Papel sellado
La creación del papel sellado viene asociada en la Historia a la consolidación de los Estados modernos, y sus necesidades financieras. En este trabajo nos acercamos al caso hispano.
- Publicado en Cultura
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
La creación del papel sellado viene asociada en la Historia a la consolidación de los Estados modernos, y sus necesidades financieras. En este trabajo nos acercamos al caso hispano.
El 1 de marzo de 1940 es una fecha importante en la larga y casi interminable historia de la represión franquista. Ese día, apareciendo al día siguiente en el BOE, se promulgaba La Ley sobre la Represión de la Masonería y el Comunismo, que ya la historiografía ha estudiado, y que en este periódico hemos tratado en distintos artículos.
Como es sabido y hemos estudiado en otro lugar, la Segunda República entregó la Casa de Campo, fundamental espacio verde de la Corona española, al Ayuntamiento de Madrid. El 20 de abril de 1931 se dio un Decreto por el que se cedía tanto la Casa de Campo como el Campo del Moro a los madrileños, permitiendo al Consistorio de la capital que hiciera cuantas transformaciones y mejoras estimase oportunas en estos parques, incluyendo la posibilidad de levantar construcciones. El Gobierno Provisional de la República estimaba que la capital tenía derecho a disfrutar de unos espacios verdes necesarios dada la densidad de la ciudad. La cesión oficial se realizaría el 6 de mayo, aunque se abrió al público en la primera fiesta oficial del primero de mayo.
A comienzos del año 1929 los reyes de Dinamarca visitaron España y El Socialista publicó un artículo para demostrar los avances sociales en el país nórdico donde el socialismo se había convertido en la principal fuerza política. Los socialistas españoles siempre dedicaron mucha atención desde los inicios de El Socialista a la situación danesa. En varios artículos hemos reflejado ese interés, y en el presente reforzamos este conocimiento.
De sobra es conocido que uno de los pilares de la sociedad estamental del Antiguo Régimen era el privilegio fiscal. Pero la realidad debe ser matizada en parte porque tanto el clero como la nobleza tuvieron algunas obligaciones fiscales con la Corona, especialmente cuando la Monarquía Hispánica necesitó acopiar ingentes cantidades de recursos financieros para mantener su intensa política militar en el siglo XVII. En este sentido, estudiamos en este artículo el derecho o servicio de lanzas en Castilla y las Indias, paralelo al de media annata. Es importante destacar que el caso español fue bastante excepcional. Al parecer, no hay muchos paralelismos entre el resto de Monarquías modernas europeas a la hora de hacer contribuir a la nobleza.
Los presupuestos públicos, nacionales o generales, como hoy los conocemos, constituyen una expresión contable del plan económico del Estado, y que ajusta ingresos y gastos públicos. Su importancia es tal, ya que definen la política económica de un Gobierno y se nutren del esfuerzo fiscal sobre los ciudadanos, que deben ser aprobados por el poder legislativo a través de la oportuna ley, una cuestión fundamental desde la revolución liberal hasta nuestros días.
“En el sentimiento que su muerte ha causado entre los trabajadores, toma parte muy principal los socialistas españoles” (El Socialista)
En esta pieza estudiamos el compromiso político en el universo socialista del conocido escritor Edmundo De Amicis (1846-1908).
En distintas ocasiones nos hemos acercado al fenómeno de la militancia y de los simpatizantes en el seno de las organizaciones obreras socialistas, el por qué del compromiso, lo que se esperaba de un buen militante, las instrucciones sobre cómo debían ser, y la creación de la figura del simpatizante. Creemos que hay que seguir estudiando estas cuestiones porque pueden enseñarnos muchos aspectos sobre la participación de hombres y mujeres en la lucha obrera en la Historia, y su evolución.
De forma simultánea nos llegan dos noticias completamente distintas, pero que, creemos tienen una cierta conexión porque nos ilustran sobre las prioridades de unos y otros en la España actual. Repasemos un poco ambas cuestiones.
