En el agitado verano de 1843, tras sobrevivir a las lluvias, adherirse al culto de los brahmines Nagar, estudiar el gujarati y el sánscrito, acercarse al catolicismo, cumplir con sus deberes militares, disfrutar de su búbú, a Richard F. Burton, aún le quedó tiempo suficiente, para aprender su segunda lengua nativa, hasta el punto de someterse a un nuevo examen oficial. Volvió a viajar a Bombay, para examinarse del gujarati, bajo la supervisión Vans Kennedy y, aprobó de nuevo, con la nota más alta, de todos los candidatos, entre los que figuraba otro joven oficial de su misma quinta, Christopher Palmer Rigby, hombre notabilísimo, que ya dominaba cuatro lenguas de la India, así como el somalí y el amhárico. No en vano, era considerado el lingüista, más sobresaliente de todo el ejército de la India. A pesar de sus intereses en común, o quizá por ello mismo, Burton y Rigby iban a ser enemigos, años después.