Te trataré como una reina
- Escrito por Mercedes Peces Ayuso
- Publicado en Cultura
«Y en la casa de un hombre solo se necesita la mano de una esposa. Dios sabía lo que hacía cuando le sacó la costilla a Adán»
Te trataré como una reina, 1983, Rosa Montero
Este libro lo leí cuando salió, y ahora me doy cuenta de que me perdí mucho sabor de sus páginas. Quizá por juventud, quizá por no vivir en el agónico mundo nocturno de esos personajes variopintos y pasionales. Me faltaba experiencia y conciencia del ser humano. Ahora, tantos años después, recibo un regalo entre sus páginas y es la revisión y el reconocimiento de muchos andares y vivencias ya hechos. Hay libros que es mejor leer con cierta edad, y este es uno de ellos. Para apreciar su color, hay que bajar al mundo del bolero, a los antros urbanitas y esperar, copa en mano, a que aparezcan sus personajes, los más locos de la casa, parafraseando a la autora.
Rosa Montero describe la decadencia y la soledad con una pluma ágil y amena, de periodista avezada. Parece que no pasa nada, cuando es precisamente esa aparente ligereza la termina por posarse amarga en el pensamiento. En sus personajes podemos reconocernos y aceptar que la vida va dejando su rastro de gloria y miseria. Ella misma dijo que quería que esta novela fuera una novela de cajitas dentro de cajitas, y ahora entiendo por qué se me escapó. Mi armario no tenía la profundidad suficiente para albergarlas todas.
He aquí, sin embargo, que entre esas muchas cajitas la narrativa de los hechos se presente en la novela desde la perspectiva masculina. Estamos hablando de la década de 1980, en plena transición española, difíciles e imparables años de cambio y apertura para la sociedad y sobre todo para la mujer. Así que, a golpe de bolero y con pluma masculina, la autora presenta un elenco de personajes de ambos sexos en el que, por coherencia, las mujeres que aparecen representan estereotipos y actitudes fruto del sometimiento de siglos de educación muy machista (lo que había en la época), a las que dota de identidad y, ahí está lo novedoso, para poder empezar a mostrar diferentes formas posibles de cambiar su destino. En ello, no apuesta por moralinas ni heroínas emancipadas, sino que describe una realidad en la cual es el mundo del hombre el que domina ̶ sin dejar, eso sí, de mostrar suave y firmemente las consecuencias. Por eso sus mujeres no son muñequitas empoderadas, sabe que apenas están empezando a quitarse el lastre de siglos y que en el camino y en el intento muchas caerán. Pero serán ejemplo. Empezarán a tener voz y sacudirse la carga de siglos. Solo que poco a poco, tan subterfugiamente como las sombras que arrastran. El mundo lo siguen escribiendo ellos, pero la tinta invisible ya la ponemos nosotras. Un poquito de limón y se caerá el velo, y entonces se entenderá que en realidad no se trata de que nos traten como reinas, sino como pares.
Aun así, y para los que aún no lo entiendan, lo diré de forma muy simple:
Tú trátame como una reina y yo te trataré como un rey.
Mercedes Peces Ayuso
Licenciada en Filología Hispánica (1984-89) y en Filología Alemana (2001-04) por la universidad de Salamanca, con diplomaturas en italiano y portugués. Vivió 10 años en Alemania, donde dio clases en la VHS (universidad popular) de Gütersloh, Renania del Norte-Westfalia, desde 1993 a 2000.
Posteriormente, ya en España, decide dedicarse a la traducción y corrección de libros y textos de diversa índole, labor que sigue ocupando a día de hoy.
Es miembro de la AEPE (Asociación Europea de Profesores de Español), de ASETRAD (Asociación Española de Traductores e Intérpretes) y otras entidades relacionadas con la traducción.
Asimismo, colabora como traductora honoraria para diversas ONG.
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