Djokovic y la vuelta al cole en la sexta ola de la pandemia
- Escrito por Gaspar Llamazares Trigo
- Publicado en Editoriales
Con más del noventa por ciento de vacunación y con la nueva variante Ómicron se ha comenzado a flexibilizar las medidas de la estrategia de salud pública para hacer frente a la sexta ola y a preparar la cada vez más cercana salida de la pandemia: el cambio en el rastreo, en los criterios de aislamiento y de cuarentena, en las medidas de vigilancia y prevención..y algunos también en el reforzamiento de la atención primaria.
En palabras del presidente Sánchez un nuevo equilibrio entre salud pública, salud mental y recuperación económica. Aunque después de sucesivos fiascos, nadie del gobierno se atreva ya a hablar de nueva o vieja normalidad y lo que es más preocupante a presentar y explicar públicamente una estrategia coherente de transición de la pandemia a la endemia. Un campo abonado para la crítica a la ambigüedad, cuando no al escapismo del gobierno para liderar la respuesta a las distintas fases de la pandemia, por parte de la oposición.
Lo que permanecen son los maniqueos entre el símbolo negacionista de Djokovic y el rechazo de los expertos a las medidas de flexibilización recomendadas (por los también expertos) de la comisión de vacunas y de la comisión de salud pública.
Los mismos expertos críticos que junto a los gobiernos de las CCAA conservadoras rechazaron antes de la sexta ola la flexibilización del nuevo semáforo y de las restricciones de salud pública. Unos por exceso de flexibilidad y otros por defecto de normalización.
Lo mismo ha ocurrido con la vuelta al colegio de forma presencial como espacio necesario de socialización y formación con seguridad y equidad, frente a la posibilidad del retraso o la vuelta a la enseñanza telemática esgrimidos inicialmente por la Comunidad de Madrid, si bien con la relajación del término brote para la cuarentena de las clases afectadas. De nuevo la primacía del ocio y la hostelería para la derecha frente a la sanidad y la educación públicas.
Porque las vacaciones y no la escuela han sido como es lógico el marco favorable para un aumento de contagios en general y entre los niños en particular. Por el contrario, las escuelas han sido desde el inicio de la pandemia espacios seguros, en base al mantenimiento de los protocolos y el compromiso de la comunidad educativa.
Es cierto que con el treinta por ciento de vacunación en la franja infantil de cinco a doce años, es de prever sin embargo un aumento de las bajas laborales entre el profesorado, algo que debería tenerse en cuenta por parte de los gobiernos autonómicos para mantener o incrementar el refuerzo en la enseñanza como también en la atención primaria.
Entramos ya en la primera campaña electoral de elecciones autonómicas de este año en Castilla y León, y es el momento para que los partidos de la derecha aclaren a sus ciudadanos que ningún nuevo sistema de financiación puede compensar la pérdida de ingresos sufrida con su continua subasta a la baja de impuestos y al mismo tiempo garantizar nuestro estado de bienestar, antes, durante y después de la pandemia.
Gaspar Llamazares Trigo
Médico de formación, fue Coordinador General de Izquierda Unida hasta 2008, diputado por Asturias y Madrid en las Cortes Generales de 2000 a 2015.
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