“Prima Facie”: Teatro judicial y violación
- Escrito por Manuel Espin
- Publicado en Cultura
Hay un subgénero escénico de larga tradición como el centrado en la carga dramática que conlleva un juicio y que en el XX tuvo un rosario de títulos de 'El proceso de Mary Dugant' a 'Testigo de cargo', en los que la controversia judicial se utiliza para jugar con los enigmas en torno a situaciones penales. Especificidad a la que también pertenece 'Prima Facie' de la autora australiana Suzie Miller que desde su estreno en 2022 se viene representando en Londres y Broadway de forma ininterrumpida. Y ahora lo hace en España en lo que promete desde su estreno en Teatros del Canal de Madrid un largo recorrido por los escenarios de nuestro país.
Aunque la 'carpintería' teatral de este drama judicial tiene otra lectura diferente a la de los textos de entreguerras. Desde el punto de vista de la construcción argumental la primera mitad de la obra, que dura casi 100 minutos sin interrupción, es la confesión de una 'joven y prometedora abogada' penalista que no proviene de la élite económica donde pone en entredicho las costuras del sistema, con los 'trucos' y los golpes de efecto que se emplean en un proceso para convencer a juez y/o tribunal. El texto juega con un diálogo chispeante y con aroma de actualidad, y posee la desenvoltura de un relato de autora joven, en la que se describen a personajes reconocibles del entorno profesional y personal.
La situación se transforma cuando la protagonista pasa de ser abogada a acusadora víctima de una violación, bajo un concepto más amplio de ese delito del que se reconocía en otras épocas: una mujer que aunque ha mantenido otra relación sexual anterior con ese mismo compañero abogado ahora tras ingerir alcohol no desea mantener sexo por lo que la actuación de él se convierte en un atentado contra su libertad sexual y su capacidad de decisión.
En esta segunda parte se describe el vía crucis de ella por los distintos servicios públicos y de atención a la ciudadanía, de la policía a la sanidad, para finalmente muchos días y años después del suceso comparecer en un juicio público contra el acusado, bajo unas normativas generadas en otro tiempo y bajo una sociedad muy diferente pero aún anclada en ideas patriarcales.
En sus últimos minutos la obra se convierte en alegato no ya contra la violación, especialmente en sus acepciones contemporáneas, sino contra un sistema institucional-judicial que todavía ha sido incapaz de asimilar los cambios. Y esta última parte de un texto luminoso, ágil y bien construido, está a punto de caer en el discurso a la platea, subrayando en tono de mensaje unas ideas que ya han quedado evidenciadas en el resto de la obra.
Lo curioso de esta función donde hay abundantes personajes, diálogos expresivos y gran frescura general de la armazón teatral con una gran variedad de acciones (y que podría ser perfectamente el texto de una novela de hoy) es que está desarrollada por una única actriz, en un 'tour de force' de atlético esfuerzo personal en el que se recorre toda clase de situaciones, de la comedia casi costumbrista al drama más desgarrado, y en el que la única actriz en el escenario es capaz de mostrar los más variados y complejos registros, desde bailar en una discoteca al desgarro del llanto más amargo y de indignación ante lo que parece injusto.
La obra representa la apoteosis para Vicky Luengo, una actriz con todas las papeletas para ser además una estrella, que estaba muy bien la serie 'Antidisturbios', era una magnífica protagonista en la película 'Suro', y salvaba con su enorme esfuerzo físico y personal al prometedor pero incompleto 'El Golem' de Mayorga estrenada en 2022. No deja de sorprender la capacidad de la actriz mallorquina -perfectamente bilingüe tanto en los escenarios peninsulares en castellano como en sus películas en catalán- para transmutarse en los más variados perfiles y situaciones dentro de un personaje como el de 'Tess'. La dirección de Juan Carlos Fisher es muy eficaz y está a la altura del reto, con un espacio escénico que puede ser muy versátil con apenas un par de elementos (mesa y silla) y la aportación de un espacio sonoro bien diseñado y que juega tanto cometido en la función como la iluminación que crea escenarios y tonalidades de color (a la que quizás sobra por su énfasis innecesario la breve escena en la que el rostro de 'Tess' se coloca bajo un foco).
Estrenada en un momento muy oportuno, bien dirigida y con una arrolladora protagonista que se deja la piel literalmente en escena, 'Prima Facie' puede tener un largo recorrido en escenarios españoles por su impacto. Superando la tendencia al discurso que aparece en alguno de sus momentos finales, único pero a una obra, producción y trabajo impecable que merece ser vista y analizada porque deja huella en el público.
Manuel Espin
Doctor en Sociología y licenciado en Derecho, CC Políticas y CC de la Información es escritor de ficción y no ficción, periodista y autor audiovisual para cine y tv.
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