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Rosa Amor del Olmo

Doctora en filosofía y letras, Máster en Profesorado secundaria, Máster ELE, Doctorando en Ciencias de la Religión, Grado en Psicología, Máster en Neurociencia. Es autora de numerosos artículos para diferentes medios con más de cincuenta publicaciones sobre Galdós y trece poemarios. Es profesora en varias universidades y participa en cursos, debates y conferencias.

Hablar con un muro

(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

A menudo las parejas incluso recién avenidas y de reciente afiliación –como yo digo- se cansan de esperar respuestas a peticiones que sin embargo son "simples", "básicas", "legítimas", pero que no son escuchadas. “Al principio tuve la impresión de que teníamos una relación casi telepática. Prestó atención a todo lo que dije, se contuvo y lo usó para hacerme feliz. Ahora tengo que repetir una y otra vez. No me adivina, no me escucha. Es como si fuera sordo, como si no tuviera consistencia en sus ojos”. Esta queja incesante que surge en muchas parejas se instala con frecuencia –hoy- desde el inicio de la relación. Está ligado a una fantasía fusional: imaginamos poder ser entendidos a medias palabras, o incluso no necesitar el lenguaje para ser oídos. No hay necesidad de abrir la boca. Bastaría mirarse a los ojos para entenderse. El otro debe responder a una expectativa comprendida intuitivamente sin que haya sido formulada. Y cuando, de repente, nos damos cuenta de que el otro –la otredad que siempre aparece en mis poemas- no tiene respuesta a peticiones que nunca han sido expuestas, nunca formuladas con claridad, nos enfadamos con él.

Recordando la muerte de Mary Shelley

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Hoy que se cumplen años (1 de enero de 1851) de la muerte de esta escritora tan singular. Hija de la filósofa Mary Wollstonecraft, del escritor William Godwin y esposa desde 1816 del escritor Percy Bysshe Shelley, Mary Shelley se vio inmersa en un ambiente propicio para el desarrollo de su talento literario, aunque también muy agobiante para ella. Asistió con su esposo a muchos eventos literarios en asociación con otros escritores contemporáneos, como John Keats y lord Byron, todos ellos miembro de la llamada escuela cockney, formada dicha escuela por la segunda generación de poetas románticos ingleses. Con apenas 18 años, Shelley escribió la novela Frankenstein o el moderno Prometeo, que inspiraría el género de la ciencia ficción. Ella revisita el mito del demiurgo a través de la historia de un científico que creó una criatura monstruosa e inadecuada, visto hoy.

  • Publicado en Cultura

La hiperempatía

(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

Era hombre que oía más que hablaba, y que no gustaba de palabras ociosas. Zumalacárregui, Benito Pérez Galdós, 1898. p.81

Concepción Arenal, una luchadora entregada al servicio de los derechos de la mujer

(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

Concepción Arenal es una figura fundamental de la historia del feminismo y de la huella que algunas mujeres han dejado en la historia. Para ella, no existe medio de purificar las corrompidas costumbres si no se levanta el nivel moral e intelectual de la mujer, si no se le da con la instrucción más dignidad y más medios de procurarse el sustento y vivir honradamente.

  • Publicado en Cultura

¿Qué es aculturación?

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Hallaba su más puro goce en la observación y estudio de los prodigios con que el genio del siglo sabe cooperar a la cultura y bienestar físico y perfeccionamiento moral del hombre.

Pérez Galdós.1876. Doña Perfecta.

  • Publicado en Cultura

Retórica masculina

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Viviendo como vives, estás expuesta a mil peligros, y esa maternidad que tanto adoras es un lazo que te une sin quererlo al autor de todas tus desdichas.

Benito Pérez Galdós, Gloria, 1876, pág. 206.

Burnout: dos entredoses negros con filetes de oro, lacas, y cubiertas de mármol

(Tiempo de lectura: 4 - 7 minutos)

"¡Ah, Villaamil, qué honradísimo es! ¡Oh! el empleado probo..." Yo, cuando me enseñan un probo, le miro a ver si tiene los codos de fuera. En fin, que te caes de honrado. Decir honrado, a veces es como decir ñoño. Y no es eso, no es eso. Yo no puedo ser sino como Dios me ha hecho -declaró el infeliz cesante-. Pero ahora no se trata de que yo sea así o asado; trátase del pan de cada día, del pan de mañana. Estamos como queremos, sí... Tenemos cerrado el horizonte por todas partes. Mañana...

Pérez Galdós, Miau, 1888

“Piensa por ti mismo” Kant y el negacionismo

(Tiempo de lectura: 3 - 6 minutos)

¡Ea!, adelante, que hace falta enterrar muertos y llevar cartuchos a las murallas.

