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La novela histórica de Mika Waltari

Una novela histórica no debe confundirse con un libro de historia, firmado por un especialista formado en estudios universitarios especializados, pero forma parte de Historia. Este género ha ocupado su lugar en la literatura de numerosos países, ha sido -es- muy popular y, pese a numerosas licencias históricas (cuando no grandes errores) ha ayudado a fomentar el gusto por la lectura y por el conocimiento del pasado. Muchos fueron los literatos del siglo XX que escribieron alguna que otra novela histórica de calidad, por lo que nos gustaría recordarles, comenzando por alguien que vino del frío norte europeo.

Mika Toimi Waltari, el escritor finés más internacionalmente conocido del siglo XX nació en Helsinki, el 19 de septiembre de 1908, cuando su país formaba parte del imperio de los zares como gran ducado de Finlandia. Cursó estudios de Teología y Filosofía, y participó en grupos de pensamiento socialista, una tendencia que invirtió tras la Segunda Guerra Mundial, en la que participó como propagandista del gobierno nacionalista y conservador.

Escribió guiones, obras de teatro y libros de poesía. Comenzó en los años veinte reflejando en su novela La gran ilusión (1928) el ambiente optimista de la década y la esperanza de su juventud en la construcción de un mundo mejor, pero el pesimismo comenzó a predominar en sus creaciones, sobre todo tras amarga experiencia de los años cuarenta cuando Finlandia tuvo que sostener dos guerras contra la Unión Soviética, hasta que fue vencida en los campos de batalla.

A pesar de quedar, a partir de 1945, en la zona de influencia soviética, Moscú aceptó que Finlandia no se convirtiera en uno de sus estados satélite, durante la Guerra Fría, a cambio de que Suecia no ingresara en la OTAN y que Helsinki aceptar la neutralidad (prosoviética) como eje de su política exterior, además de cierto tutelaje interno.

Fue durante esa época cuando este escritor finlandés alcanzó fama mundial, sobre todo tras la publicación de su novela Sinuhé el egipcio (1945), después de documentarse durante diez años para escribir esta reconstrucción de la civilización del Nilo durante los reinados de Amenofis III y Amenofis IV o Akhenaton. Narra cómo, hijo del faraón y de una rival de su principal esposa, Sinuhé es recogido de las aguas por un médico que se convierte en su padre y mentor. Estudia medicina en los templos, conoce al futuro general Horemheb pero su pasión por una cortesana -Nefernefernefer- le hace perderlo todo, hasta la propiedad de la tumba de sus padres adoptivos. A pesar de conocer a su hermanastro, el futuro faraón Akhenaton, decide abandonar su tierra e inicia un ciclo de aventuras que le lleva a viajar por los reinos sirios, la Babilonia decadente y la civilización cretense.

Tras volver a Egipto, el protagonista se encuentra el reino aturdido por la reforma religiosa monoteísta que defiende el faraón frente el poder los sacerdotes de Amón y de los politeístas, con las fronteras amenazadas por enemigos del norte. Colaborará en la desaparición de la obra y persona del faraón aunque Sinuhé más tarde se arrepiente y critica la subida al trono de Horemheb, con el que se iniciaba la dinastía de los ramésidas, faraones guerreros. Enviado al exilio, escribe su vida errante y, aunque ésta no haya sido generosa con él, Sinuhé continúa hasta el final de sus días confiando en la bondad de algunos seres humanos. En 1950, Waltari fue nominado al Premio Nobel de literatura.

Cuatro años más tarde se estrenó la película norteamericana basada en su libro, que le daría fama internacional. Sinuhé el egipcio fue producido en CinemaScope por Darryl F. Zanuck para la 20th Century Fox, y tuvo como director a Michael Curtiz, el mismo del famoso film Casablanca. Sus principales actores -Edmun Purdom como protagonista y Victor Mature como Horemheb- demostraron sus escasas habilidades interpretativas, por lo que la obra sólo se salvó gracias al magistral elenco de secundarios formado por Jean Simmons, Michael Wilding, Peter Ustinov, Gene Tierney y John Carradine.

