Mecánica cuántica. Einstein y Bohr. XI
Más de 2.000 personas asistieron a su conferencia Nobel, en junio de 1923, pero Einstein era muy consciente, de que la mayoría de ellas, habían llegado para verlo, más que para escucharlo. Sentado en el tren, durante el viaje que le llevaba de Gotemburgo a Copenhague, Einstein esperaba encontrar al hombre del que quería escuchar cada palabra y, con el que muy probablemente, estaría en desacuerdo. Y ahí estaba Niels Bohr esperándole para darle la bienvenida, apenas bajó del tren. “Tomamos el tranvía y charlamos tan animadamente, que hasta nos pasamos de parada”, recordó casi 40 años después. Hablaban en alemán, ajenos a la mirada curiosa del resto de los pasajeros. Es seguro que, hablasen lo que hablasen, durante ese trayecto, mencionaron el efecto Compton, que pronto sería descrito por Sommerfeld, como “el descubrimiento probablemente más importante, dado el estado actual de la física”. Bohr no estaba convencido y, se negaba a aceptar, la naturaleza cuántica de la luz. Pero ahora era él y, no Einstein, quien estaba en minoría. Sommerfeld no tenía la menor duda, de que Compton “había empezado a tocar las campanas de muerte, de la teoría ondulatoria de la radiación”.
- Publicado en Tribuna Libre