Germinal, semilla de revolución
- Escrito por Mercedes Peces Ayuso
- Publicado en Cultura
«Un negro ejército vengador brotaba lentamente e los surcos y fructificaba, para ser recogido en los siglos venideros, y aquella germinación pronto haría estallar la tierra»
Germinal, 1885, Émile Zola
Germinal, mes de primavera del calendario revolucionario francés, metáfora de una época donde germinará la semilla de un mundo obrero más justo y humano o la esperanza de, algo que, hoy en día, sigue sin cumplirse. Esta novela, la decimotercera de veinte, formaba parte de un enorme proyecto literario del autor, con el que se propuso hacer un retrato social a través de la familia Les Rougon-Macquart, y está dedicada a los mineros franceses del siglo de la revolución industrial, a esa mano de obra barata formada por hombres, mujeres y niños, a radiografiar los primeros amagos huelguistas e intentos de agrupaciones obreras, rápidamente sofocadas por el establishment, vulgo burgueses y policía. Y entre medias, la triste, mísera y trabajosa vida de la familia minera Maheu.
Zola lo escribe y describe todo, sin ahorrarnos nada, hijo del realismo naturalista que documenta literariamente la realidad como es por boca de su protagonista, obrero foráneo que encabezará la lucha, acompañado por otro protagonista colectivo que es la masa obrera que se nueve y actúa fluctuando entre la naciente teoría social y los dramas del entorno familiar, encarnada sobre todo en la figura del patriarca de una familia de mineros, Toussiant Maheu, con el carbón moliendo y machacando sus carnes magras en un perfecto escenario del tétrico panorama de la clase obrera de finales del siglo XIX. Toda la lucha y el dolor por el mero hecho de querer un sueldo más digno que les permita salir de su miseria y enfermedades, por un poco más de dignidad para cubrir unas expectativas de vida ya de por sí tan precarias como breves.
Zola cree en el hombre y lucha por la justicia. Por eso, consecuente con sus ideas, se enfrentó a las corrientes mayoritarias de su país en el caso Dreyfuss (recordemos, una vergonzosa caza de brujas contra un militar judío inocente, símbolo flagrante de la prepotencia del Estado contra el individuo y del antisemitismo soterrado de Francia). Por eso Zola no se quedó callado ante tamaña injusticia. El resultado es su famoso «Yo acuso» una carta dirigida al presidente de la República francesa claramente a favor de la presunción de inocencia y en contra de las medidas extraordinarias frente a los individuos que una supuesta razón de Estado otorga a un Gobierno. El peligro que hay en esto no es baladí, ni algo de siglos pasados, no seamos ingenuos, sigue aquí, lo estamos sufriendo nosotros ahora mismo.
Por eso, leer Germinal es seguir leyendo la historia de muchas personas explotadas y maltratadas, es recordar que a la vuelta de la esquina desaparece nuestro mundo de privilegios y que hay una enorme boca de pozo sin fondo esperando para seguir engullendo almas, territorios y naciones; es aprender que el género humano está hecho de sudor y sangre y que nadie debe arrodillarse ante otro por el mero hecho de ser más poderoso.
Es aprender que de una aparente derrota nace el germen de una futura victoria.
Mercedes Peces Ayuso
Licenciada en Filología Hispánica (1984-89) y en Filología Alemana (2001-04) por la universidad de Salamanca, con diplomaturas en italiano y portugués. Vivió 10 años en Alemania, donde dio clases en la VHS (universidad popular) de Gütersloh, Renania del Norte-Westfalia, desde 1993 a 2000.
Posteriormente, ya en España, decide dedicarse a la traducción y corrección de libros y textos de diversa índole, labor que sigue ocupando a día de hoy.
Es miembro de la AEPE (Asociación Europea de Profesores de Español), de ASETRAD (Asociación Española de Traductores e Intérpretes) y otras entidades relacionadas con la traducción.
Asimismo, colabora como traductora honoraria para diversas ONG.
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