Atapuerca. Visitas y referencias documentales a las cuevas y galerías en diferentes épocas históricas
- Escrito por José Ramón Colon Carvajal
- Publicado en Historalia
La curiosidad por conocer aquello que nos rodea, es una de las características de nuestra condición humana. Las diferentes cuevas y galerías que conforman los yacimientos de Atapuerca han sido visitadas en diferentes momentos tras su abandono por los seres humanos prehistóricos que en ellas se asentaron.
La siguiente descripción no pretende ser una relación completa de los testimonios y evidencias de dichas visitas. Por el contrario, pretende que los lectores obtengan una visión de conjunto de dichas visitas, contextualizando algunas de ellas y sus evidencias.
- La primera mención documental la encontramos en la Edad Media, "Cueva Mayor", concretamente en el Becerro Gótico de Cardeña. Dicha obra es una recopilación de 373 documentos de uso cotidiano, comprendidos entre los siglos IX y XI y recopilados por el monasterio de San Pedro de Cardeña (Castrillo del Val, Burgos) en el año 1086.
Siguiendo la aportación de Sonia Serna Serna, esta recopilación de textos constituye el cartulario hispánico más antiguo que conservamos. Recordemos que un cartulario (chartularium) es un volumen medieval, escrito a mano por uno o varios amanuenses, donde se recopilan documentos relacionados con la fundación, privilegios, derechos y posesiones, concedidos por la corona o la nobleza a una sede religiosa. Es habitual que reciban también el nombre de libro becerro o tumbo.
Este cartulario, no solo es una fuente para el estudio de la historia y vida cotidiana de la época, también para el conocimiento de las fases más tempranas de nuestra lengua, "donde aparecen partes en latín mezcladas con palabras y expresiones romances, el primer balbuceo del español".
Por último, San Pedro de Cardeña, es el monasterio al que estuvo tan fuertemente vinculado Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, al dejar al cuidado del abad a su esposa, doña Jimena, junto a sus dos hijas, antes de partir al destierro, según el Cantar de mio Cid.
- Durante el siglo XIII, la zona experimenta una intensificación de la explotación de diferentes canteras, motivada, entre otros factores, por la construcción de las torres de la nueva muralla de Burgos. Para algunos autores, este es el contexto de algunas inscripciones datadas en el siglo XIII. Concretamente, Pedro Sampayo y Mariano Zuaznavar, comentaron estas inscripciones en 1868, perdidas hoy en día. De igual manera, estos autores indican el hallazgo de una moneda contemporánea con las fechas de las inscripciones (siglo XIII), concretamente un dinar musulmán. Recordemos que el sistema monetario musulmán se basaba en tres monedas: el dinar de oro, el dírhan de plata y el felús de cobre.
- El Grupo Espeleológico Edelweiss (GEE), en su estudio de las inscripciones de las cuevas de Atapuerca, indicó que la primera inscripción data de 1444, situándose en el interior de la Galería del Silo. Actualmente, contamos con una importante obra, fruto del trabajo del GEE: "Cuevas de Atapuerca. Una visión de la mano del Grupo Espeleológico Edelweiss".
- Perteneciente al siglo XVI (momento a partir del cual y hasta el XVIII encontramos un número importante de testimonios) conocemos una carta conservada en la Biblioteca Británica, en la cual, un vecino del monasterio de Rodilla, Pedro Fernández, relata que en 1550 "varias personas entraron con hachas y velas, así como espadas y arcabuces en la Cueva de Atapuerca ... localizando una inscripción del abad de San Cristóbal que había entrado 50 años antes", es decir, aproximadamente en 1500. La inscripción rezaba "passe adelante quien pudiere".
- De 1527, tenemos la noticia de una supuesta visita al interior de las galerías por parte de don Francés de Zúñiga, bufón de la corte de Carlos V.
- En relación con la mención de la Biblioteca Británica, dicha biblioteca es depositaria de unas cartas fechadas en 1576, en las que "un aventurero italiano con fama de mago y buscador de tesoros, Antonio Romano, por intermedio de un jesuita y un corregidor de San Sebastián", describe las cuevas de Santander y Atapuerca. La finalidad de dichas cartas es dar a conocer al rey Felipe II la existencia de "tesoros de moros escondidos", intentando obtener del monarca, la libertad y dinero. Las cartas de Antonio Romano, describen visitas de vecinos concretos, los cuales relatan sus experiencias y las inscripciones vistas: "hay una pared con numerosos dibujos e inscripciones, alguna de 1563 y una de 1531". Esta última inscripción reza "quien aquí quisiere entrar".
- Pertenecientes al XVIII, encontramos el nombre de "García" (1759) y con posterioridad, los nombres de "Joseph Gil cura de Rubena", "Antonio Saiz", "Simeón Chabe" y "Juan Andrés Castilla", vecinos de Rubena y con fecha, la gran mayoría, de 1792.
En resumen, tenemos conocimiento que las cavidades de los yacimientos de Atapuerca, han sido visitadas de una manera informal, desde la Edad Media hasta el inicio de las excavaciones científicas, quedando en las inscripciones y documentos comentados, una muestra de nuestra condición humana, la curiosidad por conocer.