-Y asistir a los enfermos de esta condenada epidemia que se está desarrollando -dijo uno de los que acompañaban a Montoria.

-Yo no sé qué pensar de esto que llaman epidemia los facultativos, y que yo llamo miedo, sí señores, puro miedo -añadió D. José-; porque eso de quedarse uno frío, y entrarle calambres y calentura y ponerse verde y morirse, ¿qué es si no efecto del miedo?

Pérez Galdós, Zaragoza, 1874, pág. 118.

Ulises ha muerto, pero el extranjero siempre vuelve a empezar y renace

(Tiempo de lectura: 5 - 9 minutos)

¿Crees tú que puede un hombre estar de amor extático tanto tiempo?...Al extranjero, al extranjero (palmoteando). Yo quiero que tú y yo seamos extranjeros en alguna parte, y que salgamos del bracete sin que nadie nos conozca. - Sí, mi vida. ¡Quién te verá á tí...!

Pérez Galdós. Tristana, 1892. Pág. 125.

Las compras compulsivas, oniomaníacos tirándose a las rebajas

(Tiempo de lectura: 3 - 6 minutos)

¿Y tu hermana?

- Ha ido a compras.

- ¡Ay, Dios mío, qué dolor siento aquí!

- ¿Dónde?

- En el santo bolsillo. ¡A compras! Adiós mi líquido. Tu hermana y yo vamos a acabar mal. ¿Qué proyectos abrigará; qué nuevos gravámenes me esperan?... Estoy temblando, porque hace tiempo, desde antes del verano, me tiene anunciado el trueno gordo, y yo me devano los sesos pensando qué será, qué no será.

Pérez Galdós, Torquemada en el purgatorio, 1894, pág. 191.

Eterna mirada

Me importa tu mirada

Que arrastra cordura sin igual

Y no me importa la mía

Plena de ceguera pero feliz por sentir

Lo que creí que ya no sentiría.

  • Publicado en Poetas

Barloa perdida

He cogido una barloa

Para anudar en él los ríos,

Quebradas y páramos con el silencio.

  • Publicado en Poetas

Negra mortaja

Del sonido de aquel oboe pude

Ver tu espíritu que ingrato reclamaba perdón

Sin quererlo.

  • Publicado en Poetas

Los desafueros del orgullo humano

(Tiempo de lectura: 4 - 8 minutos)

Todo esto era preciso, pues ha de haber siempre algo de mutua adulación entre la hueste y el caudillo para que el enfático orgullo de la victoria arrastre a todos al heroísmo.

Benito Pérez Galdós, Zaragoza, 1874, pag. 206

Teoría e incredulidad

(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

El desinterés por la verdad, que domina las épocas de falta de tensión teórica, suele unirse en ellas la desconfianza de la verdad, o sea el escepticismo. El hombre no se fía; surgen las generaciones recelosas y suspicaces, que dudan de que la verdad se deje alcanzar por el hombre. Claro, esto hoy en día es absolutamente natural habida cuenta el nivel de personas y personajes que rodean nuestras vidas y con cuyos tajos y mandobles a la verdad, nos vuelven desconfiados, zafios y descreídos de todo. Así ocurre en el mundo antiguo, y el proceso de descenso de la teoría, iniciado a la muerte de Aristóteles, contemporáneo a la formación de las escuelas escépticas. Este escepticismo suele encontrar una de sus raíces en la pluralidad de opiniones: al tener conciencia de que se han creído muy diversas cosas acerca de cada cuestión, se pierde la confianza en que ninguna de las respuestas sea verdadera o que una nueva más lo sea. Algo también bastante parecido a lo que sucede hoy con el futuro de nuestro país. Hay que distinguir, sin embargo, entre el escepticismo como tesis filosófica y como actitud vital. En el primer caso es una tesis contradictoria, pues afirma la imposibilidad de conocer la verdad, y esta afirmación pretende ser ella misma verdadera. El escepticismo como tesis, pues, se refuta así propio, al formularse. Otra cosa es la abstención de todo juicio, el escepticismo vital, que no afirma ni niega. Este escepticismo aparece una y otra vez en la historia, aunque también es problemático que la vida humana pueda mantenerse flotante en esa abstención sin arraigar en convicciones.