Al finalizar cada año, el PSOE efectuaba un balance de su trabajo y de la realidad española, publicándose en El Socialista. En varias ocasiones hemos estudiado textos. En este trabajo analizamos el caso de 1915, en plena Gran Guerra. Estos materiales tienen su importancia historiográfica porque nos informan de la postura o visión socialista sobre los problemas de España.
El socialismo español siempre dio mucha importancia a la política como factor de transformación en dos etapas temporales. En primer lugar, estaba el largo plazo, para lograr la completa transformación del sistema económico y la emancipación de la clase obrera. Después estaría el plazo medio o corto para conseguir mejoras concretas y acumulativas para dicha clase. Así pues, en la última década del siglo XIX el Partido Socialista decidió concurrir a las elecciones en todos los niveles. En este sentido, debemos recordar que en 1890 se aprobó el sufragio universal masculino por iniciativa del Gobierno liberal de Sagasta, a pesar de la manipulación que sufría dicho ejercicio, cuestión constantemente denunciada por los socialistas, como veremos también en este artículo.
Isidra de Guzmán nació en Madrid el 31 de octubre de 1768, en el seno de una familia nobiliaria de una posición elevada dentro del estamento, ya que sus dos progenitores eran grandes de España. Su padre era Don Diego Ventura de Guzmán y Fernández de Córdoba, a la sazón marqués de Aguilar de Campoo, conde Oñate y marqués de Montealegre, muy vinculado al servicio de Carlos III y Carlos IV, ya que fue gentilhombre y mayordomo mayor a principios del siglo XIX, además de ser miembro de la Orden de Carlos III, y contar con el Toisón de Oro. Tenía cuatro grandezas de España, y era Canciller Mayor de Castilla. Por su parte, su madre era María Isidra de la Cerda, duquesa de Nájera y condesa de Paredes de Nava.
En otra ocasión nos hemos acercado a la relación entre el movimiento obrero y el deporte en tiempos de la República, con un gran protagonismo de los comunistas. Pues bien, en este nuevo trabajo queremos aportar un material nuevo sobre esta misma cuestión, pero en el final de la Dictadura de Primo de Rivera y desde la perspectiva exclusivamente socialista, a través de un mitin organizado por las Juventudes Socialistas de Madrid y Chamartín. Al acto asistió la Agrupación Deportiva, el Club Ciclista, y representantes de la Agrupación Socialista, y de la Sociedad de Oficios Varios y Dependientes de Comercio, organizaciones que tenían su domicilio en la Casa del Pueblo de Chamartín que, como bien sabemos, se encontraba en la barriada de Tetuán. El público al que iba dirigido por el mitin era fundamentalmente joven.
En estos tiempos de actualización del discurso político sobre los supuestos enemigos de España, de un remozado contubernio con nuevos protagonistas incluidos no viene mal volver al pasado para recordar quiénes eran esos enemigos que el integrismo, la extrema derecha, el nacionalcatolicismo e ideologías y sectores afines construyó para sus fines.
En este año dedicado a conmemorar el Trienio Liberal (1820-1823) no estamos acercando a esta breve, pero trascendental etapa del complejo proceso de Revolución liberal en España. En este trabajo hablamos del final trágico de uno de sus protagonistas, de Rafael del Riego, víctima del furor absolutista.
En estos tiempos en los que periódicamente se habla de la posibilidad de una reforma constitucional de envergadura acudimos a la Historia para buscar ejemplos. Este artículo trata del caso del Acta Adicional del año 1856, que no fue una Constitución nueva, sino una reforma, eso sí, con poco recorrido.
Una de las tradiciones más importantes del socialismo tiene que ver con la obligación de que sus líderes tienen de rendir cuentas de sus gestiones en asambleas y reuniones en los órganos correspondientes, ya fuesen Agrupaciones, ya Comités, ya Congresos. Pero también, cuando los socialistas comenzaron a acceder a cargos públicos se vio la necesidad de que dieran cuenta de trabajo en las instituciones. En este artículo ponemos como ejemplo el caso de los concejales de una de las poblaciones vascas con mayor tradición socialista, Eibar, una localidad y un socialismo al que hemos dedicado ya atención en otros trabajos, y no sólo por su importancia, sino también por sus peculiaridades, ya que en Eibar el conflicto con los nacionalistas vascos no fue tan intenso como el que se dio en el caso del socialismo vizcaíno, aunque en este artículo veremos que tampoco todo fue tan sencillo, además de ser un socialismo que tuvo siempre buenas relaciones con los republicanos.
