El coronel no tiene quién le escriba sobre el coronavirus
Ni yo tampoco, quizá por eso soy yo quien hoy escribe por los dos.
Seguimos esperando que el Gobierno nos alivie, el dinero y la comida empiezan a escasear y apenas salimos de casa. No podemos, no nos dejan. Dicen que hay un virus como la gripe pero mucho más peligroso y a las personas con asma, como yo, las lleva directamente al hospital, un enorme edificio donde te curas o te mueres sola y de ahí a la tumba, sin más ceremonia que los lloros y lamentos de quienes te han querido bien, pero a los que no les está permitido darte el último adiós con la ceremonia debida. Tristes tiempos vivimos. Tristes aún más si cabe para los mayores que llevamos toda la vida de servicio y pasándolas canutas para ver que nuestro final se reduce al miedo y la desolación de estar solos en nuestras casas, eso con suerte, o en un limbo geriátrico en el que intentaremos sobrevivir a este nuevo ángel exterminador.
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