El ciclo de novela histórica de Mika Waltari continuó con títulos como Vida del aventurero Mikael Karvajalka (1948), Mikael Hakim (1948), El ángel sombrío (1953), El etrusco (1955), Marco, el romano (1959) y Lauso el cristiano (1984), publicado póstumamente ya que su autor falleció en Helsinki el 26 de agosto de 1979. La primera novela de las anteriores narra las aventuras de Mikael Karvajalka, un aventurero finlandés que en siglo XVI fue testigo de la vida universitaria, del baño de sangre de Estocolmo (1520), de la caza de brujas y del saqueo de Roma (1527) por las tropas imperiales de Carlos V. Su segunda parte se tituló Mikael Hakim, ya que el protagonista se convierte al islam y vive una serie de aventuras en el Imperio otomano, que lo llevan a Constantinopla, Viena y Túnez. El ángel sombrío traslada al lector a mediados del siglo XV, cuando los ejércitos del sultán Mohamed II amenazaron Constantinopla, el último resto del que fue orgulloso Imperio de Bizancio. Ante el peligro, el último emperador, Constantino XI, se manifiesta a favor de unir las iglesias griega y latina si con ello logra ayuda militar de los estados cristianos occidentales. En medio de esta crisis, que marca el fin de la Edad Media, aparece en la ciudad Juan Angelos, citado por un ángel sombrío que parece ser su doble. Decide unir su destino al de la ciudad, abandonada por todos y cercada por los turcos.

Waltari volvió a la edad antigua con El Etrusco, donde brindó la dramática historia sobre la civilización de Etruria, cuando el poder de las polis griegas no había desaparecido aún y no había surgido con fuerza la potencia romana. Su protagonista es Lario Turmo, el llamado inmortal, un huérfano jonio que participa en la rebelión de las ciudades griegas de la Jonia contra la potencia persa y en la batalla de Lade, en el 494 antes de Cristo. Tras esa derrota naval, Turmo huye a la isla de Sicilia, donde conoce a su esposa Arsínoe, y desde donde llegará a Roma y al mundo etrusco, siempre en búsqueda de su verdadera identidad.

A partir de este volumen, Mika Waltari escribió varios libros sobre la antigua Roma, sobresaliendo Marco el romano. La narración consiste en una serie de cartas de Marco Mecencio a su amada Tulia, a la que va a buscar a las provincias de Oriente. Allí, se enfrenta al recuerdo de un fallecido, Jesús de Nazareth, cuya crucifixión presencia, generándole una gran inquietud espiritual, reflejo, quizá, de la preocupación religiosa que manifestó el propio escritor en sus años finales de vida. Marco recorre Egipto y Palestina, esperando la llegada de Tulia, mientras se relaciona con algunos discípulos y mujeres que conocieron a Cristo, hasta que llega la carta de su amada, cuando su ser y sentido de la vida ha cambiado. Al final, Marco tendrá su peculiar elección, siendo expulsado de Jerusalén por Poncio Pilato, emprendiendo, metafórica y realmente, su camino de Damasco.

En España, diversas editoriales publicaron sus libros, destacando Plaza y Janés que divulgó la novela histórica de Waltari en su colección Reno a precios muy asequibles en los años del franquismo. En las siguientes décadas, y hasta nuestros días, sus libros han sido reeditados por editoriales especializadas como Edhasa, Hispano-americana, Debolsillo, Grijalvo, Mondadori, etc., lo que demuestra que, pese al paso de los años, su obra todavía ayuda a algunas personas a acercarse a antiguas civilizaciones y momentos cruciales de la historia europea.

El lector interesado puede acudir a:

Cheas, Kirsi. “Mika Waltari”, en Diccionario histórico de la traducción en España / coord. por Francisco Lafarga, Luis Pegenaute, 2009, pp. 1166-1167.

Ruiza, M., Fernández, T. y Tamaro, E. (2004). biografía de Mika Waltari. En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica, https://www.biografiasyvidas.com/biografia/w/waltari.htm. Consultado el 27 de julio de 2020.

“Mika Waltari” en Revista de arqueología, Año 31, Nº 353, 2010, pp. 22-23.

Profesor titular de Historia Contemporánea en la Universidad de Alcalá. Doctor en Historia Moderna y Contemporánea por la UAM.