La crisis permanente de los gobiernos de las derechas
- Escrito por Gaspar Llamazares Trigo
- Publicado en Editoriales
Después de la crisis de gobierno de la Comunidad de Murcia, que acabó con la presencia de Ciudadanos y la cooptación de los escindidos de Vox, hemos asistido a la convocatoria anticipada primero en Madrid a mitad de legislatura, y ahora el adelanto electoral y la ruptura con los socios de Ciudadanos se acaba de producir en la Comunidad de Castilla y León. Se oyen también tambores de adelanto electoral en Andalucía, aunque también podría ser la excepción a la regla o finalmente solo Galicia en la crisis generalizada de los gobiernos de coalición de la derecha.
La estrategia de la dirección del PP de Génova es utilizar estos procesos electorales, en lo que considera sus feudos, a modo de primarias como trampolín hacia las elecciones autonómicas y municipales y luego como alternativa de gobierno hacia las elecciones generales de 2023. Pero a su vez se trataría de que los previsibles triunfos electorales en comunidades más afines con la moderación, más aparente que real de su presidente Casado, sirvan para fortalecer su debilitada posición interna frente al acoso de la presidenta Ayuso de la Comunidad de Madrid y su estrategia trumpista.
Sin embargo, lo más evidente es la incapacidad del PP para gobernar en coalición y para consolidar una mayoría estable que garantice al menos el periodo de una legislatura. Desde los acuerdos de geometría variable con Ciudadanos y Vox posteriores a las elecciones autonómicas y municipales de 2019, la inestabilidad ha sido la norma, condicionando el cumplimiento de los magros compromisos electorales, la aprobación accidentada de los presupuestos y con ello unas reformas y una legislación casi inexistentes, especialmente graves en territorios afectados por la despoblación. Unos gobiernos cuyo único bagaje es una gestión de la pandemia irreconocible por contradictoria, por parte de unos como Madrid en confrontación permanente con el gobierno central, y por parte de otros como Castilla y León con un mayor talante de colaboración, aunque sin renunciar a la explotación del victimismo frente a las estrategias y las medidas de coordinacion acordadas a iniciativa del gobierno central en el Consejo Interterritorial del SNS, todo ello con el mantra de la ley de pandemias como banderín de enganche.
En definitiva, en los gobiernos de coalición de las derechas, en PP ha estado más preocupado de absorber o eliminar a sus socios de Ciudadanos, con la excusa de la preparación de mociones de censura en su contra, que de aprovechar la pluralidad para regenerarse frente al estigma de la corrupción y para centrar su programa de gobierno.
En este sentido, sus críticas a la inestabilidad del gobierno de coalición de las izquierdas, a la incapacidad de poner orden del Presidente Sánchez y por sus apoyos parlamentarios, no hacen otra cosa que poner en evidencia su incapacidad para consolidar gobiernos estables con sus afines. Algo que, si revalida los resultados, anuncia para el futuro de sus previsibles gobiernos autonomicos y municipales, también en Castilla y León, una mayor inestabilidad si cabe, esta vez con el añadido del carácter antisistema de la ultraderecha, de sus previsibles exigencias antidemocráticas y ultraliberales y de su imagen nefasta en el marco de la Unión Europea.
Una inestabilidad y un sobresalto permanente. Por eso, hoy por hoy, no son alternativa.
Gaspar Llamazares Trigo
Médico de formación, fue Coordinador General de Izquierda Unida hasta 2008, diputado por Asturias y Madrid en las Cortes Generales de 2000 a 2015.
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