Un tal “Isidoro”
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Opinión
Con motivo del 40 aniversario, de la tremenda victoria electoral del PSOE, el partido ha venido realizando varios actos conmemorativos, a algunos de los cuales ha asistido Felipe González y, como no, enseguida han salido los del siempre (del partido o no) para ponerle como “chupa de dómine”. No es que eso me indigne, es mucho peor, me aburre soberanamente.
Felipe siempre será Felipe (“que todo el mundo me llame Felipe, es uno de mis grandes privilegios”). En aquello memorables días, para muchos, Felipe era más que un líder, un político, un socialista o un futuro Presidente. Era la constatación de que nuestro país, había cambiado de verdad. En muchas casas estaba su póster, junto al “Guernica” o, incluso, al del Che. Y no exagero, lo vi con mis propios ojos.
Todo eso lo cuentan hoy, dos libros recién salidos, coincidiendo con la efemérides de la primera victoria socialista, desde los años de la República: un ensayo de Ignacio Varela (“Por el cambio”) y, otro, que es una mezcla de biografía, libro de historia, crónica periodística y ensayo político, titulado “Un tal González”, que Sergio del Molino, su autor, define como una novela. Del Molino aborda el periodo 1969-1997, yo lo viví en primera fila, que sentó la democracia y, propició “el cambio histórico más profundo y, espectacular del país”.
Del Molino termina su brillante texto – como escribe Joaquín Estefanía – con esta reflexión rotunda: “Con sus miserias, con todo lo que no funciona, con sus injusticias, su crueldad y su fatalismo, esta España que tanto debe, a aquel octubre de 1982, es uno de los mejores rincones del mundo (mucho está haciendo por ello el actual PSOE). Se ha asentado en el lado privilegiado del planeta, ese sitio donde hasta el más pobre come, donde ni el analfabetismo ni la violencia, se enseñorean de nada, donde las mujeres no temen, el garrotazo de un “policía de la virtud” y, donde cada uno de nosotros, puede escribir lo que le de la gana”.
Ambas obras registran aquellas dos obsesiones, de las que Felipe nos daba traslado con frecuencia: España se ha perdido, las dos primeras revoluciones industriales, no puede permitirse el lujo, de dejar atrás la tercera, creación de un Estado del bienestar universal y de calidad (pensiones, sanidad, educación y seguro de desempleo), acabar con las asonadas militares, terminar con el terrorismo etarra y, hacer de nuestro país, una democracia normalizada y entrar en la UE.
A cada quien le corresponde poner en la balanza, lo que se consiguió, lo que se dejó por el camino y, lo que apareció y no estaba previsto. Del Molino de 43 años, que no conocía a Felipe, cuando comenzó su investigación, concluye que es la figura política española, más importante del siglo XX, lo que no se apreciará bien hasta que fallezca. Algunos ya le están tirando piedras a Del Molino, por reconocerlo.
Pues eso.
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.