Días antes de morir, Jefferson escribió unas notas para el cincuenta aniversario, de su Declaración de Independencia, que se avecinaba: “Que sea para el mundo, lo que creo que será, la señal que despierte a los hombres, para que rompan las cadenas con las que la ignorancia, y la superstición monástica, les convencieron de que se atasen, y para que asuman las bondades y la seguridad del autogobierno. La difusión general de la luz de la ciencia, ya ha revelado a todas las miradas, la verdad intangible, de que la masa de la humanidad, no ha nacido con una silla de montar a la espalda, ni unos cuantos privilegiados han nacido con botas y espuelas, dispuestos a montarlos, por la gracia de Dios, legítimamente”.