El fracaso del Gobierno Berenguer
En este artículo estudiamos el fracaso del gobierno de Dámaso Berenguer en su intento de recuperar el sistema político que había liquidado la Dictadura de Primo de Rivera en 1923.
- Publicado en Historalia
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
En este artículo estudiamos el fracaso del gobierno de Dámaso Berenguer en su intento de recuperar el sistema político que había liquidado la Dictadura de Primo de Rivera en 1923.
En esta pieza vamos a reflejar los tipos de huelgas generales según las consideraciones de Pablo Iglesias, gracias a un extenso trabajo que publicó en el primer número de El Socialismo, de 20 de enero de 1908, y dejaremos para más adelante sus consideraciones sobre dichos conflictos.
Existe históricamente una cierta afinidad entre al anarquismo y la masonería, seguramente, porque el primero supone un fenómeno ideológico y social de una evidente heterodoxia, y podía entender mejor la propia heterodoxia de la organización masónica, mucho más que el socialismo que contraponía el concepto de fraternidad obrera, fruto de la conciencia de clase, a la fraternidad universal defendida por la Masonería. Enric Olive Serret es defensor de esta tesis de acercamiento de las heterodoxias, acentuado por las propias crisis del anarquismo, fruto de la persecución, pero también de los intensos debates ideológicos internos favorecidos por la carencia de direcciones muy rígidas. Así interpreta el historiador catalán la relación evidente entre ambos universos en el siglo XIX en Cataluña donde tanto el anarquismo como la masonería tuvieron un evidente desarrollo.
La Masonería española participó, de forma indudable del interés de todo tipo de organizaciones durante el siglo XIX por contar con publicaciones periódicas, tanto para el funcionamiento interno de las Obediencias y logias, como vehículo de intercambio de ideas y planteamientos estableciendo filtros a través de las suscripciones, ya que no se distribuían siguiendo los canales clásicos de las publicaciones periódicas de la época.
Las definiciones sobre Masonería y sobre quienes son los masones, dada por la propia institución tendrían que ver con el contexto en el que la misma nació en el Siglo de las Luces, como hemos defendido siempre o, al menos en sus inicios y prolegómenos. La Masonería sería, por lo tanto, hija o compañera de la Ilustración, cuyos pilares compartía. En primer lugar, la Razón debía regir a la orden y a sus miembros en su vida dentro de la Masonería como la vida profana. Además, la Masonería se fundamentaría bajo el principio del perfeccionamiento personal de sus integrantes, pero también en el progreso, es decir, en la necesidad de que ese perfeccionamiento personal debe alcanzar al conjunto social, y no quedarse en uno mismo.
Hace un tiempo nos hicimos eco de la situación de explotación que sufrían los trabajadores, trabajadores y los niños en los tejares madrileños hacia 1923. Pues bien, la situación no mejoró porque justo un año después de las denuncias del verano de aquel año, se conocieron nuevos hechos que se plasmaron en la prensa socialista a principios del mes de septiembre de 1924.
El Convenio de Vergara fue el acuerdo por el que terminaría la Primera Guerra Carlista en el Norte, ya que en el Maestrazgo el general Cabrera continuó la lucha durante algún tiempo más. Intentemos estudiar cómo se fraguó y que disponía.
En los inicios del socialismo belga, además de la figura y obra de Jacob Kats, que hemos estudiado en otro trabajo, se encuentra un personaje que merece que nos detengamos en él. Nos referimos al barón Jean Hyppolite de Colins (1783-1859), miembro de una antigua familia de la nobleza. Se marchó a París con el propósito de estudiar en la Escuela Politécnica pero terminó haciéndose militar para servir a la República y a Napoleón. En tiempos de la Restauración se marchó a Cuba donde practicó la agricultura y la medicina. En la isla tuvo relación con un polifacético coruñés, Ramón de la Sagra. Al estallar la Revolución de 1830 regresó a Francia. También estuvo en Viena conspirando. En 1834 publicó la obra Pacto Social, donde comenzaron a perfilarse sus ideas. Partiendo del liberalismo, se pueden rastrear algunas premisas socialistas en un sentido reformista, especialmente cuando vincula la justicia social con la verdadera libertad.
Después del acuerdo entre Macià y el Gobierno provisional de la República que sustituyó la República Catalana por una Generalitat provisional el 17 de abril de 1931, ésta se encargó de elaborar un anteproyecto de Estatuto de autonomía que debía ser consultado en plebiscito por Cataluña y ratificado, posteriormente, por las Cortes. La Generalitat designó una diputación que estableció una ponencia redactora presidida por Jaume Carner.
En este artículo intentaremos estudiar la teoría que elaboró Tocqueville sobre la Revolución Francesa, de enorme importancia en la historia de la historiografía sobre este proceso histórico porque planteó una visión explicativa global que, salvando algunas cuestiones, ha sido determinante para historiadores posteriores.
Ugetista y alcalde de la localidad granadina de Castril, Antonio Carrasco Díaz sería fusilado en el año 1940.
Manuel Alférez Samper comenzó militando en el socialismo almeriense para pasar en la guerra civil a pertenecer el PCE. Fue alcalde de Almería en la guerra. Al terminar la contienda fue fusilado.
