EDICIÓN EN DÍAS LABORABLES:    ESP    |   EUR    |   AME   |   CAT
⮕ APÓYANOS

El indulto y el perdón, también después de la Semana Santa


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

(El Estado penal y el Estado social)

'Sería más que conveniente una mayor sensibilidad social y política para una rebaja en el nivel de ensañamiento del actual código penal y por contra para el fortalecimiento de políticas públicas, tanto sociales como de redistribución fiscal'.

Dentro de la Semana Santa hemos asistido un año más a la tradición de las procesiones, y como parte de ellas, al indulto de nueve presos. Una liberación colectiva que trae causa en la leyenda de un colectivo de presos malagueños, que en el contexto de una epidemia de cólera, se escaparon de la cárcel para mantener la procesión de Jesús el Rico. Se trata de una medida de gracia que solicitan las cofradías para los penados del ámbito de su provincia, que por otra parte cumplen los requisitos de cualquier otro indulto ordinario. Es decir, contar con el informe del tribunal sentenciador, de la administración penitenciaria y finalmente con el acuerdo del consejo de ministros, que como toda justificación argumenta que concurren razones de justicia, equidad o utilidad pública.

En este sentido, no deja de resultar paradójico que se haya hecho con total normalidad y sin debate alguno sobre las razones para la aplicación del derecho de gracia o sobre el delito y la pena que les restaba por cumplir, apelando para ello únicamente a la tradición religiosa, cuando recientemente y a raíz de la decisión del gobierno de indultar una parte de lo que les quedaba por cumplir a los condenados del Procés, su indulto ha provocado ríos de tinta no solo en relación a la gravedad de los delitos de sedición y malversación de fondos públicos o sobre el informe negativo del Tribunal Supremo, sino incluso sobre su justificación y sobre el mismo derecho constitucional de gracia del gobierno, llegando la polémica hasta el despropósito del recurso a la justicia y al Tribunal Constitucional por parte de la oposición como afectada, cuando no de la exigencia de su abolición como una institución obsoleta y contraria a la justicia en democracia, ignorando que el recurso al indulto se mantiene por debajo de cincuenta en los últimos años. Nada que ver con el récord del gobierno Aznar de más de mil setecientos indultos en un año y sin motivación alguna.

Fuera ya del espíritu de la Semana Santa, aprovechando sobre todo los crímenes más graves y su impacto en la opinión pública, se ha repetido la exigencia del aumento de las penas y del cumplimiento íntegro de las mismas e incluso hemos asistido recientemente al debate parlamentario sobre la ampliación de los supuestos de la prisión permanente revisable, una suerte de cadena perpetua sin prácticamente revisión para los crímenes más graves, a aquellos asesinatos en que el culpable oculte el cuerpo de la víctima.

Sin embargo, con todo lo doloroso de estos casos extremos, y el escándalo consiguiente de la opinión pública, lo cierto es que los datos europeos más recientes vuelven a confirmar que España sigue estando entre las sociedades más seguras y con menos delitos del mundo, y que sin embargo, la paradoja es de nuevo que nuestras penas de cárcel siguen siendo mayores que en los códigos penales del resto de los países democráticos de nuestro entorno y que el cumplimiento de las mismas se encuentra cada día más alejado de la media de europea hasta el punto de casi duplicarlo, un nivel de ensañamiento que deja en papel mojado la finalidad de la resocialización de las penas de la que habla nuestra Constitución.

Y todo esto a pesar de que los datos de pobreza y desigualdad, antes y en particular después de la pandemia, siguen aumentando de manera alarmante, rompiendo una vez más el cliché de la relación directa del malestar social con el desorden público y la inseguridad ciudadana. Por tanto, sería bueno que más allá de la tradición o del clima religioso favorable al perdón en fechas señaladas como la Semana Santa, nos planteemos como sociedad la empatía y la solidaridad como norma para todo el año, pero sobre todo una mayor sensibilidad social y política para una rebaja en el nivel de ensañamiento del actual código penal y para la adopción de políticas públicas, tanto sociales como de redistribución fiscal, que contribuyan a fortalecer el Estado social en detrimento del Estado penal.

Sé que los vientos parecen ir en sentido contrario, pero no me cansaré de repetirlo, aunque parezca otra paradoja.

Médico de formación, fue Coordinador General de Izquierda Unida hasta 2008, diputado por Asturias y Madrid en las Cortes Generales de 2000 a 2015.


EL TIEMPO

GUÍA TV

CARTELERA

CINE EN CASA

PASATIEMPOS

SORTEOS

Necesitamos tu apoyo económico para hacer
un periodismo fiable y con valores sociales

PERIODISMO DE DATOS

El periodismo independiente necesita el apoyo de sus lectores y lectoras para garantizar que los contenidos incómodos que no quieren que leas, sigan estando a tu alcance. Si compartes estas preocupaciones y si valoras la labor de un medio libre que se atreve a plantearlas, apóyanos ahora.

PREGUNTAS FRECUENTES

¿Por qué es importante tu aportación?

Tu contribución nos permitirá seguir publicando información esencial e independiente que podrás disfrutar de forma gratuita sin muros de ningún tipo.


¿Si tengo algún problema en mi transacción?

Escribe a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.