La cuadratura presupuestaria de la derecha
- Escrito por Gaspar Llamazares Trigo
- Publicado en Editoriales
La única alternativa presupuestaria, casi obsesiva, de la derecha ha sido la rebaja generalizada de los impuestos, primero de la energía, luego en el IRPF y el impuesto del patrimonio y ahora también del IVA ( la mayoría superreducido y en menor medida reducido) de los alimentos, toda vez que ya casi no hay margen para rebajar aún más los impuestos de la electricidad y del gas. Sin embargo, podría haberse limitado a una propuesta más creíble y por tanto más equilibrada entre la reducción de los impuestos y de los gastos, pero seguramente le ha parecido demasiado moderada para navegar en las aguas turbulentas del nacional-populismo. Ya desde el inicio de la pandemia ha preferido dejar en solitario el papel de decidir los sacrificios al gobierno socialcomunista, para apuntarse a capitalizar el descontento y presentarse como la abanderada de la libertad sin ningún tipo de restricciones.
Todo ello en abierto contraste con la subida de impuestos que llevó a cabo el gobierno conservador al inicio de la crisis financiera y finalmente con su amnistía fiscal, que en conjunto han reducido aún más la progresividad y la confianza en la justicia del sistema fiscal.
Lo más paradójico es que ahora, junto al recorte drástico de los ingresos públicos, la derecha proponga además gastos adicionales en infraestructuras y equipamientos o como la gratuidad de la enseñanza infantil de cero a tres años como parte de su política pronatalista, una partida que además ellos mismos suprimieron en el primer gobierno de Mariano Rajoy, y sin embargo le reprochan al gobierno el incremento de la deuda pública, ignorando los enormes gastos sanitarios y sociales en las condiciones excepcionales de la pandemia, y los más de treinta y cinco mil millones de euros destinados hasta ahora a la lucha contra la inflación.
No les importa que sus propuestas de rebajas, casi saldos presupuestarios, vayan en dirección opuesta a las recomendaciones de los organismos internacionales como la OCDE o el FMI, que por contra instan a los gobiernos a concentrarlas en las medidas de apoyo selectivo a los sectores y colectivos más vulnerables y al mantenimiento de la progresividad de los impuestos, es decir con una mayor contribución de los más ricos, en particular del sector energético y de los más beneficiados por la escalada inflacionista.
Tampoco parece preocuparles que su receta desfiscalizadora haya fracasado en el pasado, alimentando aún más la espiral inflacionista, y que en el presente haya provocado ya el desplome de la confianza en la economía británica, y como consecuencia la dimisión del flamante ministro de economía, y quién sabe si de la primera ministra del gobierno conservador recientemente investido.
Porque todo vale frente a un gobierno socialcomunista que, según la derecha, se ha forrado aumentando los impuestos a la clase media para despilfarrarlos en sus ministerios, en los numerosos viajes presidenciales en el Falcon y, en palabras de Núñez Feijóo, en la campaña electoral más cara de la historia. Un nuevo ejercicio de demagogia populista para emular a sus futuros socios de la extrema derecha.
En cuanto al bloque social del presupuesto, las derechas se mueven entre el rechazo al mantenimiento del poder adquisitivo de las pensiones y del salario de los funcionarios, con el manido argumento de su supuesta insostenibilidad, y de nuevo la demagogia con las retribuciones de los parlamentarios y de los miembros del gobierno. También aquí el objetivo del deterioro y la privatización de lo público va de la mano de la antipolítica.
Poco importa que hayan sido desautorizadas de nuevo por el FMI que no considera en absoluto alarmante el gasto previsto en pensiones para 2023 ni que los informes europeos sobre las retribuciones de los parlamentarios y ministros españoles se sitúen entre las más bajas de la UE.
No contentas con ello, las derechas españolas han rechazado los impuestos a los beneficios de las compañías del sector energético y financiero, al igual que la excepción ibérica, incluso aunque la UE los haya aprobado, otros países con gobiernos liberales ya los apliquen o se estudie la posibilidad de su próxima generalización.
Las mismas derechas que han rechazado también los dos reales decretos ley de medidas frente a la inflación, y más recientemente han puesto el grito en el cielo y han anunciado un recurso de inconstitucionalidad, desde su cabeza de puente de la Comunidad de Madrid, frente a las primeras medidas del plan de ahorro y eficiencia energética.
Porque ahora, en el contexto de las consecuencias sociales de la guerra y de la emergencia climática, parece que toca ponerse al frente del individualismo hedonista frente a la cooperación, la solidaridad, la sostenibilidad y frente al Estado social. En resumen, lo que se denomina lograr la cuadratura del círculo en materia presupuestaria.
Gaspar Llamazares Trigo
Médico de formación, fue Coordinador General de Izquierda Unida hasta 2008, diputado por Asturias y Madrid en las Cortes Generales de 2000 a 2015.