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El viejo y el mar del coronavirus


Ernest Hemingway y Gregorio Fuentes, el cubano que inspiró al escritor para su novela «El viejo y el mar». Ernest Hemingway y Gregorio Fuentes, el cubano que inspiró al escritor para su novela «El viejo y el mar».

«Debiste haber traído muchas cosas, pensó. Pero ahora no es tiempo de pensar en lo que no hiciste. Piensa en lo que puedes hacer con lo que tienes aquí».

El viejo y el mar, Ernest Hemingway

Es la breve historia habanera del viejo pescador Santiago de 85 años que lleva 84 días sin conseguir pesca. Hambriento, decide un día salir solo a la vasta mar para pescar y en su anzuelo pica un pez enorme. Y así empieza la lucha por la vida de este y por el orgullo y el estómago vacío del otro. A mar abierto, solo el viejo en su barca, rodeado por aguas llenas de abundancia. Y el primer día, animoso, se lo pasa intentando sacar al marlín del agua, y el segundo también, como nosotros pensamos sacarnos la pandemia de encima en menos de 15 días y ya vamos para 10 meses, y así, al tercer día, la batalla de Santiago contra el hambre, los elementos, el orgullo, la soledad, el desarraigo, los tiburones, el pez marlín, la mala suerte y el destino esquivo, sirven de metáfora perfecta a nuestro devenir, como un canto al deseo de vivir, a la superación, a la valentía física y moral que todos y cada uno de nosotros llevamos dentro, a pesar y gracias a los tiempos que vivimos. El pez se rinde y muere, el viejo Santiago consigue meterlo en la barca, parece que por fin ha vencido esta lucha agónica, pero aparecen tiburones al olor de la sangre y poco a poco se van comiendo al pez ̶ no podría ser de otra manera, estando como está en su naturaleza, ya lo cantaba Maki Navaja ̶ hasta que finalmente solo dejan el esqueleto.

¿Hay mejor metáfora de nuestra propia vida? Los esfuerzos por mantener el tipo a menudo se han ido perdiendo por el camino de tiburones de tierra que nos han ido mordiendo el bolsillo, el ánimo, la salud y la voluntad, dejándonos apenas con el esqueleto como prueba de nuestra existencia y con el orgullo indomable de Santiago cuando dice, y me grabo a fuego sus palabras, «Trato de no pedir prestado, porque primero pides prestado y luego pides limosna», y es verdad, así seguimos muchos autónomos tirando con la esperanza de que la estructura de esos huesos sea lo suficientemente poderosa como para abastecernos y sostenernos hasta que saquemos la cabeza del agua.

Mientras, volvemos cada día, agotados, de y a batallar, y seguimos hambrientos, luchando contra la adversidad, porque resulta que es lo único que nos queda, tan cansados y desgastados como el viejo en su mar. Todos estamos solos cuando debemos enfrentarnos a muchos aspectos duros de la vida y nadie puede ponerse en nuestra piel. La soledad, como el nacimiento y la muerte, son privativos, vivimos en la vastedad de un mundo cuyas profundidades desconocemos y, aun así, nadamos entre sus aguas. Y aun así, hay belleza en la tristeza y en el hecho de no pensar en lo que no se tiene, sino en lo que podemos hacer con lo que hay, otra de las frases maestras del marino con heridas curadas con la sal del mismo mar que se las produjo; y así sigo la estela de un hombre que supo aguantar y resistir, en forcejeo titánico, entre las circunstancias y la voluntad. Por eso este relato tiene un final abierto, porque Hemingway sabía que, a pesar de todo, nada está dicho. Y que el viejo siempre volverá a la mar.

Licenciada en Filología Hispánica (1984-89) y en Filología Alemana (2001-04) por la universidad de Salamanca, con diplomaturas en italiano y portugués. Vivió 10 años en Alemania, donde dio clases en la VHS (universidad popular) de Gütersloh, Renania del Norte-Westfalia, desde 1993 a 2000.

Posteriormente, ya en España, decide dedicarse a la traducción y corrección de libros y textos de diversa índole, labor que sigue ocupando a día de hoy.

Es miembro de la AEPE (Asociación Europea de Profesores de Español), de ASETRAD (Asociación Española de Traductores e Intérpretes) y otras entidades relacionadas con la traducción.

Asimismo, colabora como traductora honoraria para diversas ONG.

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