tramo antes de las elecciones, para reafirmar y acelerar el compromiso progresista de investidura.
Por ello, sin apearse de la orientación social de la investidura, de la agenda legislativa y de los dos presupuestos aprobados, como algunos pronosticaban confundiendo sus deseos de recortes y austeridad con la realidad, ha decidido apostarlo todo a la lucha contra la inflación con objeto de recuperar el crédito perdido y movilizar al electorado progresista.
Buscando primero la empatía con la mayoría de los ciudadanos, asalariados, autónomos y pequeños empresarios, que forman las clases medias y trabajadoras dentro del espacio natural de la izquierda, y con ello recomponer las relaciones con el conjunto de la base social de las izquierdas, últimamente distanciadas como consecuencia de los movimientos unilaterales del presidente y del ruido en el seno del gobierno.
Luego, con la explicación de sus causas últimas en la salida de la pandemia y fundamentalmente en la guerra de Ucrania y de las sanciones económicas como consecuencia lógica de un compromiso ético y de solidaridad entre países socios de la Unión Europea, frente al aprovechamiento de la derecha, como antes hizo con la pandemia, para atribuirlo en exclusiva al gobierno de coalición como un arma arrojadiza de oposición. Pero haciendo hincapié en particular en sus negativas consecuencias sociales, en la incertidumbre del pronóstico y la necesidad de un esfuerzo de los agentes sociales con el pacto de rentas, si como del conjunto de los ciudadanos. Algo parecido, salvando las distancias, a la máxima de sangre, sudor y las lágrimas churchiliana, a diferencia de la agitación del catastrofismo interesado por parte de los agoreros de la derecha y de sus recetas fáciles y muchas veces contraproducentes, tal y como si de curanderos se tratase, como las rebajas generalizadas de impuestos.
Pero el núcleo de dicha orientación ha ido más allá del compromiso social del ingreso mínimo vital, el mantenimiento de la revalorización de las pensiones y del salario mínimo o de reivindicar las medidas en marcha para hacer frente a la inflación y su desarrollo, con un gasto previsto que equivale a los treinta mil millones de euros de incremento de los ingresos fiscales, sino que se ha centrado en el lanzamiento a la ofensiva de un conjunto de nuevas iniciativas en materia de transporte público, vivienda y becas, así como en una agenda fiscal, que si bien no incluiría la reforma comprometida, suma al impuesto comprometido con anterioridad sobre los beneficios de las empresas energéticas, otro nuevo sobre los beneficios de las hipotecas de las entidades financieras.
Como corolario de su intervención, el presidente del gobierno ha contrastado el resultado de la política de su gobierno frente a la gravísima crisis económica a consecuencia de la pandemia con la gestión de la derecha en la reciente crisis financiera, reivindicando la salida social no solo como la más justa, sino también como la más eficiente. La reacción por parte del PP y la ultraderecha ha consistido en reiterar que no hay propuestas y que el problema es Sánchez y su gobierno. Continúa el cruce de monólogos. Entre sus socios parlamentarios la consolidación de la orientación progresista ha sonado bien aunque han echado de menos la consulta previa y el carácter permanente de las medidas.
Continuará.
Gaspar Llamazares Trigo
Médico de formación, fue Coordinador General de Izquierda Unida hasta 2008, diputado por Asturias y Madrid en las Cortes Generales de 2000 a 2015.
La Redacción recomienda
- El Gobierno activa las ayudas frente a los incendios y aprueba una protección laboral extraordinaria para los afectados
- ¿Hacen falta más medios de extinción para luchar contra los incendios forestales?
- El arte de la pausa: lo que España enseña al mundo laboral
- ¿Ajedrez con peones atómicos?
- La violencia contra las mujeres, el rayo que no cesa