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Un defensor del investigador en el mundo académico contra el acoso y abusos


La existencia de la figura de un "defensor del alumno" independiente en las catorce universidades de Países Bajos es ya un requisito legal. Su objetivo es escuchar y atender las constantes denuncias de los jóvenes investigadores que sufren racismo, acoso sexual, intimidación o abuso de la autoridad por parte de su supervisor.

Se ha acordado en el convenio colectivo de las universidades holandesas que todas deben tener un ombudsman antes del 1 de julio.

El Gobierno neerlandés introdujo esta obligación después de las persistentes quejas de los alumnos a la red nacional de estudiantes de doctorado y tras una serie de escándalos relacionados con un comportamiento abusivo de los profesores universitarios, un problema que se repite en diferentes centros dentro y fuera de Países Bajos.

Por ejemplo, un grupo de alumnas de Veterinaria de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) denunciaron el pasado mes a un profesor por presuntas "agresiones y actuaciones de acoso e intimidación", confirmó a Efe Esther Zapater, responsable del Observatorio por la Igualdad de la UAB, que ha activado "el mecanismo de protocolo para dilucidar lo ocurrido" y tomar las medidas oportunas.

En Guatemala, estudiantes de las universidades privadas y de la única pública del país han denunciado en marzo los casos de violencia sexual "generalizada" en los centros educativos, por lo que exigieron apoyo de las autoridades con protocolos y oficinas de denuncia.

Aunque esta conducta puede afectar a estudiantes y personal de todos los niveles, los doctorandos en particular son el grupo más vulnerable y Países Bajos cree que este problema se puede atajar a través de una figura independiente de ombudsman con la que cuenten todas las universidades.

Aunque todavía no se ha definido la magnitud exacta del problema en los centros neerlandeses, las diferentes asociaciones reconocen la identificación de múltiples casos.

“Tenemos un par de casos al mes de personas que han chocado con una pared de hormigón en sus estudios de investigación. Son historias desgarradoras de personas que están siendo intimidadas o que se ven frustradas de forma deliberada en su carrera científica”, afirmó Rosanne Anholt, de la red nacional de estudiantes de doctorado.

Advirtió de que incluso les llegó el caso de un alumno que se suicidó por la presión, en parte como resultado de la relación problemática que tuvo con su supervisor.

Según una encuesta realizada por la televisión pública NOS entre 400 estudiantes de doctorado, cuatro de cada diez dijeron que se habían visto en situaciones en las que se han enfrentado a su tutor o habían experimentado intimidación, racismo y acoso sexual, situaciones que dejan a muchos lidiando con problemas psicológicos durante su carrera.

Ese mismo estudio mostró que los alumnos de doctorado se ven especialmente afectados porque, en muchos casos, están involucrados en una investigación dirigida por su propio supervisor, cuyo prestigio ha permitido lograr una subvención para financiar un proyecto en particular del que ellos forman parte, lo que aumenta la presión y hace que el estudiante dependa completamente del tutor.

Una investigación hecha por la red nacional de profesoras también llegó a la conclusión de que la estructura jerárquica en las universidades, la cultura competitiva, los recursos insuficientes con los que cuentan los candidatos, la renuncia a criticar a sus supervisores y la falta de una respuesta adecuada a las denuncias contribuyen al problema, que deriva en ansiedad, depresión y síndrome del trabajador quemado entre los estudiantes.

La figura del defensor del investigador académico podría disuadir a los supervisores y tutores de este tipo de comportamientos, aunque los diputados neerlandeses han cuestionado su independencia y se han preguntado hasta qué punto denunciarán al centro que les paga, al ver que, al final, van a ser empleados de las universidades.

“Un clima laboral inseguro no es bueno para la ciencia. Se ocultan los errores o se falsifica la autoría, simplemente porque estos científicos se sienten presionados para rendir. Hace que el umbral para una carrera en ciencias sea mucho más alto y muchos estudiantes de doctorado estén pensando en abandonar”, lamentó Anholt.

La Real Academia de Ciencias de Países Bajos (KNAW) tiene hasta finales de año para dar consejos sobre cómo el mundo académico puede prevenir este tipo de conductas abusivas y tomar las medidas más apropiadas.