Alto al miedo
Cuando Lucas Mallada escribía sobre los males de la Patria – también Matria podríamos llamarla hoy - no incluía el miedo como uno de sus principales flagelos. Pero lo es. Si hay una línea que recorre transversalmente la historia reciente de nuestro país es la que dibuja el miedo con su zigzagueante trazo. ¿Miedo a qué, a quién, por qué? El miedo paraliza la vida en España: impide la naturalidad, avinagra los ánimos, emponzoña las relaciones y acaba por matar cualquier tipo de entusiasmo creativo. Para consumar su corrosiva meta, el miedo ceba la incomprensión e inyecta poco a poco y por doquier el veneno del odio; termina por destruir todo atisbo de humanidad, de seguridad y de empatía. Urge desterrar el miedo de las relaciones interpersonales, sociales y políticas en este país. Tarea nada fácil, pero posible.
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