“Al otro lado del río y entre los árboles”: Hemingway, Paula Ortíz y el arte de crear atmósferas
- Escrito por Manuel Espin
- Publicado en Cultura
La imagen literaria de Hemingway ha sufrido un varapalo en este siglo y sus novelas referenciales de otras épocas, especialmente 'Por quién doblan las campanas', son víctimas de progresivo deterioro. Dudoso que alguien la considere como ocurría al principio de los 60 cuando estaba prohibida por la censura franquista la "gran novela de la guerra civil española" (no digamos ya de su adaptación por Hollywood de 1944 puro cartón-piedra). Por el contrario, frente a títulos sobre los que la polilla ha hecho estragos sobresalen novelas cortas/relatos con agudeza formal, precisión y brillantez lejos de la desmesura. Casi lo mismo se podría decir de sus adaptaciones al cine lejos del ciclo Zanick/Fox de los años 50 propicio por la oportunidad que el autor en novelas con poso autobiográfico concedió a relatos cinematográficos cosmopolitas, sobre personajes en busca de si mismos a través de escenarios de amor y guerra, con el alcohol, el rifle, la caza o las mujeres en la mochila, confundiendo la fiesta y el goce terrenal con la guerra y la muerte.
'Al otro lado del río...' es su última novela y no de las más populares. En cierta medida un compendio de las obsesiones del autor a través del personaje del Coronel Cornwell, trasunto del propio Hemingway, en la Italia de la primera posguerra, casi herido de muerte que se busca a si mismo en los desgarradores surcos de su pasado, en una Venecia sin luz donde mantendrá una relación atípica con una joven condesa mucho más joven que él, que se convierte en referente de su juventud perdida. En su día la historia quiso ser llevada al cine por John Huston que más allá de la caza o e alcohol tenía otros puntos en común con el autor de 'Adiós a las armas'.
Lo curioso es que sea una productora independiente anglosajona la que finalmente saque adelante el proyecto y todavía más que se lo encargue a una directora española, Paula Ortiz, tras el resultado de 'La novia' que era una nada convencional lectura del drama de García Lorca, 'Bodas de sangre', bajo sorprendentes referencias estéticas. Ortiz posee una cualidad que repite en sus trabajos: su capacidad para saber crear atmósferas propias en cada película, algo no precisamente fácil ni al alcance de cualquiera.
Desde esa perspectiva casi manierista el referente no son las películas del ciclo Fox sobre Hemingway ni tampoco las del cine independiente auto-posesivo de hoy, sino las películas de los 40 (aunque haya mucho exterior e interior natural y varios planos con cámara de mano). Con una esplendorosa fotografía en blanco y negro de Javier Aguirresarobe (tan solo tres breves secuencias en color y formato 16/9) Ortiz cuenta a su favor con un agudo guion de Peter Flannery, actores eficaces y un entorno especialmente adecuado al acentuado tono melancólico y decadente que envuelve la historia a partir de una Venecia tan crepuscular como el personaje principal; que a diferencia de la novela es menos rudo y brutal; del mismo modo que el principal femenino tiene más matices.
La pareja Liev Schbreiber/Matilda de Ángelis funciona tan bien como los diálogos en su mayor parte en inglés y alguno en italiano, y los secundarios especialmente Danny Houston dan juego a la historia. El encanto de esta cosmopolita adaptación de Hemingway está en haber sabido mantener un climax adecuado a una historia sobre un personaje a punto de ser vencido por la muerte, 'personaje' que gravita sin ser mencionado y todavía más con la sorpresa que se revela en el encuentro del coronel con el antiguo partisano. Generando una relación entre los personajes que se distancia de lo convencional porque no se trata de un romance sino de una especie de elegía hacia la juventud perdida que es lo que el coronel parece haber encontrado en esa joven condesa a punto de casarse con un hombre joven porque su fortuna puede salvar a una aristocrática familia en la ruina económica.
Se podían haber adoptado múltiples lecturas respecto a la producción de esta adaptación, desde el tono glamouroso de 'Las nieves del Kilimanjaro', a 'Fiesta/The sun alro rides', y la segunda versión de 'Adiós a las armas' fabricada por David O'Sheltznick a la medida de su mujer Jennifer Jones; o bien el 'artefacto' rabiosamente iconoclasta de cine de autor de nuestros días. Paula Ortiz evita ambos extremos :busca su propia vía hacia una cierta mímesis con el Hollywood clásico en cuanto a formato, y su acierto es haber logrado dar una textura donde el tono melancólico de la historia no llegue a ser el regodeo autocomplaciente de una decadencia como podría haber hecho un Visconti. Ortiz no quiere dejar la firma; o mejor su firma es precisamente generar un ambiente suficiente para que los personajes fluyan por si mismos, sin interferencias externas.
Manuel Espin
Doctor en Sociología y licenciado en Derecho, CC Políticas y CC de la Información es escritor de ficción y no ficción, periodista y autor audiovisual para cine y tv.
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