Cuando se estudia el Estatuto de Bayona, verdadera Carta Otorgada de Napoleón en la Asamblea de notables que formó en la ciudad francesa a partir de las abdicaciones de Carlos IV y Fernando VII, y en la entronización en España de José I Bonaparte, hermano mayor del emperador, se insiste mucho en el carácter muy moderado de este texto, tanto porque recogía la versión napoleónica de las aportaciones de la Revolución Francesa con un poder claro de la Corona frente a su complejo sistema parlamentario con poco poder efectivo, como por el respeto a ciertas tradiciones españolas, especialmente en materia religiosa y eclesiástica.
Como es sabido, el maurismo se refiere a la corriente conservadora, nacida en 1913, y que toma su nombre de uno de los grandes líderes del Partido Conservador, Antonio Maura, frente a los partidarios, denominados idóneos, del otro líder, Eduardo Dato. Esta división corresponde a la clara crisis que afectaba al Partido Conservador a partir de la crisis de la Semana Trágica y la caída de Maura del poder, pero que también afectaba al otro pilar del desgastado turnismo, el Partido Liberal.
En la Historia de la tolerancia religiosa tiene un destacado papel el Edicto de Nantes de 1598 en Francia para poner fin al violento conflicto religioso entre católicos y hugonotes, y que hemos tratado en otro artículo anterior en este mismo medio de El Obrero. Pero existe otro documento legal de la misma época y parecida naturaleza, y que se otorgó en 1609 conocido como la Carta de Majestad. Estas dos disposiciones dadas por monarcas católicos en realidad no pueden ser consideradas fruto de la reflexión y de una convicción o pensamiento claramente tolerantes, sino como el resultado del cálculo político para intentar resolver o apaciguar intensos conflictos que desgarraban sus Estados e impedían la convivencia y el mantenimiento del orden. En todo caso, no cabe duda que suponen hitos en favor de la paz en una Europa profundamente alterada en materia religiosa en la Edad Moderna.
Estamos reuniendo materiales sobre las movilizaciones contra los precios de los alquileres en las primeras décadas de los años veinte, un problema que afectaba de forma muy clara a las clases populares urbanas, muy especialmente en el tiempo de la Gran Guerra y la posguerra posterior. En este breve artículo nos acercamos al mitin que se celebró el domingo día 21 de marzo en el madrileño Teatro de la Zarzuela, organizado por la Asociación de Vecinos de Madrid. Interesa lo que allí pasó y cómo fue interpretado desde la óptica socialista.
Dos reuniones fueron fundamentales para el internacionalismo de las mujeres socialistas en los años veinte, una década de evidente avance en el seno del feminismo socialista. Por un lado, estaría el Congreso de Marsella de 1925, que ya hemos estudiado, y por otro el celebrado en Bruselas en 1928. Sobre esta última reunión versa el presente artículo.
El Edicto de Nantes puede ser considerado, en principio, como un hecho capital en la historia de la tolerancia religiosa en Europa. Frente a la intolerancia que la Contrarreforma impulsó, la situación de Francia, restaurado el orden con la entronización de Enrique IV, el primer rey Borbón, obligó a adoptar una postura distinta, aunque fuera contra la corriente de unos y otros en Europa. Es cierto que fue un hecho muy aislado, solamente parecido a la Carta de Majestad en Bohemia, porque muy pronto la Guerra de los Treinta Años en Europa, además de sus evidentes causas políticas, demostraría la agudización de las tensiones religiosas, pero debe insistirse que intentó poner fin a unos duros enfrentamientos entre católicos y hugonotes durante la segunda mitad del siglo XVI –las guerras de religión- que provocaron terribles derramamientos de sangre.
Al hilo sobre la recurrente cuestión de la prostitución femenina en el debate en nuestro país podemos acudir a la Historia para conocer la consideración de la misma desde el poder. En este trabajo nos acercamos al siglo XIX.
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