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Ferrante Aporti, un pedagogo renovador en la Italia del siglo XIX

El sacerdote italiano Ferrante Aporti nació en San Martino dell´Argine el 20 de noviembre de 1791 y falleció en Turín, ciudad del reino de Piamonte-Cerdeña, el 14 de noviembre de 1858. Se le conoce como investigador de los métodos de enseñanza infantil de su época, a los que quiso mejorar y dar otra orientación, y como fundador de los Asili d´infancia o escuelas gratuitas.

Estudió en Cremona y fue ordenado sacerdote en 1815, cuando los ecos de la caída del imperio napoleónico aún se escuchaban, así como el nacimiento de un nacionalismo en Italia que protagonizaría, a todos los niveles, su historia en el siglo XIX. Por orden de su obispo marchó a Viena para ampliar estudios, donde entró en contacto con la obra de un pedagogo protestante, S. Wilderspin. Allí cimento su idea de favorecer la educación primaria para mejorar la vida de los niños y de sus familias, por lo que a su vuelta a Cremona fundó su primera escuela infantil, cuyo éxito le llevó, a partir de 1828, a fundar nuevos centros en distintas urbes italianas con carácter gratuito. Creyó firmemente que la educación llevaría a los niños a una vida honrada, alejándoles de la delincuencia y de los peligros de la vida en la calle.

Aporti intentó unir los sistemas educativos de la tradición católica con algunos puntos de la pedagogía de Locke, Rousseau y Pestalozzi. Sus Asili d´infancia no fueron meras guarderías para padres de recursos escasos sino escuelas de educación moral, religiosa e intelectual. Prefirió implantar un método de enseñanza intuitivo a otro racional y abstracto, mostrando herramientas, objetos, plantas, animales, dibujos, figuras… a los niños para que les facilitara su comprensión y aprendizaje. La meta final que se propuso era educar de la manera más didáctica posible, por lo que apoyó la formación a base de cuentos y pequeñas historias, la introducción de unos ejercicios físicos intensos (5 horas al día), la preparación del canto y la organización de juegos.

Su fama como pedagogo, en la primera mitad de un siglo XIX marcado por la revolución liberal y la contrarrevolución, llegó a todos los estados que formaban el mosaico político italiano. Se le integró dentro del movimiento católico que pretendía, no rendirse, sino entablar un diálogo con el liberalismo, lo cual, unido a la mezcla de pedagogía católica y protestante, le atrajo la crítica de los sectores más contrarrevolucionarios. Ante el temor de haberse rendido a las ideas del liberalismo anticatólico, un grupo de tradicionalistas hizo lo posible para lograr que Roma prohibiera las escuelas de Aporti, lográndolo en 1839.

Su pedagogía quedó expuesta en su Manual de educación y adiestramiento para la escuela infantil, editado en 1833. Con el objetivo de aconsejar a aquellos maestros que querían edificar otros centros educativos publicó una Guía para fundar y dirigir una escuela infantil de caridad en 1836. Animó a los maestros de las escuelas y asili que visitó a que publicaran sus experiencias en folletos y libros, despertando un gran interés en Italia por la educación, adormilado desde los tiempos de la Ilustración por el ciclo de guerras desencadenas por la Revolución y el imperio napoleónico entre 1793 y 1815.

Además, Aporti creó una asociación pedagógica, originando una estructura que generó, con el paso del tiempo, un importante movimiento educacional. Su digna labor no fue reconocida debidamente, debido al ambiente político, tras las revoluciones de 1820 y 1830. Tradicionalistas y contrarrevolucionarios no deseaban expandir ninguna idea pedagógica que tuviera influencias de británicos y franceses, o de alemanes protestantes, ya que los identificaban con los revolucionarios que habían desencadenado un huracán en la sociedad italiana a principios del siglo XIX. Sus amigos y admiradores propusieron su nombre para la mitra episcopal de Génova, pero las intrigas de sus detractores lo impidieron. No obstante, llegó a ser presidente del consejo universitario de la ciudad de Turín, en cuya universidad impartió un curso de pedagogía, con asistencia de un público profesional numeroso. Finalmente, hasta los gobiernos conservadores de Austria y Parma reconocieron su labor pedagógica mediante la concesión de varias distinciones.

En 1846 recibió el grado de caballero de la legión de honor por el monarca francés Luis Felipe I de Orleáns y el nombramiento de senador en 1848 por Víctor Manuel II, rey de Piamonte -Cerdeña. En este reino, si bien sus ejércitos habían sido derrotados ante los austríacos, en su primer intento de liderar un proceso de unidad en Italia, se había consolidado un régimen liberal moderado, que apoyó a personalidades como Ferrante Aporti, el cual fue nombrado rector de la universidad de Turín en 1855. Hoy en día la prisión juvenil de esa ciudad lleva su nombre en su memoria.

Profesor titular de Historia Contemporánea en la Universidad de Alcalá. Doctor en Historia Moderna y Contemporánea por la UAM.