‘El primer día de mi vida’: La segunda oportunidad de los suicidas
- Escrito por Manuel Espin
- Publicado en Cultura
Las películas de Paolo Genovese (1966) han tenido taquillazos en Italia y varios impactos internacionales, entre ellos 'Perfectos desconocidos' en sus dos versiones, italiana y española (Alex de la Iglesia). Genovese es un alma inquieta que viene de la publicidad (ha rodado más de cien spots y eso se nota en las imágenes que suele presentar en sus películas con una mezcla de elegancia y tecnología muy presente en los anuncios de lujo) e incluso publica como novelista.
La mayor parte de sus historias tienen una estructura compartida: personajes muy variados en una situación más o menos límite en un tono de comedia-farsa en la que el público tiene suficientes posibilidades de identificarse con uno o varios de los tipos e historias que presenta. Si en 'Perfectos...' (2016) era una crisis en una reunión de amigos después que alguien propusiera compartir los teléfonos móviles del grupo y sus mensajes, en 'El primer día de mi vida' (2023) que en Italia se estrenaba como número 1 en taquilla se parte de un argumento de ácida e irreal comedia negra.
Cuatro personajes que antes no se conocían y un mismo día han decidido suicidarse en una Roma lluviosa se topan con un tipo misterioso que no es el 'San Valentín' de 'El día de los enamorados' sino un sofisticado caballero que conoce sus vidas y les propone en una sala de cine cerrada, llena de polvo y deteriorada desde hace años ver imágenes de aquellas cosas que podrían haber venido en la parte siguiente en caso de haber seguido vivos.
El grupo es tan variopinto que figura un hombre que convoca multitudes en actos públicos pero que es un fracasado, una mujer madura que ha visto morir a su hija, una atleta olímpica en silla de ruedas, o un niño obeso al que su padre ha convertido en fenómeno de feria en internet. Todos ellos se dejarán conducir por el sofisticado 'angel negro' que tararea jazz y swing (se oye hasta una canción de Julio Iglesias en italiano), en una impredecible situación en la que pueden opinar y asistir a escenas de su vida pero nadie les percibe; que manejan comida pero sin capacidad para saborearla.
El juego deriva en una situación en la que se pone en evidencia la contradicción: la posibilidad de ser libre también puede derivar en acciones equivocadas como la del suicidio, que a la vez significan asumir un ejercicio de libertad. Cada uno de los personajes asiste a su propia historia y tiene la posibilidad de rectificar o elegir otra posibilidad que no se la de la muerte. Bajo un tono de suave comedia negra con toques donde se mezcla cierta amabilidad con la aspereza, la historia deriva hacia un final nada previsto, pero que parece dar lugar al inicio de otro ciclo con nuevos suicidas a los que se da una segunda oportunidad.
Con momentos en los que argumentalmente la película aparece emparentada con '¡Qué bello es vivir¡' o 'A vida o muerte' esta comedia fantástica contada en términos totalmente realistas donde supuestamente no hay seres sobrenaturales, combina un cierto cinismo con una sonrisa ácida en la que se huye de la blandura romántica y convencional; pese a la conclusión moderadamente positiva que el espectador se lleva en este relato sofisticado, que pese a algún bache argumental sobre todo en su primera parte, exhibe unos diálogos de gran brillantez y situaciones que huyen de lo convencional. Pese a ese tono positivo no se trata de una película 'blanda', 'amable' y estereotipada.
Genovese utiliza gran aparato tecnológico, uso de drones, efectos bien conseguidos y unos tonos cromáticos muy sensibles. Pasado un arranque en el que el espectador necesita creerse este relato el resto de la película se sigue con curiosidad, atención y sorpresa, sin moralinas ni conclusiones solemnes, aunque pueda haber muchas cosas que pensar tras salir del cine. A su favor tiene un equipo de actores de auténtico lujo, empezando por el simpático, oscuro, misterioso y cariñoso hilo conductor que defiende Toni Servillo con su natural elegancia, soltura y capacidad para llegar al público, una de las grandes estrellas del cine europeo. Con Margherita Buy presencia habitual en los títulos más interesantes del cine italiano de las últimas décadas. El juego de relación en este extraño grupo llega a funcionar, y Genovese renuncia a explicar situaciones que no obedecen a principios de racionalidad, y a rehuir el trascendentalismo o el mensaje. Con un final que deja buen sabor de boca a la audiencia.
Manuel Espin
Doctor en Sociología y licenciado en Derecho, CC Políticas y CC de la Información es escritor de ficción y no ficción, periodista y autor audiovisual para cine y tv.
La Redacción recomienda
- «Las ciegas hormigas (Inurri Itsuak)» de Igor Legarreta se estrenará solo en cines el 9 de octubre
- PETRUS de Helena Bengoetxea se proyecta en Lumbier
- La novela de Marceau Miller, de Marceau Miller. Publicado por la editorial Libros del Asteroide
- El norte de África como frontera del mundo: los secretos de ‘lo maravilloso’ en el Magreb medieval
- El eclipse solar que se encontró con Jaume I, el rey conquistador