La vida es sueño, un solipsismo
- Escrito por Mercedes Peces Ayuso
- Publicado en Cultura
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.
La vida es sueño, 1636, Pedro Calderón de la Barca
Ahora que estamos en los inicios de la IA, imparable y multiversa, esta obra barroca es fuente de inspiración que, casi 400 años después, invita a la reflexión de nuestros temas actuales, pues plantea una especie de solipsismo en la que de lo único de lo que somos conscientes plenamente es de nuestra propia existencia, si acaso. Rodeados por multiversos, información dispar y contradictoria, imágenes engañosas y cortinas de humo, estamos más en la caverna platónica que nunca… y además, quién no nos dice que la realidad que tomamos por tal no es sino el reflejo de nuestra proyección mental. Segismundo, encerrado en la torre desde su nacimiento, no sabe si lo que ve desde la ventana es la vida real o una mera ilusión de ensueño. ¿Somos el sueño de un dios, de una mátrix o el experimento para ver nuestro grado de crueldad y/o inocencia? Así es como Segismundo es tratado por su propio padre, Basilio, y su comportamiento es de respuesta adquirida, porque reacciona tal y como se espera y teme. Pero el ser humano puede cambiar y en esta obra así se demuestra, dado que plantea el tema del libre albedrío frente a la predestinación. Se trata de dualismos antitéticos muy comunes en la literatura de la época, muy influenciada por los tiempos que corren de la Reforma y la Contrarreforma. También refleja la sempiterna cuestión de civilización frente a barbarie, con una profunda carga filosófica, platónica, de un escritor y sacerdote que conoce muy bien los grandes dilemas del alma, aunque siempre los resuelve con una sensatez apabullante: sea verdad o sueño, obrar bien es lo que importa. Por lo tanto, hacer caso de profecías hace que se autocumplan. Ese es el tema fundamental de la obra para mí: el destino. Con mayúsculas.
Y ahora, en un mundo lleno de predicciones, posibilidades, estadísticas y mainstreams, nos movemos como peces llevados por olas que a veces nos acercan a la orilla y otras nos arrastran mar adentro. Es el mismo agua, la misma tierra, las mismas olas, pero no son los mismos movimientos. Nos cambian las caras, quizás el escenario, y pensamos que de pronto todo es nuevo, cuando es igual solo que adornado. Y seguimos encerrados como Segismundo, incapaces de comprender si lo que oímos y vemos armoniza con los que sabemos o sentimos, porque no podemos discernir si somos cuerdos en un mundo de locos o una panda de orates en un mundo de tramoya. Por eso, siempre vuelvo a la pregunta de Segismundo con la que acabo e invito a la reflexión:
¿Y yo con mejor instinto tengo menos libertad?
Mercedes Peces Ayuso
Licenciada en Filología Hispánica (1984-89) y en Filología Alemana (2001-04) por la universidad de Salamanca, con diplomaturas en italiano y portugués. Vivió 10 años en Alemania, donde dio clases en la VHS (universidad popular) de Gütersloh, Renania del Norte-Westfalia, desde 1993 a 2000.
Posteriormente, ya en España, decide dedicarse a la traducción y corrección de libros y textos de diversa índole, labor que sigue ocupando a día de hoy.
Es miembro de la AEPE (Asociación Europea de Profesores de Español), de ASETRAD (Asociación Española de Traductores e Intérpretes) y otras entidades relacionadas con la traducción.
Asimismo, colabora como traductora honoraria para diversas ONG.
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