Prudencia o audacia, esa es la cuestión
La resaca consecutiva a la salida de España de Juan Carlos de Borbón retrae al primer plano de la actualidad un hondo dilema. ¿Es preciso restaurar la monarquía o bien España necesita instaurar la República? Cui prodest, se preguntaban los romanos: ¿a quién beneficiaría más una u otra fórmula? ¿Qué sector social se verá en mayor medida beneficiado por cada una de ellas? En política, que tiene sus leyes propias, a veces, inextricables, hay que formular la pregunta de otra forma: ¿cuál es la actual relación de fuerzas que permite optar por una u otra alternativa? He aquí la entraña del dilema. A su solución cabrá aplicar, al menos, dos miradas formalmente distintas: una pragmática y la otra ideológica. La pragmática preconiza restaurar la monarquía para estabilizar el sistema. Para perfeccionarlo, la ideológica opta por la instauración republicana. A grandes rasgos, una puede ser considerada conservadora, la otra progresista; una oportunista, la otra doctrinaria; la primera podría parecer realista y utópica la segunda. Ambas presentan ventajas.
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