No tienes covid pero te quedas en el “hospi”

(Tiempo de lectura: 7 - 14 minutos)

¡Oh! ¿Ustés no vieron lo del hospital? Pues yo sí: allí caían las bombas como el granizo. Los enfermos viendo que los techos se les venían encima, se arrojaban por las ventanas a la calle. Otros se iban arrastrando y rodaban por las escaleras. Ardían los tabiques, oíanse lamentos, y los locos mugían en sus jaulas como fieras rabiosas. Otros se escaparon y andaban por los claustros riendo, bailando y haciendo mil gestos graciosos que daban espanto. Algunos salieron a la calle como en día de Carnaval, y uno se subió a la cruz del Coso, donde se puso a sermonear, diciendo que él era el Ebro y que anegando la ciudad iba a sofocar el fuego. Las mujeres corrían a socorrer a los enfermos, y todos eran llevados al Pilar y a la Seo. No se podía andar por las calles. La Torre Nueva hacía señales para que se supiera cuándo venía una bomba; pero el griterío de la gente no dejaba oír las campanas.

Pérez Galdós, Zaragoza, 1874, pág 16.

El símbolo personal para afrontar la depresión del nuevo año

(Tiempo de lectura: 4 - 8 minutos)

Sospecho que estas páginas tendrán más amenidad hablando en ellas de mí mismo, de la honda depresión de mi ánimo en aquellos días de amodorrante sensatez. Sin que pudiera decir que estaba enfermo, yo me sentía desganado y triste; apenas salía de mi casa; ni una sola vez traspasé la puerta del Congreso (…)

Pérez Galdós, Cánovas, 1912, pág. 104.

Sugestión y necesidad de vida sana para el pueblo

(Tiempo de lectura: 3 - 6 minutos)

Es preciso algo más hondo y más eficaz: es preciso llevar al pueblo la seguridad de una vida sana y placentera. Un pueblo pobre es un pueblo de esclavos. No puede haber independencia ni fortaleza de espíritu en quien se siente agobiado por la miseria del medio.

Azorín, Antonio Azorín, 1903, Madrid, Edición de Castalia (1992) pág. 211.

Cita Express por Barcelona

(Tiempo de lectura: 6 - 12 minutos)

De nuevo al buscar el texto, este no tenía sentido, pero recordé los versos de Octavio Paz: “Los espejos repiten al mundo pero tus ojos lo cambian: tus ojos son la crítica de los espejos: creo en tus ojos. (...) ese agujero no es el espejo que devuelve tu imagen: es el espejo que te vuelve Imagen”.

Jefes políticos, corregidores y alcaldes pedáneos

(Tiempo de lectura: 3 - 6 minutos)

La Sociedad, en cuanto se creyó fuerte, no quiso limitarse a la defensa ideológica de los derechos políticos. Los principales fines de la oligarquía dominante eran ganar las elecciones, repartir a su gusto los impuestos cargando la mano en los enemigos, aplicar la justicia conforme al interés de los encumbrados, subastar la Renta (que así llamaban entonces a los Consumos) en la forma más conveniente a los ricos, y establecer el reglamento del embudo para que fuese castigado el matute pobre, y aliviado de toda pena el de los pudientes. Con tales maniobras, no sólo era reducido el pueblo a la triste condición de monigote político, sin ninguna influencia en las cosas del procomún, sino que se le perseguía y atacaba en el terreno de la vida material, en el santo comer y alimentarse, dicho sea con toda crudeza. Pérez Galdós, La vuelta al mundo de la Numancia, pág. 20.

A tí que me lees

(Tiempo de lectura: 5 - 9 minutos)

Dedicado a aquel que confiesa que me lee y que yo amo en silencio

¿Escribimos para el lector amigo, para los lectores y el público? El público de un escritor, son evidentemente los lectores. Hasta ahora, un escritor no ha tenido público, en principio, de no ser que hablemos de los autores dramáticos. Ya se discutirán en otra ocasión las denominaciones, pero creo por hoy que el público del escritor es más bien anónimo, desconocido, aunque esto comenzó a cambiar con las nuevas tecnologías y los feisbuques. ¿Escribimos para los editores, para que se venda nuestro libro, para esa masa de lectores que pueden estar esperando o simplemente escribimos porque necesitamos desarrollar ese ejercicio de creación? ¿Lo hacemos por obligación, por necesidad, por dinero, por fama, por imposición...por oficio?

  • Publicado en Cultura

Padecer nostalgia, padece de nostalgia

(Tiempo de lectura: 5 - 9 minutos)

Todos padecían la nostalgia que impele a la construcción de una vida ilusoria para llenar con ella los vacíos del alma

Hallábase el navegante fuera de su centro, y la nostalgia del mar y del trajín costero entristecía sus horas. Por su gusto allá se volvería; pero su mujer le sujetaba con el descanso que la tierra natal y la familia daban a sus achaques, y su hija Mara con la intensa afición que iba tomando al suelo y a la gente de Andalucía. De tal modo reinaban en su corazón los dos seres queridos, hija y esposa, que al gusto de ellas subordinaba siempre su conveniencia y toda su voluntad. Pérez Galdós, La vuelta al mundo en la Numancia, pág. 24. 1906

  • Publicado en Opinión

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