Atapuerca. El medio físico como condicionante del registro arqueológico.
- Escrito por José Ramón Carvajal
- Publicado en Historalia
La existencia de un importante número de yacimientos arqueológicos en Atapuerca, viene determinada por las características geográficas y geológicas del entorno.
La sierra de Atapuerca es una elevación aislada entre dos cuencas fluviales (Ebro y Duero), comunicadas por el corredor de La Burela, paso natural entre dichas cuencas. La existencia de agua cercana (especialmente el río Arlanzón) y la posición elevada, utilizada como observatorio de las zonas de caza, hizo de Atapuerca un espacio de ocupación continuada por diversas especies de homininos. A estas características geográficas, se añade su estructura geológica. Dicha estructura, puede ser definida como la disposición espacial de las rocas en una determinada zona, siendo determinada por la litología o roquedo (naturaleza de las rocas) junto con la orogénesis (proceso por el que las fuerzas internas de la Tierra, modifican la corteza terrestre).
En nuestra península, se diferencian cuatro áreas litológicas: silícea, caliza, arcillosa y volcánica. Las rocas de cada área, sufren un modelado particular, dada su diferente naturaleza, además de la denominada erosión diferencial, en función de la resistencia de los materiales y de los agentes erosivos que actúen sobre ellos. El resultado es la formación de paisajes característicos con una gran variedad de relieves.
En el caso del roquedo calizo, se da un modelado que produce el denominado relieve cárstico. El ácido carbónico, formado por las plantas, reacciona con el agua y disuelve la roca caliza. Esta disolución se produce cuando el ácido carbónico reacciona con el carbonato cálcico de la roca, el cual es soluble en agua. El tipo de formación geológica producto de esta erosión, se denomina karst.
En el paisaje cárstico podemos encontrar diversas formas, destacando:
- Simas: aberturas estrechas que comunican la superficie con galerías subterráneas.
- Dolinas o torcas: cavidades formadas por agua estancada.
- Cuevas: formaciones creadas por agua infiltrada en donde se forman estalactitas (cuelgan del techo) y estalagmitas (surgen del suelo).
- Lapiaces: largos surcos en superficie producidos por la escorrentía (agua que circula superficialmente sobre el terreno).
- Gargantas: valles profundos causados por la acción erosiva de los ríos.
- Poljés: depresiones cerradas de fondo horizontal. Son recorridos por agua que desaparece por un ponor (abertura natural en la superficie) y continúa subterráneamente.
Esta multitud de cavidades, propició la acumulación de restos orgánicos de animales, así como de materiales de las industrias humanas, cuyos individuos, no solo cazaban, sino que también aprovechaban los animales que caían en dichas cavidades. Esta acumulación de restos de homininos, industrias y fauna propia del medio, configura la existencia de diferentes e importantes yacimientos en Atapuerca.
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