La Ley que abolió la esclavitud en el Reino Unido fue aprobada en 1833, aunque con algunas excepciones, pero no entraría en vigor hasta el primero de agosto de 1934.
En España hay que destacar la labor de dos mujeres en la Historia de la reforma penitenciaria. Estamos hablando en el siglo XIX de la figura de Concepción Arenal, y en la época de la Segunda República de Victoria Kent. Arenal tuvo una intensa vocación hacia todos los colectivos que sufrían: mujeres, pobres, enfermos y presidiarios. Fue visitadora de prisiones de mujeres entre 1863 y 1865, escribiendo un proyecto de reglamentos de cárceles que no se llevó a la práctica. También fue inspectora de Casas de Corrección de Mujeres entre 1868 y 1873. En 1870 fundó la revista La voz de la caridad, dedicada a los estudios penitenciarios.
Socialista, sindicalista y alcalde de la localidad aragonesa de Caspe, Manuel Bea Vidal tuvo que exiliarse en Francia.
Mariano Arribas Martínez fue un sindicalista y socialista de Santurtzi, alcalde de la localidad vizcaína y sufrió las penurias de los campos de Gurs y Saint Cyprien.
El catolicismo tuvo desde la época del ciclo revolucionario liberal un evidente protagonismo en todos los movimientos contrarrevolucionarios, de signo legitimista o conservador en España, como lo demostraría el carlismo. Su gran formulación sería el ultramontanismo con un fuerte carácter integrista frente a los modernos Estados. Roma no aceptaba la nueva situación política generada por el triunfo del liberalismo, el avance del laicismo, ni por la creciente secularización de la sociedad ni, por supuesto, por un cada vez más extendido anticlericalismo. En las encíclicas Mirari Vos (1832) de Gregorio XVI y Sylabus (1864) de Pío IX se condenaba sin paliativos el liberalismo y se prohibía a los católicos aceptar la separación Iglesia-Estado, la libertad de cultos, el origen humano de la autoridad, es decir, la soberanía nacional, la competencia de las autoridades civiles en materias como la enseñanza o el matrimonio y, por fin, la democracia.
Esa es la pregunta, ¿por qué había que crear partidos obreros? La respuesta debemos buscarla en el pensamiento de Marx y de Engels que, en todo caso, evolucionó en el tiempo. También es cierto que ni Marx ni Engels definieron nunca de una forma sistemática una teoría del partido obrero.
Desde el último cuarto del siglo XVIII hasta mediados del siglo XIX se asistió a un intenso período revolucionario. Las revoluciones constituyen un conjunto de agitaciones políticas y sociales contra el poder establecido, considerado por los revolucionarios como ilegítimo, que, terminarían por transformar profundamente las estructuras políticas y sociales occidentales.
Poeta, idealista y socialista fue Manuel Barciela Vilaboa. Alcalde de la localidad onubense de Rociana del Condado, perdió la vida ante un pelotón de fusilamiento en octubre de 1936. Manuel Barciela Vilaboa nació a finales del siglo XIX en Melilla. Su familia se trasladó a Málaga para abrir un negocio de importación y exportación de vinos, aguardientes y licores.
Uno de los objetivos y justificaciones de la conquista en América fue la evangelización de los indios. Desde Castilla llegaron, junto con los conquistadores y colonos, una multitud de frailes para cumplir con el objetivo de evangelizar a unos seres a los que se consideraba como salvajes y a los que, por lo tanto, había que llevar la religión cristiana.
En este artículo nos acercamos a uno de los terribles episodios de la represión del bando sublevado en la guerra civil en la provincia de Cádiz, basándonos en el libro de Paul Preston, El Holocausto español.
Muchos nobles y eclesiásticos huyeron ante el establecimiento de las reformas. Hasta el propio rey lo intentó pero sin éxito. Aprobada la Constitución, se disolvió la Asamblea Constituyente y se celebraron elecciones, dando paso a la Asamblea Legislativa. Dentro de la Asamblea se conformaron los primeros grupos o partidos políticos franceses. Los monárquicos constitucionalistas eran partidarios de la Monarquía con una Constitución. Su máximo representante fue Lafayette. Los girondinos recibían su nombre del departamento de la Gironda de donde procedían muchos de sus diputados. En este grupo destacaron los profesores, abogados y periodistas, como Brissot, relacionados con la alta burguesía de negocios de los puertos atlánticos. Eran partidarios del establecimiento de una república moderada, de la defensa de la propiedad privada, de realizar la revolución por medio de la ley, desaprobaban el terror y se inclinaron más por la descentralización frente a París. Creían en el valor universal de las ideas revolucionarias, por lo que deseaban que la Revolución se expandiese por Europa, por lo que eran partidarios de la guerra que desencadenaron las potencias absolutistas. Muchos de sus líderes perderían la vida guillotinados en la época del Terror.
En este tiempo de protestas, críticas, manifestaciones y contestaciones a un orden que no está garantizando los derechos fundamentales ni la misma subsistencia de muchas personas, se está planteando la necesidad de generar alternativas. En la Historia contemporánea podemos encontrar algunas referencias: la Comuna de París es, quizás, el ejemplo más intenso de una experiencia de gobierno obrero al margen del orden establecido, y así fue ya reconocida por muchos revolucionarios contemporáneos.
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