‘La gran vía’: Nuevo libreto, temas clásicos
- Escrito por Manuel Espin
- Publicado en Cultura
Proyecto Zarza viene a ser la Joven Compañía del Teatro de La Zarzuela, veinte jóvenes que a través de una selección previa representan una producción pensada por y para gentes de su generación, con funciones tanto en horarios habituales abiertos a toda clase de públicos como en los especiales matinales para centros educativos que concluyen con un coloquio.
Esta idea fue una de las mejores aportaciones de Daniel Bianco a su paso por la dirección de este teatro y constituye hoy una de sus señas de identidad. De todas las producciones estrenadas bajo este formato brilla por encima de todas 'El sobre verde' (2022) un extraordinario montaje, también 'El año pasado por agua' (2024) era imaginativa, frente al fiasco de 'La verbena de La Paloma'(2019) vista por Pablo Mesiez, con el erróneo cambio de una verbena por un anodino polideportivo. Lo curioso es que tanto 'El año...' como --'La Gran Vía' fueron la base para 'Madrid, ¡como está Madrid!' una producción de 2017 escrita y dirigida por Miguel del Arco y con Paco León como hilo conductor que levantó polémica aunque tenía mucha originalidad.
La novedad de esta edición de Proyecto Zarza es que en lugar de un pequeño conjunto musical de anteriores ediciones se emplean ahora dieciséis músicos de la Joven Orquesta de España tocando dentro del foso habitual bajo la dirección musical y la re-orquestación de Néstor Bayona. Y hay que destacar el sonido muy correcto de estos jóvenes instrumentistas, lo mismo que el trabajo musical de Bayona. Es de esperar que la trayectoria se mantenga: qué mejor oportunidad que dar a los músicos de la JONDE participar en un espectáculo hecho 'por y para jóvenes'- .
'La Gran Vía' es un sainete lírico de Federico Chueca y Joaquín Valverde que contiene alguno de los números más destacados de la historia del género, como el 'Tango de la 'Menegilda' ("pobre chica la que tiene que servir") o 'Caballero de Gracia', que en su origen tenía un libreto de Felipe Pérez y González del que nada queda en esta versión con un texto totalmente nuevo del director Enrique Viana. Que viene a ser un pretexto para enlazar los distintos números musicales, en el que utiliza la ironía y el neo-costumbrismo para hablar de la Inteligencia Artifical, los pisos turísticos, la gentrificación, la invasión de visitantes, la contaminación lumínica, la proliferación de hoteles, la soledad digital o los nuevos usos de la Gran Vía madrileña.
Las escenografías diseñadas por Carmen Castañón están aceptablemente resueltas dentro de la sobriedad del conjunto, con aceptable resolución de los cambios escénicos, y un uso de las video-proyecciones para las escenas del metro, con un vestuario de Gabriela Salaverri, como siempre de una elegancia, y las coreografías muy correctas, sobre todo el chotis, de Cristina Arias.
Como era de esperar se renuncia a la estética estereotipada de 'chulapas y madrileños' habitual en las zarzuelas para público más añejo y se opta con acierto por otro tratamiento más cercano a conceptos de hoy, como son los personajes femeninos interpretados por hombres, algo muy habitual en los trabajos de Enrique Viana (sin ir más lejos con sus apariciones como sosias de Carmen Miranda en '24 horas mintiendo' o la reciente 'Corte del faraón' donde en lugar de 'vedette' había una aparición estelar del propio diana como 'drag' interpretando el '¡Ay va...!' ).
Con un conjunto de dos decenas de cantantes-actores-bailarines que son lo mejor de la función y donde con toda probabilidad habrá nombres que en el futuro destaquen en los repartos teatrales: su fuerza y entusiasmo es esencial para resolver los rápidos cambios de ropa y atrezo a los que se somete esta producción de algo más de una hora de duración, concebida para un público joven y con los medios que un teatro público como este puede proporcionar a un conjunto de nuevos artistas.
Sin llegar a la altura de la maravillosa 'El sobre verde' esta 'Gran Vía' tiene momentos divertidos, una gran frescura escénica y un tono actual que evita caer en el cántico nostálgico de las zarzuelas melancólicas de otras épocas. Todo apunta de forma positiva a un objetivo: poner en valor unas partituras que siguen teniendo vigencia y hacerlas descubrir a nuevas generaciones con montajes pensados por y para esos públicos, en su mayoría totalmente desconocedores de ese patrimonio asociado erróneamente a concepciones casposas.
Manuel Espin
Doctor en Sociología y licenciado en Derecho, CC Políticas y CC de la Información es escritor de ficción y no ficción, periodista y autor audiovisual para cine y tv.
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