No es el email, es la expectativa: ¿por qué seguimos conectados aunque no debamos?
Recibir un correo fuera del horario laboral no debería ser un problema. Sin embargo, para muchas personas lo es. No por el mensaje en sí, sino por lo que implica: la sensación de que hay que responder, de que no hacerlo puede interpretarse como falta de compromiso.
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